Nació en el centro de Cuba, pero es ya chilanga por adopción. Pertenece a la generación del linotipo, a la mismísima era del plomo, pero sigue en el oficio por puro deseo casi 40 años después de haberse licenciado en la Universidad de La Habana.
«Mientras que el gobierno cubano persista en definir la “vulnerabilidad” (de pobreza no quieren oír nada) a partir de la indigencia más tremenda o del desamparo/|fragilidad por edad, enfermedad o discapacidad, dejarán fuera una parte sustancial de la pobreza y pobreza extrema», ha dicho el economista Pedro Monreal.
En la primera mitad de 2025, unos 20 mil 900 migrantes de la isla han solicitado refugio en México, que se ha convertido desde 2024, según la ACNUR, en el destino final para miles de cubanos.
La restricción para los cubanos, que no afecta a residentes permanentes ni a quienes ya optaron por la ciudadanía estadounidense, pero probablemente sí a personas con visados aún vigentes, suspende específicamente la emisión de las visas B-1, B-2, B-1/B-2, para turismo y negocios, y F, M y J, académicas, estudiantiles y becas.
Por diversas razones, muchas madres cubanas no celebraron plenamente este segundo domingo de mayo. Ha sido también una fecha de carencias, soledades, dolor e injusticia.
El niño Geobel Damir Ortíz Ramírez falleció en el Nicklaus Children’s Hospital, de Miami, unas semanas después de que él y su madre pudieran viajar desde Cuba con visado humanitario gracias a una amplia campaña que denunció el precario estado del sistema de salud en la isla.
Las nuevas disposiciones jurídicas, aprobadas hace más de dos años en el Parlamento, entrarán en vigor en noviembre próximo, pero bajo los mismos términos de vigilancia y discrecionalidad que el régimen ha impuesto habitualmente a los nacidos en la isla.
‘La merma. Un producto en existencia’, publicado por Rialta Ediciones, es un volumen en que los poemas de Legna Rodríguez Iglesias dialogan con 50 imágenes de objetos pertenecientes a la colección Cuba Material, curada por la socióloga María Antonia Cabrera Arús.
Movilizar a tanta gente en un país sin gasolina suficiente implica decisiones dolorosas. Déficit de ambulancias, agricultores sin diésel para sus tractores, familias sin transporte para ir a trabajar. El derroche «revolucionario» choca con la escasez cotidiana. La ironía es cruel.