Familia Díaz-Canel: el poder de un “administrador”

Familia Díaz-Canel
(Ilustración: CubaNet)
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Antes de convertirse en “presidente” de Cuba (2018), Miguel Díaz-Canel llevaba décadas construyendo cuidadosamente su carrera dentro de la maquinaria del régimen. Fue dirigente estudiantil, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Villa Clara y Holguín, ministro de Educación Superior y luego vicepresidente del Consejo de Estado. 

Nunca destacó como un dirigente particularmente carismático ni brillante, pero sí como un cuadro disciplinado, discreto y obediente, capaz de sobrevivir donde otros funcionarios —quizás más preparados o con mayor peso político— terminaron apartados. Díaz-Canel entendió desde temprano cuál era su lugar dentro de la cadena de mando y se convirtió en el administrador ideal para los Castro: alguien sin ambiciones visibles de romper el sistema y suficientemente confiable para garantizar su continuidad.

Sin embargo, su llegada al poder marcó un cambio evidente en la exposición pública y el nivel de privilegios de su entorno familiar más cercano, algo que los Castro mantenían con discreción. Por primera vez, la familia presidencial comenzó a ocupar espacios visibles dentro y fuera de Cuba. Su esposa, Lis Cuesta Peraza, pasó a acompañarlo de manera permanente en viajes y eventos internacionales, mientras que su hijastro, Manuel Anido Cuesta, también aparecía en reuniones oficiales, giras y actos diplomáticos alrededor del mundo, en calidad de asesor. 

Las imágenes de la familia en hoteles y cenas, con ropa costosa, provocaron críticas de muchos cubanos que cuestionaban el gasto de fondos públicos en medio de la peor crisis económica del país en décadas.

Sin embargo, el acceso a escenarios y tratos privilegiados no ha sido reservado solo a la esposa y el hijastro del dictador. Otros miembros del círculo familiar de Díaz-Canel han logrado beneficiarse por años silenciosamente de sus conexiones políticas y de su ascenso dentro del régimen.

Con el apellido Díaz-Canel, parientes suyos han construido durante los últimos años carreras políticas y negocios vinculados al turismo. También se han insertado en empresas extranjeras con presencia en Cuba. 

Uno de los casos más llamativos es el de José de Jesús Díaz-Canel Rodríguez, primo de Miguel Díaz-Canel, señalado en testimonios y actas judiciales ―a las que CubaNet tuvo acceso― relacionadas con los escándalos de corrupción turística que sacudieron Cuba poco más de una década atrás. No obstante, el funcionario nunca fue procesado ni citado por la Fiscalía, incluso cuando otros involucrados terminaron con condenas de prisión.

José de Jesús Díaz-Canel Rodríguez (Foto tomada de redes sociales)

Entre enero de 2011 y junio de 2013, los tribunales de La Habana procesaron una serie de casos de corrupción vinculados al turismo, las inversiones extranjeras y el comercio exterior. Empresarios extranjeros y funcionarios cubanos fueron acusados de delitos como cohecho, evasión fiscal, falsificación de documentos, tráfico de divisas y estafa. El saldo oficial dejó más de una veintena de condenados a prisión y decenas de sancionados con multas, destituciones y expulsiones laborales.

Entre los casos más sonados estuvieron los relacionados con Cubana de Aviación y la empresa mixta Sol y Son Viajes S.A., dirigida por el chileno Marcel Marambio; los juicios contra Amado Fakhre y Stephen Purvis, empresarios británicos vinculados a Coral Capital; y el proceso contra el canadiense Vahe Cy Tokmakjian, relacionado con TriStar Caribbean. Las investigaciones terminaron con confiscaciones, cierres de empresas y severas penas de prisión.

Sin embargo, según dos testimonios recogidos por CubaNet y dos actas judiciales consultadas para esta investigación, no todos los implicados recibieron el mismo trato. Hubo involucrados que, pese a ser mencionados reiteradamente en las investigaciones, nunca fueron procesados ni interrogados.

Uno de ellos fue José de Jesús Díaz-Canel Rodríguez. 

José de Jesús Díaz-Canel Rodríguez (en el extremo derecho) junto a compañeros de trabajo de Infotur (Foto tomada de redes sociales)

Graduado de la Escuela del Ministerio del Interior “Capitán Roberto Rodríguez”, en Santa Clara, Díaz-Canel Rodríguez obtuvo después un máster en Gestión Turística y Dirección de Empresas. Según fuentes consultadas por este medio, su vínculo familiar con Miguel Díaz-Canel —por entonces máximo dirigente del PCC en Villa Clara— facilitó su rápido ascenso dentro del sector turístico, donde llegó a trabajar para empresas como Camagüey Travel e Infotur Cuba. Fue en esta última donde habría cometido varios actos de corrupción.

