Comunicadora social-Periodista, fotógrafa documental y especialista en Gerencia de la Comunicación para el Desarrollo Social, con residencia en el Caribe colombiano. Desde la escritura y la fotografía cuenta historias sobre la vida cotidiana y la cultura popular de los lugares que visita. Ha expuesto en varios países de Latinoamérica y publicado en Gatopardo, Hayo Magazine, El Espectador, El Tiempo, Semana Rural, Cartel Urbano, entre otros. Ganadora del segundo lugar en la categoría Turismo del Xilópalo, Premio Nacional de Periodismo Digital (2023), con la crónica «Palenque late en los cinco sentidos», publicada en El Estornudo.
Por las calles, esquinas, campos, cuerpos de agua dulce y salada, patios y playas del Caribe colombiano me encontré a los niños entregados a la diversión; fue inevitable prestar atención a sus travesuras. Todavía abrazan los juegos tradicionales: la cometa, el trompo, el escondite, la rayuela, la bicicleta, el fútbol.
Bebo de esa agua a través de las fotografías. Ya no vivo cerca del río ni de la ciénaga, pero vuelvo siempre y alimento mi obsesión visual. El agua crece en mí y cuando se desborda vuelvo a nacer. Y la cámara me permite ser aquella niña.
La danza —que enriquece el acervo del Carnaval de Barranquilla y, más allá, de la región Caribe colombiana— representa el ahínco de los guerreros farotos que vengaron y dignificaron a sus mujeres, abusadas en la época colonial.
Después de llegar a Riohacha, capital de La Guajira —departamento costero ubicado en el extremo norte de Colombia—, me dirigí al municipio de Uribia. En la tarde, me...
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.
El país está roto. No existen los avengers para salvarnos, y sí una casta de millonarios pedófilos que son nuestros dueños. Ellos pueden decir quién se queda y quién se va. Si no les gusta lo que publicas, pueden ir por ti.