«Creo en una Cuba en que nos aceptemos tal cual somos, sin doble moral, tertulias de pasillo y odios acumulados en una urna que nadie sabe qué contiene hasta que se abra. Un país donde decir lo que se piensa no se reprima y sea la razón de cada día. En que podamos elegir al gobierno. En que la falta de alimentos sea comidilla del pasado. En que se trabaje honradamente y el salario sea salario».
Aunque ella sea de una época y yo sea de otra, ambas somos conscientes de una cosa: en nosotras se entretejen Bomba y Barranquilla, dos raíces que reconocemos, dos lugares del Caribe colombiano en los que transcurrieron nuestras infancias y en los que sembramos añoranzas.
La tarde del 24 de junio de 2026 dos sismos consecutivos impactaron la zona norte-costera de Venezuela. El fenómeno natural produjo una catástrofe sin precedentes. En el transcurso de este mes, las cifras no han hecho más que acrecentarse; según el gobierno de Delcy Rodríguez, se cuentan cinco mil 546 fallecidos y 16 mil 740 heridos. En campamentos temporales se han refugiado unos 23 mil damnificados. Según ese parte oficial, 17 mil 907 personas perdieron sus viviendas.
Argentina perdió la final del Mundial de Futbol 2026. En el Obelisco, entre abrazos, lágrimas y canciones, miles de argentinos demostraron que el fútbol nunca fue solamente eso... fútbol.