Por ello, su nombre aparece cinco veces en las actas del juicio contra Amado Fakhre y Stephen Purvis, las cuales fueron revisadas por CubaNet. De acuerdo con dos fuentes consultadas —un juez del Tribunal Municipal de Diez de Octubre y un exfuncionario de la Fiscalía Provincial de La Habana—, Díaz-Canel Rodríguez nunca fue citado por la Fiscalía ni llamado a declarar ante los tribunales. En aquella época, su primo ya se había convertido en uno de los vicepresidentes del Consejo de Ministros y consolidaba su ascenso dentro de la estructura de poder del régimen.

Díaz-Canel Rodríguez, según consta en las declaraciones judiciales revisadas por este medio, fue señalado por los acusados Rosala Marina Peraza y Antonio Jesús Pereda Rodríguez (ambos condenados a prisión) por supuestamente recibir sobornos de Coral Capital para favorecer fraudulentamente licencias hoteleras en Cayo Santa María, al norte de Villa Clara.

Las obras, según los testimonios recogidos en el juicio, nunca llegaron a ejecutarse: solo existen en documentos contables y reportes del Ministerio de Turismo. Parte del dinero habría sido distribuido entre directivos y funcionarios implicados, incluido el primo del gobernante cubano.

Sin embargo, a diferencia de otros involucrados, a Díaz-Canel Rodríguez no lo tocaron: siguió normalmente con su trabajo en Infotur Cuba. 

Familia Díaz-Canel: estos son los negocios y beneficios de quienes rodean al "presidente" de Cuba

A la par del ascenso del actual “presidente”, Díaz-Canel Rodríguez no fue el único de su familia que fue acomodándose y “emprendiendo”. Según una fuente del entorno familiar, Ernesto Díaz-Canel Rodríguez, hermano suyo y también primo del gobernante cubano, mantendría negocios, junto a su esposa, de renta de viviendas para turistas en Santa Clara y La Habana. Una de sus propiedades, ubicada en El Vedado habanero, aparece anunciada en plataformas digitales como “Casa Ana María Machado”, precisamente el nombre de su esposa

Este nombre es bien conocido dentro de la escena cubana: la esposa de Ernesto Díaz-Canel Rodríguez es la tía de Ana María Mari Machado, una figura notable del aparato político cubano, actual vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado.

Mari Machado, también oriunda de Villa Clara, comenzó su carrera como una simple jueza en Encrucijada antes de ascender al Tribunal Provincial y posteriormente al Tribunal Supremo Popular. Su promoción a la cúpula política del país coincidió con el ascenso de su pariente político, Miguel Díaz-Canel.

La rama española de los Díaz-Canel

Apenas este 16 de abril, el dictador cubano sugirió que los jóvenes que dejan la Isla tras haber cursado estudios provocan la actual crisis migratoria. En su discurso el gobernante disertó sobre “la fuga de cerebros”, pero obvió mencionar que varios miembros de su familia dejaron el país: jóvenes formados en las universidades revolucionarias cubanas que recibieron sus títulos y partieron a otras tierras.

Daniel Sánchez Díaz-Canel (hijo del profesor de la Universidad de La Habana e historiador Reinaldo Manuel Sánchez Porro y Ana María Díaz-Canel, una prima de Miguel Díaz-Canel), por ejemplo, se graduó de Medicina en La Habana y emigró a España a finales de los años 90 tras obtener la liberación del Ministerio de Salud Pública, algo poco habitual para un médico recién graduado. 

Similar a lo que sucede hoy, el Gobierno consideraba a los médicos y otros profesionales de la salud como “recursos estratégicos”. Eso implicaba varias restricciones, incluida la autorización estatal para salir del país, incluso para viajes temporales. Si el galeno quería obtener su permiso de salida debía pasar por un largo proceso burocrático.

Actualmente, Sánchez Díaz-Canel trabaja en el Hospital Universitario de La Ribera, en Valencia. El médico realiza frecuentes viajes a Cuba, con cuyo gobierno no ha roto vínculos. Quizá por eso, varios medios oficiales replicaron una entrevista realizada por el propio doctor al defensor de la dictadura cubana Carlos Lazo, durante la pandemia de COVID-19.

Los hermanos Daniel y Javier Sánchez Díaz-Canel (Foto tomada de redes sociales)

Un camino similar de estudios en Cuba y emigración tomó Javier Sánchez Díaz-Canel (hermano del doctor Daniel), que también viaja regularmente a La Habana. Es en la capital cubana donde consigue los habanos que luego traslada a España. Allí se dedica a comercializar vinos y licores, un negocio que comparte con otros familiares radicados allá, como sería el caso de Daniel Díaz-Canel Rodríguez (sobrino del gobernante). El joven luego de dedicarse a organizar viajes de turismo a Cuba desde Argentina, y a promover tabacos y rones cubanos en bares de Buenos Aires, finalmente se estableció en Barcelona en 2018. Desde España trabaja para una empresa del italiano Mauro Baeli, Isla Verde SRL, recientemente autorizada a inscribir su oficina de representación en La Habana.

