LIMA, Perú — Activistas y representantes de la sociedad civil cubana aprovecharon los espacios paralelos de la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para exponer ante diplomáticos y funcionarios de la región la situación de derechos humanos en Cuba y reclamar un mayor respaldo internacional a las demandas de cambio democrático en la Isla.
Entre los participantes se encuentra Roberlan Fariña, activista de derechos humanos, miembro de Cuba Decide y creador de contenidos, quien aseguró en entrevista con Cubanet que la presencia de jóvenes cubanos en el foro regional busca trasladar directamente a los responsables de la toma de decisiones las preocupaciones de quienes permanecen dentro del país.
“Estamos hablando todos los días con cancilleres, vicecancilleres y personas que al final son las que toman decisiones. Estamos trasladándoles nuestras necesidades, nuestras exigencias”, afirmó.
Lam explicó que integrantes de la sociedad civil de Cuba, Nicaragua y Venezuela han coordinado esfuerzos durante la cita regional para llamar la atención sobre la situación de sus respectivos países.
“Estamos pidiendo que tomen postura, sobre todo en este momento histórico, una posición fuerte del lado del pueblo cubano”, señaló.
El activista sostuvo que la participación en estos espacios resulta especialmente importante para quienes consideran que la incidencia internacional ha perdido efectividad.
“Nosotros creemos que sí, que toda la influencia es bienvenida”, subrayó. “Muchísimos países están comprometidos con la causa cubana”.
Asimismo, recordó que dentro de Cuba no existen condiciones para que la sociedad civil independiente pueda actuar libremente y reconoció el significado personal que tiene para él participar en un foro hemisférico de alto nivel.
“En Cuba no han dejado opción para la sociedad civil, entonces tuvimos que salir y hacerlo afuera (…) Si te soy sincero, yo creo que he llegado demasiado lejos. Nunca pensé estar en una Asamblea de la OEA. Estoy demasiado enfocado en el tema Cuba para detenerme a pensarlo, pero es un honor grandísimo estar aquí”, expresó.
Otra de las voces presentes en Panamá fue la de Daily Coro, integrante del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, quien destacó que uno de los principales objetivos de la delegación cubana ha sido visibilizar la crisis que atraviesa la Isla.
“La situación cubana en este momento es extremadamente compleja y la sociedad civil cubana debe adoptar un papel primordial para el cambio que necesita el país”, afirmó.
Según Coro, los temas que más interés han despertado entre embajadores y representantes gubernamentales han sido la situación humanitaria y la existencia de presos políticos.
“Hemos visto que los embajadores entienden el tema y se sensibilizan con eso”, comentó.
La activista insistió en que el protagonismo debe recaer en los propios cubanos.
“Yo creo que el protagonista debe ser el pueblo cubano y la voz del pueblo que hemos intentado transmitir acá. Son ellos los que tienen que hablar hoy y los que tienen que ser escuchados por las organizaciones internacionales”, resaltó.
Aunque reconoció la complejidad del escenario actual, Coro dijo mantener la esperanza de que la situación pueda cambiar.
“La situación en Cuba tiene que cambiar y esperamos que cambie. Pero mientras no exista libertad plena y una apertura pacífica, económica y en todos los sentidos, no va a existir cambio. De eso somos conscientes”, aseveró.
Las intervenciones de los activistas coincidieron con un pronunciamiento de la Secretaría General de la OEA, que pidió restaurar la democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela, garantizar el respeto de los derechos humanos y liberar de forma incondicional a los presos políticos.
“La Secretaría General recuerda que Cuba, Nicaragua y Venezuela forman parte de la comunidad interamericana”, indicó el organismo en una declaración en la que expresó preocupación por la situación democrática en esos países y defendió la necesidad de sistemas políticos que permitan a los ciudadanos “expresar libremente su voluntad y participar de manera significativa en la vida pública”.
Ante la ausencia de espacios de participación política independiente dentro de Cuba, organizaciones de la sociedad civil han recurrido cada vez más a foros internacionales para denunciar la situación de los derechos humanos y buscar respaldo a sus demandas de apertura democrática.
Entretanto, la 56 Asamblea General de la OEA trasciende en un momento especialmente delicado para la Isla, marcado por una profunda crisis económica, apagones prolongados, escasez de alimentos y medicinas, así como un incremento de las denuncias sobre represión y encarcelamiento de opositores.










