Su música sin dobleces, sin artificios, refleja las realidades y aspiraciones de la juventud cubana (la migración, el éxito, el ser local en un mundo global), tanto en la Isla como en la diáspora.
Cira, asustada, se fue de inmediato al cuarto de sus hijos; los encontró despiertos y les puso la mano en el pecho; estaban tranquilos, enmudecidos. Ahí se quedó con ellos. Enrique abrió los ojos, sobresaltado, y vio los flashes de luz: «¿Habrá explotado alguna fase eléctrica?». Ricardo creyó que los sonidos provenían de la serie de acción que estaba viendo, pero se levantó al baño, abrió la ventana, y se percató de los destellos.