Turismo en Cuba: La locomotora de la economía que marcha en reversa

    El empresario español JLC* no duda en afirmar que el potencial del destino turístico cubano «es enorme». Sin embargo, aclara, de nada les sirve si no cambian. «Tienen que hacer medidas espectaculares para que eso funcione», asegura a El Estornudo, tras su última visita a la isla a finales de 2025, considerado hasta por las propias autoridades cubanas como uno de los peores años para el sector desde 2003.

    JLC comenzó a visitar Cuba desde los años noventa del pasado siglo, cuando formó una familia y vínculos que lo han hecho regresar en múltiples ocasiones. 

    «He ido varias veces y ya sé qué voy a encontrar. De alguna manera “toreo” las situaciones. Pero el que va por primera vez se va a topar con una situación muy fea. Hay muchas cosas desagradables desde que llegas al aeropuerto. Ahí de repente no funciona el aire acondicionado, los baños están sucios y si vas a rentar un auto, también es un problema, porque no hay ninguno en buen estado o huelen a gasolina o las llantas están muy gastadas», argumenta, tras su regreso desde La Habana a la Ciudad de México, donde reside hace años.

    Desde su perspectiva como empresario y conocedor de otros destinos turísticos, JLC considera que los empleados de los hoteles y servicios cubanos carecen de capacitación. También, dice, tienden a responder con un simple «no hay», en lugar de ofrecer alternativas. «Eso no le gusta al turista», apunta.

    «Son fríos y poco amables, en contradicción con la calidez natural del cubano. Estoy acostumbrado a México, que es una potencia mundial en servicios. También he estado en otros países y siento que Cuba debería tener más especialización», añade. Asimismo, explica que la comida en los hoteles todo incluido «deja mucho que desear» por lo que prefiere alojarse en «Airbnbs» y buscar restaurantes privados, donde «se esfuerzan un poco más, por estar gestionados por sus dueños». Igualmente, refiere que Cuba es un destino turístico con escasez de actividades y distracciones diversas, y que ahora todo está lleno de basura y hay muchas enfermedades, además. 

    La crisis de la basura en La Habana impacta en el sector turístico / Foto: El Estornudo.
    La crisis de la basura en La Habana impacta en el sector turístico / Foto: El Estornudo.

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    La industria turística cubana no levanta cabeza desde sus días más gloriosos después del deshielo de Obama. Del 2020 a la fecha, año por año, es menor la cantidad de visitantes internacionales que eligen pasar sus vacaciones en el país. 

    Incluso, en la última sesión del Parlamento cubano, el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, admitía que este sector estaba atravesando por una «situación compleja», con ingresos de apenas un 75.8 por ciento de lo previsto (917,4 millones de dólares), y una cifra de visitantes por debajo de lo planificado. Exactamente, un 73.1 por ciento del estimado oficial para el año, según el directivo.

    A finales de diciembre último, también la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) apuntaba en su perfil de X que hasta el mes de noviembre de 2025 se habían recibido en el país a dos millones 343 mil 944 viajeros, los cuales representaban el 86.2 por ciento de igual período de 2024 y 375 mil 252 viajeros menos que ese año.

    También la ONEI señalaba que, del total, un millón 629 mil 787 fueron visitantes internacionales, un 81.3 por ciento en comparación con el mismo periodo en 2024. 

    Aunque la apuesta del oficialismo por esta industria sigue siendo significativa, ya que en 2025 el Estado cubano designó al sector hotelero la quinta parte de la inversión total del país, los números finales desde hace cinco años siguen quedando por debajo de lo previsto. Cuando se compilen las cifras totales del año pasado, el balance anual rondaría los 1.8 millones de visitantes internacionales. En comparación, la isla atrajo unos 4.6 y 4.7 millones de visitantes en 2017 y 2018, respectivamente.

    Expertos y economistas apuntan que la debilidad de la industria turística cubana se debe a factores asociados a las graves crisis económica y energética que padece el país, que impactan en la calidad de los servicios. También señalan la convergencia en el país de varias epidemias, con un sistema sanitario en condiciones extremadamente precarias y un deterioro social cada vez más evidente en ciudades abarrotadas de basuras, con escasez de todo tipo. 

