Desde hace días, La Habana está repleta de flotilleros, activistas de izquierda que han ido desembarcado con el propósito de llevar toneladas de insumos a un país que, desde hace años, sufre una de las peores crisis desde la Revolución en el poder. Los flotilleros, acogidos de brazos abiertos tanto por el gobernante Miguel Díaz-Canel como por otros políticos de la isla, insisten en que la desgracia cubana es producto de sesenta años de bloqueo, arreciado con el cerco energético decretado por Donald Trump el pasado 29 de enero.
Lo que han llamado convoy Nuestra América, tomando la idea de José Martí, se trata de la embarcación Maguro que llegó a la terminal de Cruceros de La Habana con el fin de repartir unas 20 toneladas de insumos por todo el país. Muchos cubanos, tanto de dentro como de fuera, se han mostrado insultados a causa del «safari» político que están haciendo los activistas, por encima de una historia de abusos gubernamentales, represión, presos políticos y falta de libertades.
El Estornudo quiso saber qué creían algunos ciudadanos españoles sobre show de la ayuda humanitaria que, entre otros, encabeza el ex vicepresidente Pablo Iglesias, fundador del partido Podemos. «La ayuda humanitaria y la empatía no consiste en blanquear un régimen opresor», aseguró el español Alberto Schwarzmann, desde Madrid. Mientras que Sara Barroso considera que debería ser difícil opinar sobre «cómo es la situación sin vivirlo y además si lo vives desde el privilegio».
