En 1956, los hombres que llegaron en el yate Granma también fueron descritos por el poder establecido como delincuentes armados. El desenlace de aquella historia transformó el calificativo y moldeó por décadas la memoria oficial del país. ¿Qué convierte a unos en libertadores y a otros en criminales? Hoy, en un contexto distinto, pero con el mismo mar de por medio: ¿qué determina el juicio histórico sobre quienes cruzan las aguas con un propósito político? ¿La legitimidad de su causa, la fuerza que los respalda?
Para Otero, este grupo de santos en Párraga, milagrosos, desvalidos, pero también más potentes que todo lo demás, nos enseñan que, «a pesar de los diferentes colores o tamaños, tenemos que salir y romper la vitrina de cristal».
«Proteger el país no es lo mismo que proteger… el control», decían en ‘El4tico’ Kamil Zayas Pérez y Ernesto Ricardo Medina, detenidos esta semana por la Seguridad del Estado cubano.
En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».
Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.