    Un análisis reciente de Cuba Capacity Building Project, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, añade que el endurecimiento de las restricciones de la Administración Trump, por estar incluida Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, sí ha tenido «algún impacto real» en los potenciales vacacionistas europeos a la isla. 

    Washington le ha negado visas electrónicas (el Sistema Electrónico de Autorización de Viaje, conocido por sus siglas en inglés ESTA) para viajar a EE. UU. a 300 mil ciudadanos europeos que habían visitado previamente a Cuba, apunta el estudio. 

    Esta investigación revela, además, que un número cada vez más creciente de residentes cubanos en el extranjero, sobre todo los que viven en Estados Unidos, están prefiriendo invitar a sus familiares cubanos de la isla a pasar sus vacaciones en hoteles de Punta Cana y Cancún.

    La elección de tales destinos, incluso, va más allá de los fines de entretenimiento, ya que son lugares que están funcionando como punto de reunión entre seres queridos para experimentar condiciones de vida dignas, al menos por unos días.

    «Entre enero y octubre de 2024, unos 85 mil ciudadanos cubanos viajaron a República Dominicana, en comparación con 34 mil durante el mismo período en 2019, cuando un número récord de cubanoamericanos visitaron Cuba», apunta el análisis.

    Según la plataforma Travel and Tour World, solo en junio de 2025 más de 19 mil 500 cubanos viajaron a República Dominicana con fines turísticos, y datos recientes del Ministerio de Turismo dominicano también expusieron que, entre junio y agosto de 2025, arribaron al país 57 mil 461 clientes cubanos.

    La crisis energética es otro de los factores que impactan al sector y la calidad de los servicios / Foto: El Estornudo.
    La crisis energética es otro de los factores que impactan al sector y la calidad de los servicios / Foto: El Estornudo.

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    El economista e investigador cubano Omar Everleny Pérez Villanueva aseguró a El Estornudo que el sector turístico ya ha dejado de ser un «factor de arrastre» de la economía nacional. Los resultados del último año van a estar en más de un 20 por ciento por debajo de la planificación estimada. «Ni siquiera podemos acercarnos ni a la mitad de lo que se logró en 2018», afirmó.

    Cuba está en una situación de caos y el turismo no crece. «Para lograr cambiar esa visión en 2026, el país tiene que conseguir recursos financieros externos de una forma acelerada, y no sé qué sector podría dar esos recursos, porque por otro lado hay presiones con el petróleo de Venezuela y los contratos médicos se están cancelando», analiza el exdirector del Centro de Estudio de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana.

    «Cuba ha perdido su atractivo como mercado turístico. La crisis económica, el colapso de la matriz energética y del sistema sanitario han convertido al país en un verdadero infierno», apuntó también en un reciente análisis el presidente y CEO de Havana Consulting Group, Emilio Morales. 

    También este economista cubano toma en cuenta que decenas de agencias de viajes se han marchado y otras tantas líneas aéreas han dejado de volar al país, mientras que las alertas de viajes publicadas por los gobiernos de los principales mercados emisores de turistas a Cuba, con el fin de que sus ciudadanos no visiten a la isla, son cada vez más frecuentes.

    Por su parte, el reconocido académico e investigador cubano experto en turismo, José Luis Perelló, apuntó en una entrevista con la agencia EFE que hasta 2030 Cuba no recuperará los niveles de visitantes que tuvo antes de la pandemia. Según sus análisis, la locomotora económica del país está en plena «década perdida».

    El también autor del libro The Cuban Tourism: Industry Evolution, Challenges, and Prospects, publicado en 2025 junto con Paolo Spadoni, profesor asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Augusta, Estados Unidos, sostiene que el actual declive del turismo cubano solo se acentuó con la pandemia, pero ya esta industria estaba dando signos de desgaste desde 2018-2019. 

