Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.
Las renovadas tensiones que nacen en las esferas diplomáticas entre La Habana y Washington golpean con más fuerza los hogares cubanos. El gobierno de...