En una carta de su puño y letra compartida con Cubanet, la prisionera política Yunaiky de la Caridad Linares Rodríguez confirmó haber sido víctima de golpizas, amenazas y torturas físicas durante su arresto en La Habana, además de permanecer bajo condiciones que califica como inhumanas en los distintos centros de detención por los que pasó.
En su declaración, Linares Rodríguez afirmó que su detención fue “injusta” y que durante el proceso se le habrían violado sus derechos fundamentales. Según su testimonio, fue golpeada por las autoridades al momento del arresto y posteriormente mantenida sin asistencia médica.
Yunaiky aseguró que, durante su paso por el centro de detención conocido como VIVAC, fue agredida físicamente, amenazada y mantenida en un calabozo sin acceso a agua ni alimentos. También sostuvo que, en ese contexto, se le abrió una nueva causa tras solicitar comunicarse con su familia.
“Me pasé dentro de un calabozo sin agua y sin comida, no por estar plantada, porque en ese momento no me encontraba en inanición, y me levantaron otra denuncia por pedirle al supervisor que me dejara hablar con mi familia”, relató.
En la misiva, la prisionera política cuestionó el sistema judicial y policial, al que acusa de realizar detenciones sin pruebas suficientes, mientras, según afirmó, “los verdaderos delincuentes visten de traje y abusan de él”.


Actualmente, la joven se encuentra recluida en la Prisión de Mujeres de Occidente, en el Guatao, donde describe un deterioro progresivo de las condiciones alimentarias. Según su testimonio, la comida es insuficiente, mal elaborada y, en ocasiones, se encuentra en mal estado, lo que estaría afectando la salud de las internas.
“Se está reduciendo cada vez más la comida… olvidan que somos personas y no animales”, señaló en su declaración. No obstante, Linares Rodríguez afirmó que hasta el momento no ha sido víctima de agresiones dentro del centro penitenciario donde permanece, aunque insiste en que las condiciones generales siguen siendo adversas.
Finalmente, envió un mensaje a quienes han seguido su caso, asegurando que mantiene su disposición de continuar denunciando lo que considera abusos. “Estoy más fuerte que nunca y siempre lucharé por la verdad, porque solo la verdad nos hará libres”, concluyó.
Yunaiky Linares fue condenada a 14 años de cárcel (pena reducida posteriormente a ocho años) por su participación en las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021, excarcelada en enero de 2025 y detenida nuevamente el pasado 2 de junio durante una protesta ocurrida en Santa Amalia, Arroyo Naranjo.
La joven, de 28 años, fue arrestada y golpeada por una oficial vestida de civil tras cuestionar el arresto violento de un vecino, según denunció recientemente su madre, Yurka Rodríguez.










