MIAMI.- En su día de descanso sale a correr cinco millas al parque Amelia después de enviar a la escuela a sus dos hijos; paga un saldo vencido a la compañía telefónica que le ha cortado el servicio, hace alguna maroma para poner gasolina en el tanque de su Honda Element 2005 y avanzar desde Hialeah al suroeste de Miami, donde revisa opciones de trabajo más cercanas que el Carrot Express de Aventura que la emplea de ocho a 10 horas diarias de miércoles a lunes. La matemática de la supervivencia en el sur de la Florida es implacable y no entiende de optimismo. Para una madre soltera recién llegada, la ecuación se reduce a números fríos: 500 dólares semanales por 40 horas de trabajo en un empleo regular, frente a una renta que exige 1.600 dólares al mes.
“La matemática es una sola, no da”, afirma con resignación. Es contadora de profesión, graduada de la Universidad de La Habana, por lo que siente que sabe muy bien de lo que habla. Su nombre, que ha sido protegido para este reportaje por tratarse de una inmigrante que aún no posee un estatus regular en Estados Unidos, figura en esos libros de graduados que suelen aparecer en internet. A su alrededor, el panorama no es más alentador. Conoce a personas que entran a trabajar a las siete de la mañana, salen a las dos de la tarde y corren a otro empleo idéntico de tres a nueve de la noche. Trabajan 70 u 80 horas a la semana. Un doble turno que, calculado a diez o veinte años, no los sacará de ninguna parte.
El espejismo del doble turno y la promesa del “sueño extraordinario”
Es en el desgaste cotidiano donde germina la urgencia de cambio. El deseo de dejar de ser “simple o normal” para convertirse en “extraordinario”. Una transformación que casi siempre viene asociada al dinero, a la promesa de un negocio propio y a la venta de intangibles: cursos que te “enseñan” a hacer dinero con mecanismos como el day trading o negociación intradiaria, una forma de invertir que consiste en comprar y vender activos financieros (acciones, criptomonedas o divisas) dentro del mismo día con el objetivo de obtener ganancias rápidas.
En comunidades inmigrantes sometidas a una fuerte presión económica se ha expandido este mercado de cursos, mentorías y oportunidades comerciales que promete sustituir el salario tradicional por ingresos más altos. Aunque estos modelos no son necesariamente ilegales, su promoción suele apoyarse en testimonios excepcionales, símbolos de abundancia y expectativas de ingresos que el consumidor difícilmente puede verificar.
La calidad y resultados de estas formaciones en academias privadas no necesariamente están sometidos a una certificación o auditoría independiente, sino que la determinan elementos tan fluctuantes como la cantidad de seguidores del “maestro” o el mero ejemplo de superación en que se ha convertido, validado por los testimonios de otros que recibieron antes estas clases.
Estos manuales o recetas para el éxito no están escritos sobre piedra, sino que llegan a manera de flechazos de amor cuidadosamente impulsados con estrategias de marketing. Cuentan con su propia bibliografía y con un ejército de gurús encantados de guiar paso a paso las vidas de quienes sienten el llamado del Dios dinero e invierten lo poco o lo mucho que tienen en un sueño.
En la biblioteca personal de quienes se unen a este proyecto con la esperanza de romper cadenas de empobrecimiento generacional y nula educación financiera, es posible encontrar el clásico Padre rico, padre pobre, El hombre más rico de Babilonia, La psicología del dinero, Los secretos de la mente millonaria. También tiene sus versiones más criollas, El secreto de aprender a invertir y Un millón al año no hace daño, ambos del autor cubano Yoel Sardiñas, a quien CubaNet contactó para este reportaje, pero no obtuvo respuesta.
Sardiñas es fundador de la academia Investep, mediante la cual afirma haber expandido su visión, en torno a experiencias de educación financiera y de desarrollo personal que son disruptivas, sencillas y concretas. Dice que lo ha hecho a lo largo del mundo en la comunidad hispanohablante, enseñando a invertir en la Bolsa de Valores de Nueva York a través de los contratos de opciones y logrando impactar a más de 50.000 personas y construyendo una comunidad de estudiantes de más de 6.000.

Estos datos provienen del título Un millón al año no hace daño, en el que Sardiñas repasa parte de su historia personal para inspirar a otras personas bajo la premisa de que “el dinero no debería ser impedimento para que los sueños más profundos de cada ser humano se hagan realidad”.
