No conviene reconstruir Cuba. No porque sea costosa, dígase impagable; no porque alrededor de un millón de cubanos en edad económicamente activa hayan salido...
El consenso sobre Cuba tiene una lógica simple: la crisis es política, el gobierno impide los cambios económicos necesarios, hay que cambiar el gobierno....
En medio de las mayores tensiones entre La Habana y Washington la pregunta que se plantea es: ¿Cómo se perfila esa «Cuba del día después»? ¿Y qué implicaría un cambio para el cubano de a pie?