No conviene reconstruir Cuba. No porque sea costosa, dígase impagable; no porque alrededor de un millón de cubanos en edad económicamente activa hayan salido...
El consenso sobre Cuba tiene una lógica simple: la crisis es política, el gobierno impide los cambios económicos necesarios, hay que cambiar el gobierno....
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.