Luis Manuel Otero, habla, que tú siempre has hablado

Luego de cinco años de prisión política en una cárcel de máxima seguridad en Cuba, el artista disidente Luis Manuel Otero Alcántara desembarcó hace menos de dos semanas, gracias a un parole humanitario, en el exilio de Miami.

Los primeros días de su destierro no han sido un camino de rosas, pero las razones de ello son quizá, al menos para un observador distante, un tanto inesperadas: su cuerpo y sus palabras —que a primera vista no exhibían los signos indisputables de un cuasi mártir, el exquisito perfil de la víctima perfecta— metidos en el fuego cruzado de las redes sociales, expuestos a las filias y fobias militantes y las desiguales expectativas de una comunidad traumada por el totalitarismo que, al parecer inevitablemente, reproduce los mismos fantasmas de los cuales ha venido escapando por décadas.

Nada más llegar desde La Habana en el vuelo 2706 de American Airlines, Otero Alcántara se dirigió a la Ermita de la Caridad para hacer votos por la libertad de Cuba y la reconciliación en la justicia de los cubanos. Junto a la imagen de la Virgen, aseguró a El Estornudo que es un hombre y un artista más maduro y, sobre todo, más humano tras no ceder a la oscuridad del último lustro.

Hoy vuelve a conversar con nuestra revista, y dice: «Las libertades de Cuba están en deconstruir los racismos, las homofobias, los clasismos, los machismos, que son estructuras sumamente complicadas, que son las que verdaderamente instauran la dictadura en Cuba».

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Carlos Manuel Álvarez
Carlos Manuel Álvarez
Bebedor de absenta. Grafitero del Word. Nada encuentra más exquisito que los manjares de la carestía: los caramelos de la bodega, los espaguetis recalentados, la pizza de cinco pesos. Leyó un Hamlet apócrifo más impactante que el original de Shakeaspeare, con frases como esta, que repite como un mantra: «la hora de la sangre ha de llegar, o yo no valgo nada». Cree solo en dos cosas: la audacia de los primeros bates y la soledad del center field.

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1 COMENTARIO

  1. Siempre he visto la luz en ustedes. Llegue al exilio de nina en el 1962. No vivi el castrismo. Creo saber reconocer
    la bondad, la generosidad en otros. Gracias a ambos.

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