
El comunismo y la mala ortografía
La Cuba de los Castro se jactó de una educación a la que tildaron de la más eficiente.

La Cuba de los Castro se jactó de una educación a la que tildaron de la más eficiente.

En un país donde las noches transcurren entre apagones, calor y mosquitos, el deseo de tener un ventilador revela hasta qué punto la supervivencia cotidiana se ha convertido en un privilegio.

Tras el fin del bloque soviético, el castrismo sustituyó el reclutamiento de guerrilleros por el de inversionistas, utilizando sus redes de inteligencia para atraer capital extranjero a la Isla.

La mayoría de los cubanos no atesora ningún recuerdo de sus instalaciones, en primer lugar, porque tuvieron prohibida la entrada a todas ellas por más de veinte años.

Fabricada durante décadas por la familia Garay, la bebida llegó a mercados europeos antes de sufrir el deterioro de su producción estatal.

En la Cuba de hoy, “vivir al día” dejó de ser una expresión popular para convertirse en una condición impuesta.

El presidio político no es una desviación ni un exceso ocasional del sistema cubano: es uno de sus instrumentos fundacionales y preferidos para infundir terror a la oposición y al pueblo en general.

En el caso de Meliá (así como con el resto de las hoteleras españolas que llegaron a Cuba en los años 90) aceptaron felizmente del castrismo incluso las políticas discriminatorias que prohibían y castigaban el acceso de cubanos a sus instalaciones

Normalizar es la clave. Cuando se alcanza ese nivel de conformidad, la verdadera utopía es que el pueblo reaccione.

A 90 años del inicio del conflicto, un repaso a la participación de los cubanos en la Guerra Civil Española, desde los voluntarios de las Brigadas Internacionales hasta el papel del general Emilio Mola, nacido en Cuba y considerado uno de los organizadores del alzamiento militar.

La Cuba de los Castro se jactó de una educación a la que tildaron de la más eficiente.

En un país donde las noches transcurren entre apagones, calor y mosquitos, el deseo de tener un ventilador revela hasta qué punto la supervivencia cotidiana se ha convertido en un privilegio.

Tras el fin del bloque soviético, el castrismo sustituyó el reclutamiento de guerrilleros por el de inversionistas, utilizando sus redes de inteligencia para atraer capital extranjero a la Isla.

La mayoría de los cubanos no atesora ningún recuerdo de sus instalaciones, en primer lugar, porque tuvieron prohibida la entrada a todas ellas por más de veinte años.

Fabricada durante décadas por la familia Garay, la bebida llegó a mercados europeos antes de sufrir el deterioro de su producción estatal.

En la Cuba de hoy, “vivir al día” dejó de ser una expresión popular para convertirse en una condición impuesta.

El presidio político no es una desviación ni un exceso ocasional del sistema cubano: es uno de sus instrumentos fundacionales y preferidos para infundir terror a la oposición y al pueblo en general.

En el caso de Meliá (así como con el resto de las hoteleras españolas que llegaron a Cuba en los años 90) aceptaron felizmente del castrismo incluso las políticas discriminatorias que prohibían y castigaban el acceso de cubanos a sus instalaciones

Normalizar es la clave. Cuando se alcanza ese nivel de conformidad, la verdadera utopía es que el pueblo reaccione.

A 90 años del inicio del conflicto, un repaso a la participación de los cubanos en la Guerra Civil Española, desde los voluntarios de las Brigadas Internacionales hasta el papel del general Emilio Mola, nacido en Cuba y considerado uno de los organizadores del alzamiento militar.