Una filosofía de vida puede orientar decisiones y aspiraciones, pero no constituye por sí misma una metodología para alcanzar el éxito económico. En el caso del day trading, la evidencia disponible sugiere que obtener ganancias de manera consistente es posible, pero poco frecuente: La promesa de que cualquiera puede vivir del day trading contrasta con estudios académicos que han encontrado que la gran mayoría de los operadores pierde dinero y que menos del 1 % logra obtener de forma predecible rendimientos positivos después de descontar los costos de operación.
Un estudio de Barber, Lee, Liu, Odean y Zhang publicado en The Review of Asset Pricing Studies que analizó operaciones de day traders en Taiwán encontró que el desempeño agregado fue negativo y que 97% de los day traders tenían probabilidades de perder dinero en el futuro. Mientras que organismos como la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) y la Autoridad Regulatoria de la Industria Financiera (FINRA) advierten que se trata de una actividad de alto riesgo que puede provocar pérdidas importantes.
Lorena Gutiérrez, que empezó a estudiar trading hace un año, cree que ella puede estar en el 1% rentable: “gracias a Dios caí en las manos correctas”, adelanta. “Muy poquiticos llegamos ilesos a Sac Traders, la academia de mi mentor. Donde estoy la mayoría fueron estafados. Le pagan a todo el mundo. Y cuando su trading es un caos o ya les dolió lo suficiente, recurren a él desahuciados”, explica y reconoce que ella va todavía en camino a la rentabilidad porque le falta experiencia: “no soy rentable, pero tampoco pierdo dinero”.
“Las mujeres somos más calculadoras e incluso estadísticamente las mujeres son mejores haciendo trading que los hombres”, señala.
Christopher, un mecánico de aviación que sueña con invertir algún día
“A mí siempre me ha gustado seguir los pasos de mi hermano y él comenzó a estudiar trading y yo me interesé en hacerlo también. Estaba ganando dinero porque estaba trabajando como mecánico de aviación en Michigan y quería invertirlo. Así que empecé a estudiar mediante Online Trading Academy (OTA). Pagué un curso de 20.000 dólares. Hice un down payment y terminé de pagar el resto mes a mes, tres años después”, contó Christopher a CubaNet en el tiempo previo a una práctica de trading online, en modo pantalla compartida para que se pudieran ver los diagramas y gráficos y la manera en que los va interpretando para cuando finalmente se sienta listo para pelear por un lugar en la bolsa.
Esta opción no es la única: OTA ofrece distintos programas cuyos precios individuales alcanzan varios miles de dólares. La empresa suele ofrecerlos como parte de rutas educativas que incluyen varios módulos, lo que incrementa el costo total. El curso base que la empresa promueve como su “estrategia central” de oferta y demanda, llamado Core Strategy Course, cuesta USD $7.495, lo mismo que el de Professional Options Trader Course; mientras que el de Professional Stock Trader Course lo ofrece por USD $5.995.
“La gente se enoja porque dicen que es una estafa piramidal porque el programa cuesta entre 16.000 y 20.000 dólares y tienes que pagar mensual porque si no lo haces te quitan del programa y te quedas con la deuda”, señaló. “Al mes se paga 800, tú les dices para pagar lo mínimo, yo estaba apretado, pero lo hice, en 2022”.
Cuatro años después, ya su deuda está saldada pero todavía está en fase de simulación. Se pregunta cuánto tiempo pasará realmente hasta que pueda “entrar a la pelea con los tiburones del mercado”.
A la larga, cree que “la mejor inversión es en uno mismo” y refuerza la fe: “Tengo que hacerme millonario ya, tengo que estar centrado”. “Ellos graban las sesiones, dan material de apoyo para estudiar, se asigna un plan de clases (hay diferentes), me gusta la de monedas extranjeras vs dólar, ya con esta clase uno tiene un panorama más general, lo ves como un terreno de fútbol donde hay dos áreas, golear y defender, es como un área de vender y área de comprar y la clase enseña a cómo anticiparse”.
Lo que desconoce Santos es que desde 2020 la Comisión Federal de Comercio (FTC) entabló una demanda judicial en la cual alegaba que OTA, dirigida por Eyal Shachar, había engañado a los consumidores durante años efectuando declaraciones con respecto a que los compradores del programa de capacitación en inversiones de OTA tenían probabilidades de generar ingresos significativos.
