A Elizabeth le diagnosticaron cáncer de mama hace un año. Desde entonces se ha sometido a radioterapia, quimioterapia y una operación. Pero navegar el sistema de salud cubano, en medio de la crisis más fuerte que haya atravesado el país, no ha sido fácil. «He tenido muchas dificultades. Hay una situación crítica con los medicamentos. Las radiaciones, para dármelas, fue complicado; me tuve que trasladar desde La Habana hasta Matanzas», cuenta Elizabeth a El Estornudo.
No faltan los pacientes a la espera de sus tratamientos. Al papá de Juan le encontraron hace tres años un tumor en el hígado. La pastilla del tratamiento sólo la hubo durante el primer año de la enfermedad. «A partir del primer año empezó a faltar. Entraba cada tres meses, a veces cada cuatro. Hay que estar muy pendientes de eso porque las que entran no son suficientes», relata Juan.
De acuerdo con datos publicados en el medio oficialista Cubadebate, cinco millones de personas en Cuba viven con enfermedades crónicas, de ellos, 16 mil pacientes necesitan radioterapia y 12.400 quimioterapia. La mayoría de ellos no tienen la atención necesaria para su supervivencia.
Este escenario de crisis humanitaria es, para el régimen, el resultado de las sanciones de la administración de Trump a Cuba, especialmente desde el cerco económico que decretó Estados Unidos a inicios de año. Sin embargo, la situación era igual de grave antes de enero.
Ante la desesperación de un diagnóstico como el cáncer, los familiares recurren a quienes viven en el extranjero o encuentran la forma de pagar por único lote de ese medicamento que entró al hospital. Un sálvese quien pueda, que deja en una situación de desahucio a sectores vulnerabilizados. «Ya Cuba no es una potencia médica como decían, es una potencia no sé de qué te pueda decir», concluye Elizabeth.