Empresas extranjeras y negocios vinculados al poder

Unas semanas atrás, justo el 29 de abril de este año, la Gaceta Oficial informó la inscripción en Cuba de nuevas empresas extranjeras, entre ellas Green Leaf S.L. e Isla Verde SRL. Las dos compañías llegaron a la Isla a través de la empresa Amorim Negocios Internacionais, al frente de la cual se encuentra el italiano Paolo Titolo, yerno de Raúl Castro. Ambas empresas también están vinculadas a la familia de Díaz-Canel.

La primera, Green Leaf S.L., aunque registrada en España, opera como una firma de intermediación comercial vinculada a capital chino. Según fuentes consultadas por CubaNet, parte de sus operaciones en Europa serían coordinadas por la abogada Lourdes Dávalos, reconocida representante del régimen en querellas internacionales. 

Junto con Dávalos, estos negocios son supervisados por Manuel Anido Cuesta, hijastro de Miguel Díaz-Canel. Manolito, como le llaman en casa, dejó de acompañar al gobernante en sus giras internacionales en calidad de “asesor”, y se mudó a Madrid como el resto de los primos. Desde 2025, Anido Cuesta cursa un programa ejecutivo de fiscalidad internacional en el Instituto de Empresa (IE) en la capital española, mientras aprende el manejo de negocios en el exterior y se entrena con Green Leaf S.L. (Esta empresa fue fundada en mayo de 2019 por Jiang Zhang, representante en Cuba de Beijing Enterprises Group Real-Estate Co. Ltd.). 

De acuerdo con una fuente al interior de la representación de Amorim en La Habana y otra de la Cámara de Comercio, la creación y establecimiento en Cuba de ambas empresas, Green Leaf S.L. e Isla Verde SRL, fue iniciativa de Paolo Titolo, que mantiene relaciones de negocios tanto con Jiang Zhang como con sus coterráneos, los hermanos Mauro y Andrea Baeli, aunque solo en días recientes obtuvieron la autorización oficial de establecer oficinas en la Isla bajo las resoluciones 39 y 40, de 2026.

Por su parte, Isla Verde SRL, según lo publicado en la página oficial de la empresa, fundada en 2012, es partner exclusivo de la estatal CubaRon S.A. y lleva más de cinco años promocionando una bebida nombrada Ron Isla Grande. Se declaran como “un puente comercial entre Italia y Cuba”, facilitando la “importación-exportación de productos de excelencia” por todo el mundo, a través de otras empresas suyas, como CisExport, igual dirigida por los Baeli.

Es para esta empresa que tanto el sobrino, Daniel Díaz-Canel Rodríguez (DiazKnel, en su cuenta de Instagram), como Javier Sánchez Díaz-Canel (hijo de una prima del gobernante) trabajan como agentes de ventas. El primero, desde 2018, motivo por el que cambió Argentina por España; el segundo, desde algún momento alrededor de 2015, en Valencia, según consta en, al menos, una foto publicada por Javier en una de sus cuentas en Facebook, donde se presenta como “Javi S. Dc.”.

A simple vista, los Díaz-Canel serían una familia como cualquier otra: cercana, unida, activa en redes sociales. En los perfiles de cada pariente, abundan las imágenes de encuentros, cenas, fiestas y mensajes afectuosos que proyectan una vida casi doméstica, lejos de la rigidez con que históricamente se mostraba la vieja cúpula del castrismo.

Las cuentas de Facebook de Javier y Daniel reflejan precisamente esa dinámica familiar. Ambos comparten fotografías con sus primos Miguel Díaz-Canel Villanueva y Jenny Díaz-Canel Villanueva, hijos de Miguel Díaz-Canel. También aparecen con Manuel Anido Cuesta y con amistades vinculadas a sectores empresariales favorecidos por el régimen, como Carlos Javier Imperatori Flores, dueño de los restaurantes O’Relly 304 y El del Frente.

Pero detrás de esa apariencia familiar y aparentemente común se extiende una red de privilegios y conexiones construida al calor del poder. A medida que Miguel Díaz-Canel ascendió dentro de la estructura del régimen, varios de sus familiares comenzaron también a ganar espacios, protección e influencia. Realmente negocios menores si los comparamos con los administrados por los Castros y la descendencia de los otros comandantes. Con lo justo ha pagado el castrismo la lealtad de su administrador.

*Como parte de los estándares periodísticos de CubaNet, se contactó a las personas mencionadas en esta investigación para conocer su versión de los hechos. Hasta el cierre de este reportaje no habían respondido a las solicitudes de información enviadas por este medio.

Imagen de Equipo de Investigación CubaNet

Equipo de Investigación CubaNet