Luis Manuel Otero ante el juego político con su libertad: «Te sientes como una pieza en un tablero»

    Hay dos mundos girando, mientras el artista Luis Manuel Otero Alcántara sigue preso: el que transcurre afuera de la prisión, y que le llega como un susurro, y el que él habita adentro, un mundo, dice, de gente que la sociedad ha echado a un lado. «El espacio del que nadie quiere saber, porque ahí va la gente despreciable». La suerte del artista se decide en ambas dimensiones: en el mundo de los políticos, donde él podría ser perfectamente una ficha de cambio, y en el que todavía es un recluso a merced de las decisiones de los carceleros. 

    Por los días en que salió a la luz que una delegación de Washington en La Habana había dado un ultimátum de dos semanas a su contraparte cubana para que liberaran al rapero Maykel Osorbo, a Alcántara, y al resto de los presos políticos de la isla, el artista estaba leyendo, en su celda de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, Cómo llegó la noche, el libro de Huber Matos, el ex comandante de la Revolución que terminó cumpliendo 20 años de cárcel. En el primer capítulo, cuenta Alcántara, a Matos le exigen que se vaya de Cuba. 

    «Al principio se mantiene inseguro de que le estén haciendo pasar una mala jugada, y ahí hay una reflexión sobre la legalidad», dice el artista, que ha tenido tiempo de sobra para pensar en sí mismo, incluso para conceptualizar todo el castigo que el Estado cubano le ha infligido a su cuerpo. El próximo mes de julio, harán cinco años no solo desde que salió de su casa en la calle Damas a sumarse a la gran protesta cubana del verano de 2021, sino que llega al final de su condena, su aparente deuda con el castrismo. Pero Luis, a tres meses de la que podría ser su salida definitiva de la cárcel, se niega a hablar de «cumplimiento de una condena».

    «Hablar de que me vayan a soltar en julio es hablar de legalidad. Es creer que vivimos en un Estado de derecho, en un país que respeta la legalidad», dice. «Esos cinco años son ilegales, realmente no hubo una razón para ponerme cinco años a mí y nueve a Maykel. Ellos no respetan la legalidad a la hora de usar las pruebas en tu contra para condenarte, y todo el mundo sabe que es a partir de una estructura de pensamiento, porque ni siquiera hay algo violento, ni un acto vandálico, sino el simple hecho de pensar diferente. Por eso te echan cinco años sin derecho a ninguno de los privilegios que tiene cualquier ser humano en cualquier sistema. Partiendo de ahí, no podemos hablar de legalidad. Este es un sistema ilegal».

    El artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara / Imagen: LIFEDURINGWARTIMEEXHIBITION
    El artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara / Imagen: LIFEDURINGWARTIMEEXHIBITION

    Recientemente se conoció que la Sala Penal del Tribunal Supremo Popular de La Habana rechazó un Habeas Corpus presentado por el grupo de trabajo Cubalex en favor del artista, el cual refería que Alcántara habría cumplido íntegramente la sanción impuesta, «por lo que su permanencia en prisión constituye una privación ilegal de libertad». Las autoridades, sin embargo, ratificaron que el detenido no saldrá de la cárcel hasta el próximo 9 de julio, lo que pone en entredicho el supuesto ultimátum de los funcionarios estadounidenses, quienes volaron a La Habana el 10 de abril. Se trata de la primera delegación que visita la isla para sentarse a hablar con el castrismo desde los años de Obama. 

    Otero no quiere dejarse arrastrar por lo que sucede afuera de la cárcel. «Estamos hablando de jugarretas políticas, y te sientes como una pieza en un tablero», dijo. «Pudo haber sido hace un año atrás, cuando Trump entró al poder, pero no quiso jugar en ese momento el juego de Cuba. Lo pospuso un año más, y bueno, uno al final sigue en este encierro». 

    Por otra parte, a los mismos agentes de la prisión les gusta correr a cada rato la noticia de que habrá indultos, para hacerles creer a los reclusos que un tiempo mejor les espera afuera. Alcántara cuenta que no pocas veces llega un preso con la última, con que habrá excarcelaciones, con que el Vaticano está mediando nuevas liberaciones y que para diciembre todos estarán en casa. Los presos, incluidos los condenados a cadena perpetua, comienzan a creer en esa posibilidad, hasta que pasan los años y se dan cuenta de que el encierro es casi la única forma de vida que les queda. 

    Lo que sí cree Alcántara es que cinco años recluido han sido muchísimo en la vida de un artista. «He pasado siete veces por celdas de castigo, he pasado por un montón de huelgas de hambre, por violencias contra mi persona de parte de presos mandados por la Seguridad del Estado, he pasado por momentos de tranquilidad. Lo que me ha salvado es el arte. Ellos no me dejaron hacer arte porque sean buenos, sino porque sabían que la única manera de mantenerme vivo estos cinco años era a través del arte. Cuando dejo de pintar y caigo en la realidad, me abrumo, me deprimo. Cuando yo estoy pintando es como si estuviera dentro de una de esas pinturas, al lado de mis amigos en una galería».

    —Cuánto le ha quitado la cárcel al artista y cuánto a Alcántara?

    «Yo necesito salir para ver cuánto la prisión me ha quitado. Ahora me siento como una especie de Peter Pan, como si todo el mundo hubiese crecido y uno se hubiese quedado detenido. Hay que ver ese intruso que sale a esa realidad cuánto ha perdido. Ahora mismo ha perdido bastante. Mi hijo mismo tiene 16 años y caí preso cuando él tenía 11. Cuando salga, ya haré el conteo de pérdidas. En lo personal, esto es una experiencia sumamente fuerte, pero creo que debía haber pasado por aquí, por la prisión. Si me preguntan si pasaría de nuevo, yo digo que no, pero este es un sitio del que uno aprende. ¿Aporte? Salgo más maduro. La madurez es un estado sumamente poderoso». 

    Alcántara ha dicho que le queda mucho por hacer: aprender idiomas, crear una plataforma cultural «mucho más fuerte, un San Isidro mucho más fuerte, un Luis Manuel Otero Alcántara mucho más fuerte, con una estructura de pensamiento».

    —Has dicho que el exilio es una opción.

    «Si mañana me sueltan, sí quiero salir de Cuba, por varias razones: una es capitalizar cosas, trabajos, estructuras que puedan ayudar. Aquí en Cuba uno está el 90 por ciento del tiempo luchando contra la represión, y el 10 por ciento simplemente creando con el Internet malo, con la persecución. Si ese 90 por ciento se lo dedicamos a ser creativos, vamos a ser mucho más poderosos. Y como mismo conozco la prisión, me gustaría conocer el exilio. Ahora mismo decido mirar la realidad cubana desde afuera, sobre todo entender el exilio, que también es importantísimo en los cambios de la realidad cubana». 

    Hay una pregunta que Alcántara se hace constantemente desde hace tiempo, pero con más impulso a medida que se acerca el final de su condena: «¿Me dejarán salir sin las pinturas?», dice. En todo este tiempo detenido, su producción artística no ha parado. La respuesta es una y la tiene él: «Yo no salgo de la cárcel si no es con mis pinturas. Ese es mi legado. A lo que vine fue a eso, a dejar un legado para que la humanidad sea mejor».

    —¿Habría un regreso a Cuba para Alcántara? 

    A esto responde sin reparos: «Voy a salir a aprovechar las bondades de la libertad para poder crear, y cuando tenga la necesidad de regresar, lo voy a hacer, seguro estoy de eso».

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