«El proyecto surge como necesidad frente a años de ausencia dentro de la juventud de alguna organización política enfocada en la construcción de un partido de oposición revolucionaria».
La aspiración por una Cuba democrática no puede venir viciada de otras corrientes que se presentan contrarias a sistemas como al que rige en la isla, pero que replican todo tipo de fórmulas de control, censura y empobrecimiento similares a los que combatimos. El futuro no está en ningún líder ni en apuestas reaccionarias. Está sino en la voluntad de todo un pueblo por construir un país digno, libre, democrático y de iguales.
«El proyecto surge como necesidad frente a años de ausencia dentro de la juventud de alguna organización política enfocada en la construcción de un partido de oposición revolucionaria».
El día que Silvio Rodríguez recibió un fusil AKM en una ceremonia oficial, muchos se quedaron perplejos. La imagen recorrió el país y las redes con una velocidad que no tuvieron sus últimas canciones. No fue un acto militar ideológico cualquiera. Fue un gesto simbólico en un momento en que la represión, la escasez y el cansancio han convertido la vida cotidiana en un territorio áspero. Para muchos, la foto confirmó una distancia que llevaba años creciendo entre muchos de los artistas más influyentes de Cuba y el público que siempre los ha considerado refugio inequívoco.
¿Existe un camino pragmático para avanzar en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba sin sacrificar las demandas del pueblo cubano de «pan y libertad» ante la conveniencia de un «acuerdo» de Trump o la insistencia del régimen de La Habana en permanecer en el poder?