MIAMI, Estados Unidos. — El secretario de Estado de Estados Unidos, el cubanoamericano Marco Rubio, defendió este miércoles ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado la operación militar ordenada por el presidente Donald Trump el 3 de enero para derrocar y arrestar a Nicolás Maduro, una acción que legisladores republicanos y demócratas evaluaron con lecturas opuestas sobre sus resultados y costos, de acuerdo con AP.
Rubio afirmó que Trump actuó para eliminar “una gran amenaza a la seguridad nacional” en el hemisferio occidental y sostuvo que, tras la operación, Estados Unidos está “más seguro y protegido”, mientras la administración republicana trabaja con las autoridades interinas para “estabilizar” Venezuela.
“No vamos a revertir esto de la noche a la mañana, pero creo que estamos haciendo un progreso bueno y decente”, declaró Rubio. “Ciertamente estamos mejor hoy en Venezuela de lo que estábamos hace cuatro semanas y creo y espero que estaremos mejor en tres meses, seis meses y nueve meses de lo que hubiéramos estado si Maduro todavía estuviera allí”.
El exsenador por Florida dijo que los líderes interinos de Venezuela están cooperando y que el país pronto “comenzará a ver beneficios”. Como parte de ese esquema, señaló que a Venezuela se le permitirá vender petróleo actualmente sujeto a sanciones estadounidenses, con ingresos destinados a financiar servicios gubernamentales básicos como la policía y la atención médica.
Según Rubio, el dinero de esas ventas se depositará en una cuenta bajo control del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y se liberará una vez que Washington apruebe los presupuestos mensuales presentados por las autoridades venezolanas. “Los fondos de eso se depositarán en una cuenta sobre la cual tendremos supervisión”, indicó Rubio. Venezuela, dijo, “gastará ese dinero en beneficio del pueblo venezolano”.
El presidente del comité, el senador republicano Jim Risch (Idaho), elogió la decisión de Trump de remover a Maduro y también respaldó ataques contra lanchas sospechosas de contrabando de drogas y la confiscación de petroleros sancionados. Risch aportó nuevos detalles sobre la operación en Caracas al afirmar que involucró “solo alrededor de 200 efectivos” y que se registró un “tiroteo que duró menos de 27 minutos”. “Esta acción militar fue increíblemente breve, planificada y exitosa”, sostuvo. Añadió que Estados Unidos y otras naciones probablemente deberán ayudar a Venezuela a restaurar elecciones democráticas y consideró que “Venezuela puede requerir supervisión de Estados Unidos e internacional para asegurar que estas elecciones sean realmente libres y justas”.
La principal demócrata del comité, la senadora Jeanne Shaheen (Nueva Hampshire), cuestionó si la operación “valió la pena”, al argumentar que la mayoría de los principales asesores y lugartenientes de Maduro permanecen en el poder y que la situación económica continúa siendo sombría.
“Hemos cambiado un dictador por otro, así que no es de extrañar que muchos de mis electores se pregunten, ¿por qué el presidente está dedicando tanto tiempo a centrarse en Venezuela en lugar del costo de vida y sus preocupaciones económicas domésticas?” preguntó. “De Venezuela a Europa, Estados Unidos está gastando más, arriesgando más y logrando menos”.
AP señaló que Rubio acudió al Capitolio para defender una de las prioridades más controvertidas de Trump ante sus antiguos colegas, en un contexto de política exterior que oscila entre el hemisferio occidental, Europa y Medio Oriente, y con alarma dentro del propio partido republicano por iniciativas como la demanda de Trump de anexar Groenlandia.
En el Congreso, los demócratas han condenado las acciones de Trump por considerar que exceden la autoridad del poder ejecutivo, mientras que la mayoría de los republicanos las han respaldado como un ejercicio legítimo del poder presidencial. La Cámara de Representantes rechazó por estrecho margen una resolución sobre poderes de guerra que habría obligado a Trump a retirar tropas estadounidenses de Venezuela. Rubio sostuvo que la administración afirma que no hay tropas estadounidenses en tierra, pese a un gran despliegue militar en la región, de acuerdo con AP.
Washington también busca normalizar vínculos con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Rubio incluyó en comentarios preparados para la audiencia —que, según el reporte, no leyó textualmente— la idea de que Rodríguez tiene pocas opciones aparte de acatar las demandas de Trump. “Rodríguez es muy consciente del destino de Maduro; creemos que su propio interés se alinea con avanzar en nuestros objetivos”, dijo.
La administración, según el reporte, ha planteado demandas que incluyen abrir el sector energético venezolano a empresas estadounidenses, otorgar acceso preferencial a la producción, usar ingresos petroleros para comprar bienes estadounidenses y poner fin a las exportaciones de petróleo subsidiado a Cuba.
Rodríguez declaró el martes, en televisión, que su gobierno y Estados Unidos han establecido canales de comunicación “respetuosos y corteses” y que ella, Trump y Rubio intentan fijar una agenda de trabajo. El reporte afirma que Rodríguez ha parecido ceder a demandas de Trump, incluida la liberación de presos encarcelados bajo los gobiernos de Maduro y Hugo Chávez.
En un paso hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas, el Departamento de Estado notificó al Congreso esta semana su intención de enviar a Caracas personal diplomático y de apoyo adicional para preparar una posible reapertura de la embajada estadounidense, cerrada en 2019. No obstante, la normalización plena requeriría que Estados Unidos revoque su decisión de reconocer como gobierno legítimo de Venezuela al parlamento elegido en 2015.








