septiembre 29, 2026

Viceprimer ministro niega que empresas vinculadas a Trump hayan contactado con el Gobierno cubano

El viceprimer ministro y ministro del Comercio Exterior dijo a Reuters que ningún funcionario cubano se reunió con representantes de empresas de Trump.
Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera del régimen cubano
Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera del régimen cubano (Foto: Presidencia Cuba)

MIAMI, Estados Unidos ― El viceprimer ministro y ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera del régimen cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, negó que alguna empresa vinculada al presidente Donald Trump haya establecido contacto con su gobierno este año. Ni él ni ningún otro funcionario cubano se reunió con representantes de esas compañías, aseguró en una entrevista con Reuters publicada este martes.

“No tengo conocimiento de ninguna empresa directamente vinculada al presidente Trump que haya establecido contacto con Cuba”, dijo el ministro a la agencia, que lo entrevistó en su despacho de La Habana.

La negativa llega 12 días después de que The Guardian informara que varios ejecutivos de la Organización Trump habían regresado a la Isla en los últimos meses al amparo de la firma Dominari Holdings. Según las fuentes del diario británico, esos ejecutivos —que ya habían viajado antes a Cuba para explorar negocios inmobiliarios y registraron allí la marca Trump en 2008— se reunieron con el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro Ruz conocido como “el Cangrejo”, para tantear oportunidades tras la salida de las cadenas hoteleras españolas Meliá e Iberostar. Ni Dominari ni Antilles Gold respondieron a las solicitudes de comentario del medio.

No es la primera vez que el entorno empresarial de Trump explora la Isla. En 2016, asociados suyos visitaron Cuba y se reunieron con altos funcionarios del turismo, según las minutas de aquellos encuentros a las que tuvo acceso Reuters.

Pérez-Oliva situó el obstáculo en Washington. “No es nuestra política prohibir a las empresas estadounidenses invertir en Cuba, comerciar con Cuba o realizar negocios de cualquier tipo con Cuba”, afirmó. “Lo que impide esa posibilidad es la existencia del embargo comercial”.

Las políticas de la Administración Trump han inclinado algunos sectores de la economía cubana a favor de los inversores estadounidenses, sostuvo el ministro. “Por un lado, a las empresas internacionales —los socios tradicionales de Cuba en todo el mundo— se las amenaza y se las insta a detener las relaciones económicas y comerciales con nuestro país”, dijo. “Por otro, se hacen esfuerzos por impulsar las actividades de las empresas estadounidenses”. 

El sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro también señaló en concreto la política que permite a compañías de EE.UU. exportar combustible al sector privado cubano, y la describió como un intento de devolver la Isla a la dependencia colonial: “[La política] está dirigida a forzar la dependencia económica de Cuba. Nunca volveremos a ser una colonia de ningún país”.

Esas ventas se apoyan en la excepción de licencia Apoyo al Pueblo Cubano, que la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio determinó que ampara sin licencia previa determinadas exportaciones destinadas a la actividad económica privada y a las ventas directas a personas para uso personal o familiar. El combustible autorizado por el Tesoro que salió de Florida y Texas hacia el sector privado cubano —casi inexistente el año pasado— supera los 160 millones de dólares en lo que va de 2026, según el recuento de The Guardian.

La Orden Ejecutiva 14380, que Trump firmó el 29 de enero, no sanciona directamente a navieras ni aseguradoras: establece un mecanismo por el cual el secretario de Comercio determina qué países suministran petróleo a Cuba, el secretario de Estado valora si recomienda aranceles y el presidente fija el tipo de gravamen sobre los bienes de ese país. 

Con esa amenaza arancelaria de por medio, las importaciones cubanas procedentes de sus antiguos proveedores se desplomaron.

Las reformas que el ministro dice bloqueadas se presentaron en junio. El primer ministro del régimen, Manuel Marrero Cruz, expuso ante la Asamblea Nacional, el 18 de junio, un documento con 176 propuestas de transformaciones agrupadas en 23 ejes, que incluyen la admisión de mecanismos de mercado como instrumento de asignación de recursos, la conversión de la empresa estatal socialista en sociedad mercantil por acciones, la eliminación de la escala salarial en el sistema empresarial estatal y la autorización de empresas privadas en la actividad agropecuaria. 

Washington sostiene que esas medidas no van lo bastante lejos y reclama elecciones libres.

Sobre la minería, Pérez-Oliva ofreció una lectura distinta de la de las propias empresas. “Ni Antilles Gold ni Sherritt se han retirado [de Cuba]”, dijo. “A la luz de estas sanciones, estas empresas están evaluando alternativas para determinar cómo continuar sus operaciones”.

La canadiense Sherritt International suspendió su participación directa en las empresas mixtas cubanas el 7 de mayo, seis días después de que Trump firmara la Orden Ejecutiva 14404, que habilita sanciones contra quien opere en los sectores de la energía, la defensa, los metales y la minería, los servicios financieros o la seguridad de la economía cubana. 

La compañía repatrió a su personal expatriado y pidió a sus socios que hicieran lo mismo con el suyo en Canadá. Cesó después la refinación de metales en su planta de Fort Saskatchewan, en Alberta, el 22 de junio, y el 14 de septiembre reconoció que opera con una liquidez restringida y afronta una incertidumbre material que puede arrojar dudas significativas sobre su capacidad de continuar como empresa en funcionamiento.

La australiana Antilles Gold fue alcanzada por vía directa: la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro incluyó el 4 de junio a Minera La Victoria S.A. —su empresa mixta con el Estado cubano, constituida el 14 de agosto de 2020 y radicada en el Centro de Negocios Miramar— en la lista de nacionales especialmente designados, en la misma tanda que el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los Comités de Defensa de la Revolución y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. 

Según The Guardian, la empresa obtuvo después el visto bueno de la Administración Trump para negociar el traspaso de su parte en la mina de cobre y oro al fondo neoyorquino Global Emerging Markets.

Pérez-Oliva, de 55 años, es sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro por vía de su abuela materna, Ángela Castro. Fue designado viceprimer ministro en octubre de 2025, sin dejar el ministerio que dirige desde mayo de 2024. Preguntado por los rumores que lo señalan como futuro presidente, respondió: “No tengo aspiraciones en ese sentido. Soy simplemente un servidor público, y trabajaré donde se me necesite, sin aspirar a ningún cargo en particular”.

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