LIMA, Perú – Autoridades en Santiago de Cuba reconocieron este fin de semana que la falta de abasto de agua persiste en la oriental provincial, con énfasis en la actual escasez que vive el municipio San Luis.
Un reporte del medio estatal Sierra Maestra calificó la distribución del líquido en el territorio como “compleja”, reconociendo que San Luis depende de fuentes de abasto que se secan o bajan los niveles, panorama que se agrava por las complejidades con la electricidad que generan mayor presión.
Según el reporte, actualmente laboran en el municipio dos brigadas especializadas de la provincia que trabajan en averías del bombeo de la Laguna en Paquito Rosales que abastece la demarcación de Dos Caminos y en la estación de Guaninicum que da agua a gran parte de la cabecera municipal.
Eyder Luis Hernández, primer secretario del Comité Municipal del Partido Comunista, y Rafael Muñiz Guillén, presidente de la AMPP San Luis, declararon que las labores deben concluir con prontitud, sin brindar una fecha exacta para la distribución de agua en Dos Caminos y San Luis.
“Hoy los ciclos de distribución son altísimos, unido a esto la compleja situación energética obliga a bombear durante más tiempo hacia una misma zona, alargando aún más los ciclos, y es inestable e insuficiente el abastecimiento por pipas, por lo que es difícil el acceso con calidad del servicio”, admitió Hernández.
De acuerdo con el dirigente, “se buscan soluciones alternativas y se trabaja en el cambio de matriz energética en los bombeos, no obstante, a largo plazo las inversiones hidráulicas en en Santiago de Cuba tendrán que proyectarse por la rehabilitación integral del acueducto, muy deteriorado y antiguo y la construcción de una fuente de abasto más segura”.
En septiembre del pasado año, especialistas de recursos hidráulicos en la Isla aseguraron que el 99% del territorio nacional estaba afectado por la sequía meteorológica. Se trata del período más seco en la Isla desde 1901.
Por su parte, la falta de precipitaciones en la región oriental de la Isla había provocado lo que especialistas describieron como “la sequía más severa de la última década” en Santiago de Cuba. Tan solo en el municipio cabecera de esa provincia, cerca de medio millón de habitantes estaban afectados por la escasez de agua.
Ni siquiera las precipitaciones que llegaron al país con la temporada ciclónica pudo revertir la escasez del servicio en los hogares cubanos. Por ejemplo, aunque los embalses en Guantánamo alcanzaron “niveles históricos” de llenado tras el paso del huracán Melissa, los guantanameros siguieron sin poder acceder al suministro.
Un reporte del medio estatal Venceremos reconoció a mediado de noviembre último que la situación era “paradójica” y adviertió que 180.000 guantanameros sufren afectaciones por fallas en el bombeo, falta de energía eléctricas y problemas de calidad del agua.








