«Psicomagia: llevar a la razón la magia.
Sanar mediante acciones, no mediante palabras».
Jodorowsky.
A las siete y media de la noche del pasado 2 de septiembre,...
El concierto terminó con una imagen poderosa: Bebeshito ondeando la bandera cubana, rodeado de bailarines, luces, fuego y cantando «Tacto que llegó el reparto» con El Chulo, Un Titico, Lenier y L Kimii. Junto a ellos invitó a la unidad del género y a seguir soñando en grande. Lo que estábamos viendo no era el final de un show más: era quizá el inicio de la internacionalización del reparto.
El enemigo de mi enemigo rara vez es mi aliado; sobre todo, en política. Un escenario transicional que no garantice la soberanía y, en cambio, priorice intereses trasnochados como el anexionismo o el servilismo a las políticas de gobiernos extranjeros, significaría dar marcha atrás al calendario cientos de años y repetir nefastos procesos.
Esta última crisis a veces se fecha desde diciembre, cuando la Marina estadounidense cercó Venezuela, luego capturó a Nicolás Maduro y anunció sanciones contra cualquier país que suministrara combustible a Cuba. Históricamente, la isla ha dependido del combustible extranjero a precios asequibles para sobrevivir. Esta última medida fue, sin dudas, la gota que vino a colmar un vaso que llevaba rebosando demasiado tiempo. Pero la historia no empezó con el regreso al poder de Donald Trump.
Las nuevas disposiciones jurídicas, aprobadas hace más de dos años en el Parlamento, entrarán en vigor en noviembre próximo, pero bajo los mismos términos de vigilancia y discrecionalidad que el régimen ha impuesto habitualmente a los nacidos en la isla.