El equipo de Cuba regresó a San Juan, Puerto Rico, veinte años después de su participación en el primer Clásico Mundial de Béisbol. Desde entonces, muchas cosas han cambiado, pero lo que no cambió es que los cubanos volvieron a ganar en su debut ante el mismo rival de aquella vez. Este viernes 6 de marzo, uno de los mejores lanzadores del béisbol de Japón y potencial Grandes Ligas, Liván Moinelo, mantuvo a Panamá en la oscuridad, mientras un bullpen entre 93 y 97 millas por horas terminaba el trabajo, para garantizar una victoria de tres carreras a una.
«Pase lo que pase, nosotros vinimos a divertirnos», dijo Moncada en la conferencia de prensa tras el triunfo. Este es un equipo Cuba distinto, sin dirigentes de alto rango que fiscalicen cualquier risa o armonía. Recuerdo que, en marzo de 2023, en Taiwán, sí existían miradas largas, distanciamiento, silencio en los calentamientos o en las prácticas de bateo. Aquí casi todos los jugadores caminan y saludan. Algunos son jóvenes que vienen de ser residentes en los Estados Unidos y del sistema MLB, algo que en 2006 resultaba impensable. Ahora Yoán Moncada habla con Germán Mesa en el entrenamiento. Omar Linares es coach de bateo y, como siempre, no habla mucho. Frank Camilo Morejón lanza a los bateadores en las prácticas. Existe una química diferente y no se siente el aire hostil que al menos yo percibí tres años atrás.




Otro Yoán Moncada
Llevo alrededor de diez años cubriendo béisbol y esta es la primera vez que observo a Yoán Moncada expresando todas sus emociones en el terreno. Habla. El Moncada prospecto de los Red Sox, y luego cambiado a los White Sox, era todo talento, pero sin palabras. Hoy conversa con todos los jugadores, orienta a los jardineros en el posicionamiento a la defensa, anima a compañeros y simplemente parece jugar con el «alma».
Después de su jonrón en el partido, Moncada empató con Miguel Cabrera como los únicos bateadores con cinco juegos consecutivos conectando extrabases en Clásicos Mundiales. Le pregunté en la conferencia de prensa si conocía el dato, pero no estaba al tanto. En cambio, me comentó: «Tengo esta pasión de jugar por mi país desde niño». El tercera base de 30 años dice haberse alegre y cómodo en las dos oportunidades que ha jugado con Cuba en World Baseball Classic. «Es una vibra diferente». Sin embargo, cuando pensé que terminaba de responder mi pregunta, quedaba más. «Cada vez que me pongo las cuatro letras en el pecho pienso mucho en mi papá que fue una de las personas por las que estoy aquí, al igual que mi mamá».
Moncada y Germán Mesa concluyen las preguntas y salen con el oficial de prensa por una puerta, se suben a un carrito de golf y atraviesan toda la zona de seguridad de los jardines hasta la salida.


En un mundo ideal, Brayan Peña…
Hace un par días, cuando llegué al Hiram Bithorn, entre una abrumadora cantidad de personas, alguien me dijo desde una esquina: «yo siempre te encuentro». Me volví a ver y era Brayan Peña, uno de los managers nacidos en Cuba más preparados de la actualidad, y con una carrera que probablemente lo lleve en el futuro a un dugout de Grandes Ligas. Le pregunté qué hacía aquí y me dijo que estaba como asistente del manager del equipo Colombia, el director José Mosquera, y ayudante en la estrategia de juego.
Peña ha dirigido en Clase-A del sistema de Detroit Tigers y también ha sido Instructor de Receptores de MLB. En 2026 dirigirá en Doble-A, igualmente en la sucursal de los Tigers. Nos despedimos y, en la tarde del viernes 6, volvimos a encontrarnos antes del comienzo del partido entre Puerto Rico y Colombia. Le pregunté si algún día podía llegar a dirigir un equipo Cuba en un Clásico y se emocionó: «Yo represento al cubano libre, al que sale todos los días a dar lo mejor de sí por él y su familia». Para él, la libertad de Cuba está cerca. «Yo no cambio mis valores», agregó. «Esperemos que ese momento llegue pronto celebrarlo como nos lo merecemos».
Unas horas después, Peña vestía el uniforme número 55 de la selección Colombia y anotaba en una tabla las situaciones del juego que su equipo perdería ante Puerto Rico cinco carreras por cero.


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El dilema: Alfredo Despaigne, el jonronero histórico de estos eventos, con siete, ya no es el bateador de antaño. La dirección de Cuba tendrá el dilema de seguir alineando al bateador de cinco Clásicos o pasarle la oportunidad a…
La pregunta: ¿Podrá Cuba, sin un pitcheo abridor de segunda línea sólido, navegar en los próximos juegos ante Colombia y Puerto Rico?
El dato: Liván Moinelo, ese muchacho flaco y pequeño que comenzó lanzando en Pinar del Río, se convirtió en el lanzador con más ponches para Cuba en los Clásicos, con 16.
Lo extraño pero real: Joseph Contreras, hijo del gran José Ariel Contreras, se subió al montículo con Brasil en el primer juego de su selección y, con una recta de 94.4 mph, obligó a Aaron Judge a batear para double play. Es el jugador más joven del Clásico con 17 años y 304 días. Solo está en High School.
Una predicción atrevida: República Dominicana será el equipo más dominante en este World Baseball Classic.


