
Ahora el show castrista “antibloqueo” gira en torno al petróleo
El Gobierno cubano denuncia el cerco petrolero estadounidense mientras las ventas de combustible desde EE.UU. al sector privado de la Isla alcanzan cifras inéditas.

El Gobierno cubano denuncia el cerco petrolero estadounidense mientras las ventas de combustible desde EE.UU. al sector privado de la Isla alcanzan cifras inéditas.

No espere nadie que en Cuba pueden repetirse operaciones como las que Estados Unidos realizó en Panamá para capturar a Manuel Antonio Noriega, o en Venezuela para detener y conducir a Nicolás Maduro.

La autocrítica que el régimen quiso imponer a Heberto Padilla terminó exponiendo ante el mundo la represión cultural del castrismo y la sumisión de los intelectuales que lo justificaban.

Sus historias representan el valor y los sacrificios de tantas cubanas comprometidas con la libertad y los derechos humanos.

Gabriela se fue, como la Laura de aquella canción que escuchamos tantas, tantísimas veces. Muchos se van; muchos no vuelven.

Granma vuelve a responsabilizar a Washington de la ruina cubana, mientras omite antecedentes del conflicto y esquiva el papel del régimen en la crisis que padece la Isla.

Ahora la campana de La Demajagua debe llamar al pueblo a luchar por la libertad y no servir a los que quieren seguir manipulando la historia.

Dos fuentes de las FAR describen un esquema que permitiría abastecer a militares y policías con combustible importado desde Estados Unidos para el sector privado, mediante depósitos estatales y contratos con mipymes.

Cada jueves, desde hace un año, un grupo de ancianos de Santa Clara espera la llegada de una motoneta en la que les traen un plato de caldosa caliente.

A un castrista acérrimo de mi barrio, a propósito de lo que él calificó como “el pie que se dejó meter por los yanquis el Gobierno mexicano con el petróleo que enviaba a Cuba”, le escuché comentar en una cola, utilizando el lenguaje asere: “Esa Sheinbaum es amiga del muerto y ambia del matador”.

El Gobierno cubano denuncia el cerco petrolero estadounidense mientras las ventas de combustible desde EE.UU. al sector privado de la Isla alcanzan cifras inéditas.

No espere nadie que en Cuba pueden repetirse operaciones como las que Estados Unidos realizó en Panamá para capturar a Manuel Antonio Noriega, o en Venezuela para detener y conducir a Nicolás Maduro.

La autocrítica que el régimen quiso imponer a Heberto Padilla terminó exponiendo ante el mundo la represión cultural del castrismo y la sumisión de los intelectuales que lo justificaban.

Sus historias representan el valor y los sacrificios de tantas cubanas comprometidas con la libertad y los derechos humanos.

Gabriela se fue, como la Laura de aquella canción que escuchamos tantas, tantísimas veces. Muchos se van; muchos no vuelven.

Granma vuelve a responsabilizar a Washington de la ruina cubana, mientras omite antecedentes del conflicto y esquiva el papel del régimen en la crisis que padece la Isla.

Ahora la campana de La Demajagua debe llamar al pueblo a luchar por la libertad y no servir a los que quieren seguir manipulando la historia.

Dos fuentes de las FAR describen un esquema que permitiría abastecer a militares y policías con combustible importado desde Estados Unidos para el sector privado, mediante depósitos estatales y contratos con mipymes.

Cada jueves, desde hace un año, un grupo de ancianos de Santa Clara espera la llegada de una motoneta en la que les traen un plato de caldosa caliente.

A un castrista acérrimo de mi barrio, a propósito de lo que él calificó como “el pie que se dejó meter por los yanquis el Gobierno mexicano con el petróleo que enviaba a Cuba”, le escuché comentar en una cola, utilizando el lenguaje asere: “Esa Sheinbaum es amiga del muerto y ambia del matador”.