    En Cuba realmente «no hay un plan de desarrollo turístico», sino más bien un «plan de inversión hotelera» enfocado en lo inmobiliario, ya que las cadenas extranjeras siguen asumiendo hoteles en la isla cuando la ocupación sigue siendo mínima, sostuvo Perelló en la citada entrevista. 

    A su entender, esta práctica «no son inversiones de interés turístico sino en activos inmobiliarios. Para ya cotizar en bolsa y que las acciones suban. Es una apuesta inmobiliaria especulativa».

    En tanto, Morales advierte que «si las condiciones de crisis que presenta el país no mejoran en 2026, este podría convertirse en el año del colapso de la industria turística cubana». 

    «Para el año que recién comienza será difícil que Cuba rebase la cifra de 1.5 millones de turistas. La salida de decenas de empresas touroperadoras del mercado cubano y otro tanto de líneas aéreas que ya no vuelan a la isla hace casi imposible que la llegada de turistas alcance al menos el número de visitantes de 2025», vaticina el economista, radicado en Miami.

    Según el economista Miguel Alejandro Hayes, este 2026 será aún peor para la economía cubana. «Esta situación no es una fluctuación cíclica normal, sino un deterioro continuo debido a la ausencia de soluciones fundamentales», explicó a El Estornudo.

    Hayes afirmó que en Cuba no hay medidas implementadas que apunten a aliviar o revertir la crisis actual, ni cambios significativos en la infraestructura o a nivel institucional. Además, comenta, las acciones tomadas por el régimen «son superficiales y no reflejan una comprensión profunda de la magnitud del problema». Ellos, dice, solo están gestionando la crisis, en lugar de resolverla.

    «La única condición de partida para una mejoría real en Cuba sería un cambio total de sistema que integre al país en el sistema financiero internacional», concluye el economista e investigador.

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    Mientras la locomotora de la economía cubana marcha en reversa, otros destinos en el Caribe impusieron en 2025 récords de visitantes internacionales. Por ejemplo, de enero a noviembre del último año, en México se recibieron más de 88 millones de personas, de las cuales 42.6 millones fueron turistas internacionales. 

    Según la secretaria mexicana de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, esa cifra representa un crecimiento de 13.8 por ciento en relación con 2024 e ingresos valorados en 31 mil 220 millones de dólares, un 6.7 por ciento más que el año precedente.

    Solo en noviembre último, apuntó la titular, a México ingresaron 8.79 millones de visitantes, lo que representó un 15.6 por ciento de crecimiento en comparación con la misma fecha de 2024.

    «Los datos nos hablan de un año sin precedentes para el turismo en México, no solo por la dimensión de las cifras, sino por la consistencia con la que se han sostenido a lo largo del año», destacó Rodríguez Zamora.

    En tanto, en la vecina República Dominicana, un destino muy similar al cubano, las autoridades celebraron esta última semana la llegada al país de 11.6 millones de turistas internacionales durante 2025, un resultado también histórico para su pujante sector hotelero.

    «En cinco años hemos transformado de manera silenciosa el turismo dominicano», destacó el ministro de Turismo, David Collado, durante la presentación de los resultados del año que finalizó.

    La llegada de visitantes foráneos a Dominicana representó en el último año un incremento del 4.3 por ciento en comparación con 2024, y un crecimiento acumulado del 37.8 por ciento en relación con 2022.

    «El turismo dominicano ha registrado el mayor crecimiento de su historia, a pesar de las adversidades derivadas de la coyuntura internacional», subrayó Collado, mientras que en Cuba, a tan solo 850 kilómetros de distancia, el sector se hunde entre apagones, basura, sanciones, enfermedades y carencias de todo tipo.

    *El entrevistado pidió ser identificado solo con las iniciales de su nombre por temor a las sanciones migratorias impuestas por Estados Unidos a los residentes extranjeros que visiten Cuba.

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    Katia Monteagudo
    Katia Monteagudo
    Nació en el centro de Cuba, pero es ya chilanga por adopción. Pertenece a la generación del linotipo, a la mismísima era del plomo, pero sigue en el oficio por puro deseo casi 40 años después de haberse licenciado en la Universidad de La Habana.

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