enero 20, 2026

¿La moderación de Rusia tras la captura de Maduro preocupa al castrismo?

Moscú no hizo nada para evitar el colapso final del régimen sirio.
Nicolás Maduro y Vladímir Putin, en 2019
Nicolás Maduro y Vladímir Putin, en 2019 (Foto: Prensa Latina)

LA HABANA, Cuba. – Es muy probable que la izquierda radical latinoamericana, en especial el régimen castrista, esperara una repuesta más contundente de Rusia ante la captura del gobernante venezolano Nicolás Maduro. No olvidemos que el Kremlin mantiene una alianza estratégica con Caracas, y que ve en el chavismo un apoyo a su intención expansionista en la región.

Hasta el momento, la reacción de Rusia se ha limitado a declaraciones del canciller Serguéi Lavrov, quien ha expresado que la acción de Estados Unidos es ilegal y que constituye una violación del derecho internacional. 

Mas, si hemos observado el panorama internacional en los últimos tiempos, advertimos que esa moderación de Rusia ya es casi una constante. Se puso de manifiesto fundamentalmente cuando aconteció la caída del régimen de Bashar al-Ásad en Siria.

Durante las llamadas “primaveras árabes” fueron derrocadas algunas dictaduras de Medio Oriente y el norte de África. Sin embargo, en ese entonces la poderosa aviación rusa apoyó a Al-Ásad e impidió su caída. Entre otras fechorías, destruyó la ciudad de Alepo para evitar que fuera tomada por la oposición. 

En cambio, más recientemente, Moscú no hizo nada para evitar el colapso final del régimen sirio, a pesar de la importancia que para Rusia tenía esa nación árabe. Hasta una base naval tenía en ese país, pero lo único que hizo fue otorgarle asilo político al derrocado dictador de Damasco.

Entonces valdría la pena preguntarnos: ¿qué ha sucedido en la arena internacional que ha posibilitado moderar las acciones de Moscú?  Evidentemente, ha sido la guerra de Ucrania. A pesar de que Moscú y sus aliados siempre afirman que Rusia lleva la delantera en la guerra, lo cierto es que su involucramiento en el conflicto europeo, al parecer, impide que el Kremlin se vea envuelto en otra guerra.

A los bravos luchadores ucranianos, además de admirar la tenacidad con que se enfrentan al agresor ruso y defienden su integridad territorial, tenemos que agradecerles que con su accionar hayan limitado la capacidad de Moscú para incursionar en otros conflictos. 

Los gobernantes cubanos, por su parte, al contemplar esa especie de moderación con que Moscú ha reaccionado a la captura de Maduro, habrán llegado a la conclusión de que nada pasará si algún día Washington hace lo mismo con algún dirigente de la Isla. 

Entonces, maniobrando de la misma manera que lo hacía Fidel Castro, el régimen convocó a un “Día Nacional de la Defensa” apenas un día después de la captura de Maduro, con lo que pretendía dar la impresión de que toda la población se movilizaba para “la guerra de todo el pueblo” en defensa del régimen. Y, sobre todo, que el país podía defenderse por sí solo, sin la ayuda de ningún aliado externo.

Hay que recordar que el concepto de guerra de todo el pueblo fue instaurado en los años 80, cuando Castro constató que la nueva dirección de Moscú que siguió a la era Leonid Brézhnev (los Gorbachov y compañía) nada iba a hacer si Cuba se involucraba en un conflicto militar con Estados Unidos. 

Ahora a Miguel Díaz-Canel y sus secuaces solo les queda instruir a la población para que se meta en los túneles populares, construidos por el mayor de los Castro, gastando los escasos materiales que tenía el país, para “proteger” a la población en caso de guerra.

Bueno, dirá la población, da lo mismo la oscuridad que reina dentro de los túneles que la oscuridad que los apagones ocasionan fuera de ellos. 

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Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.