LIMA, Perú – El primer ministro del régimen cubano, Manuel Marrero, exhortó en Cienfuegos a “priorizar la pesca en el mar” durante una reunión del Consejo Provincial de Gobierno en el territorio.
Según trascendió en la cita, las autoridades planean capturar unas 640 toneladas de pescado en plataforma marina durante 2026, de las cuales solo 128 se destinarían para la población, lo que representa un 20% del total.
Si bien el Consejo Provincial no aclaró el destino del restante 80% de la pesca en la provincia, el plan refleja un distanciamiento de la voluntad gubernamental con relación a la grave inseguridad alimentaria que vive la Isla.
En un país rodeado de mar resulta paradójico y hasta surreal que no se comercialice el pescado o los mariscos en establecimientos del Estado, y que conseguirlo en zonas urbanas alejadas de pueblos costeros sea prácticamente impensable.
Según recordó la periodista Laura Rodríguez Fuentes en el texto publicado por Cubanet “Pescado de mar, uno de los alimentos más caros de Cuba”, ese producto fue por algunos años un alimento incorporado a la libreta de abastecimiento para dietas médicas y la población en general. Específicamente, solía venderse al mes medio kilo per cápita del llamado jurel o chicharro, hasta que el pollo de importación vino a sustituir hasta los días de hoy el demandado producto.
De hecho, ante la escasez en las carnicerías, en 2017 los propios medios oficiales aseguraron que se decidía “eliminar el concepto de pollo por pescado y acordar la distribución del primero como parte del proceso del reordenamiento de la canasta familiar”.
Datos recopilados por El Toque en 2024 como parte de una serie de reportajes confirman que “cada una de las islas del Caribe que comparten condición geográfica con Cuba mantienen niveles de consumo de pescado superiores a los de la mayor de la Antillas” y que este archipiélago queda por detrás de países con poblaciones similares como Haití, Honduras y Guatemala.
Actualmente, el pescado y los mariscos solo se adquieren con regularidad en el mercado informal a precios bastante altos o prohibidos para los bolsillos de la mayoría de cubanos.








