A los cinco años, Lino era capaz de levantar mucho peso, más que cualquier otro niño de su edad, y a los siete, dice, contaba con la fuerza suficiente para arrancar con sus manos una ventana o quebrar una mesa de madera con los puños. Por entonces dejó de golpearse el cuerpo con un palo de escoba para hacerlo con un martillo, y probar así sus límites.
La curaduría independiente en Camagüey no es una tarea fácil. En diez años he podido concretar solo unos pocos proyectos. El ambiente de la provincia es lento y cerrado. Decía Thomas Merton, exagerando, pero con razón, que en Camagüey la gente se iba a dormir a las nueve de la noche.
¿Por qué? ¿Cómo un tipo que vivió con tanta libertad se encierra al final en una celda tan terrible? Es evidente. Yorick, un personaje cínico y burlón, que miró a todos con un halo de grandeza y los señaló despectivamente, no podía permitirse ahora volverse una diana del estigma. Él no recibiría ni la lástima ni la crítica.
Maykel era un muchacho «correcto» en muchos parámetros. Hijo de profesionales de Radio Sagua, al chico le auguraban un futuro promisorio en los gajes de la comunicación. Hasta que cogió el Sida, que en aquellos años todavía cargaba con la etiqueta de ser la enfermedad de los bajos fondos, sobre todo de los bajos fondos de la comunidad LGBTIQ.
El caso 2648 llegó al Sanatorio de Los Cocos, en Santiago de Las Vegas, inconsciente, víctima de un infarto cerebral y con varios órganos comprometidos. Había intentado suicidarse mediante la ingesta de 350 fármacos. Los psiquiatras, militares como el resto de médicos que allí fungían, ordenaron su ingreso obligatorio.
Ni la muerte ni el amor soportan testigos, escribió Boris Pahor. Sin embargo, detrás de cada muerte había siempre un velo, la aspiración de una historia oculta, un «lo mataron», un «no supieron atenderlo bien», un «ya no daba más».
En 2019 la diplomacia cubana también insistía en negar que hubiese oficiales y soldados de la isla en Venezuela, pero la prensa internacional reveló que al menos desde mayo de 2008 había pactos castrenses entre ambos países para garantizar la conservación en el poder de Chávez.
Más de 28 mil personas se inscribieron para participar en la Flotilla Global Sumud: la diputada cordobesa fue la única mujer dentro de la pequeña delegación argentina.
La semana pasada, el mandatario agitó en su comparecencia pública la habitual retórica propagandística del régimen cubano, pero, más significativamente, anunció un paquete de emergencia en respuesta al bloqueo energético decretado por la Casa Blanca para espolear cambios en la isla.