LA HABANA, Cuba. – Héctor Luis Pupo Quiala, un joven cubano que padece desde hace más de dos décadas artritis reumatoide, lleva más de un mes encamado como consecuencia del agravamiento de esa enfermedad degenerativa.
Desesperado por el dolor y la pérdida de movilidad que provoca su condición, el joven holguinero suplica por medicamentos que alivien su dolor y por “un seguimiento médico de verdad” que lo ayude a tener “una vida más normal”. Su madre, Maricela Quiala Hernández ha implorado en ocasiones anteriores que se beneficie a su hijo con una visa humanitaria, pues ya no tiene esperanzas de que en Cuba reciba el tratamiento necesario.
“En estos momentos apenas me puedo mover con ayuda. No tengo asistencia médica ni un seguimiento de verdad, porque viene el médico de la familia y me ve, pero ya. No puedo salir de la casa, no puedo ir al hospital porque tiene que ser en una ambulancia. No me puedo sentar ni siquiera en el sillón de ruedas y todo lo tengo que hacer en la cama”, contó el propio Pupo Quiala a CubaNet.

Algunos de los medicamentos que el joven necesita son inmunoglobulina, prednisona, clordiazepóxido, calcio, hidroclorotiazida, metotrexato, diclofenaco, tramadol (y su variación de paracetamol/tramadol). Sin embargo, ha sido tanto el avance de la enfermedad que los analgésicos apenas alivian sus dolores.
“Quiero ayuda, pero realmente no sé ni qué pedir porque aquí en Cuba ya no tengo esperanzas de nada. Para no pasar por lo que estoy pasando hoy, la enfermedad llevaba un seguimiento que nunca he tenido, y un medicamento bien fuerte porque esto no hay quien lo aguante”, expresó.
A pesar de su sufrimiento, el joven de 36 años agradece la ayuda de amigos que viven en otros países, quienes han intentado proveerlo de los fármacos que más necesita y que en la Isla no puede conseguir.
A pesar de que Pupo Quiala comenzó con síntomas de artritis reumatoide a los 11 años, no fue hasta los 13 que recibió el diagnóstico. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las articulaciones y sus tejidos, y que provoca dolor intenso y rigidez. El joven denuncia que su padecimiento se fue agravando con el paso del tiempo debido a malas praxis médicas y a la escasa atención que recibió en Mayarí, municipio holguinero donde vivía.
“He empeorado. No puedo mover la cabeza por el dolor en el cuello, las manos se me han deformado más, los dolores se han multiplicado por mil. A veces yo me pongo a escuchar a las personas que se quejan de dolores pero veo que se paran y caminan… Yo quisiera tener aunque sea ese dolor del que se quejan, pero que les deja caminar y hacer su vida cotidiana”, lamentó Pupo Quiala.
“Llevo 23 años sin saber lo que es un segundo sin dolor, siempre está ahí las 24 horas los siete días de la semana”, agregó.
No obstante, el joven no se da por vencido, pues conoce a personas con su mismo padecimiento que llevan una vida muy diferente a la de él, en otros países.
“Trabajan y hacen todo, y quizás tengan algún tipo de dolor pero, ¿24 horas como yo? No puedo resignarme a sufrir sin atención, sin esperanzas, sin nada”, lamentó finalmente.
Héctor residía en el Canal de Saetía, aledaño a un exclusivo cayo en la costa norte de Holguín, un destino turístico que siempre ha estado reservado para las vacaciones de Raúl Castro y otros altos funcionarios del régimen.
Desde ese lugar se mantuvo denunciando su situación médica y exigiendo al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) medicinas y tratamientos necesarios para tratar su enfermedad, antes de mudarse a La Habana en busca de mejor calidad de vida.