Un acuerdo resolutorio entre la FTC y Online Trading Academy exigió la condonación de deudas de consumidores y les exigió a sus directivos la entrega de millones de dólares en efectivo y en activos.
En un ecosistema de aspirantes a millonarios, cada cliente potencial es atraído por una publicidad pagada agresiva en redes sociales o invitaciones de boca a boca a conferencias en hoteles que prometen ser eventos muy atractivos.
“Yo ya había escuchado antes el tema del trading, pero a mí todo lo que me sonara a dinero rápido me prendía las alarmas. Mientras más rápido fuera, más banderas rojas veía. Yo nunca creí en el trading hasta que me topé con mi mentor en un reel. Lo vi, lo seguí viendo y seguí investigando”, contó a CubaNet la venezolana Lorena Gutiérrez, quien está dando sus primeros pasos en el trading y aunque conoce los riesgos, cree que es posible tener buenos resultados, pero no siguiendo a “gurús”.
“El problema del trading es que mucha gente se deja llevar por los supuestos resultados que muestran algunos mentores. Pueden enseñar cantidades de dinero, pero muchas veces son cuentas simuladas. Entonces, ¿de dónde sale todo ese dinero que muestran?”. Ella cree que, “en muchos casos, sale de la gente que compra sus cursos y de las comisiones que generan al incorporar personas a determinadas cuentas de fondeo o a través de códigos de referidos. Cuando tienen una comunidad grande y muchos seguidores, algunos también establecen contratos con brokers o empresas de fondeo”.
Publicidad revisada para este reportaje muestra cómo se diversifica la estrategia de marketing apuntando a públicos meta y segmentos de población específicos. Aunque el trading es un mercado mayoritariamente masculinizado, varios hooks (ganchos) publicitarios apuntan a las mujeres como parte del prolífico discurso del empoderamiento femenino. Este post anuncia la búsqueda de 50 mujeres “ideales” aunque abre el diapasón lo suficiente como para asegurar una pesca apelando a la sensibilidad: “busco 50 mujeres cansadas de sostener su casa, familia y trabajo mientras administran la escasez” y remata: “que nunca aprendieron a sostener su dinero y quieran aprender a construir abundancia”.
Se supone que la publicidad de cursos de libertad financiera dirigidos a mujeres busca cerrar la brecha de género en las inversiones y fomentar la autonomía económica a través de herramientas prácticas de presupuesto y ahorro. En Miami existen múltiples opciones de cursos de finanzas personales diseñados especialmente para estas, que abarcan desde plataformas virtuales globales hasta programas locales presenciales y recursos gratuitos gubernamentales como la Biblioteca de Cursos en Línea de Savvy Ladies, Mujer Financiera y Programas en Español de Womens Money Matters guiados por entrenadores voluntarios. Otras iniciativas parten de programas comunitarios y gubernamentales como YWCA South Florida (Economic Prosperity Programs), orientado al crecimiento financiero de las mujeres en la región y The Women’s Fund Miami-Dade (Programa LEAP), enfocado en la independencia económica total de mujeres en situaciones vulnerables o en proceso de reinserción social.
En este contexto, no obstante, aparecen propuestas que usan tendencias e influencers en redes sociales para llegar más lejos. A Yoel Sardiñas se le ha podido ver junto a personalidades de los medios y el espectáculo como Diana Fuentes, Camila Guiribitey y, más recientemente, junto a la Flor de Cuba (Danay Hernández Ochoa) en varias ocasiones. También ha colaborado con Ismael Cala, quien ha realizado una campaña en redes sociales para atraer mujeres a sus cursos e incluso escribir libros en coautoría.
Por ejemplo, la realtor Yuleidy Sulbaran, una de las participantes de este tipo de experiencia, dijo en Instagram que estuvo en un “increíble taller junto a ambos en el que tocaron puntos importantes como adoptar una mentalidad imbatible, dominar las leyes dinámicas de la prosperidad y las técnicas infalibles para generar nuevos ingresos. Fue “transformadora”, dijo, y le ha dejado herramientas valiosas para seguir creciendo y prosperando en todos los aspectos de su vida. Son palabras que hacen clic enseguida en la mente de una madre desempleada o para cualquiera que busque de todas las formas posibles un salto económico en su vida.
“Yo corrí con la suerte de no caer en eso. Aunque no creo que haya sido suerte. A mí es muy difícil que me estafen”, detalla Lorena Gutiérrez. “Nadie va a venir a decirme: ‘Métete con 100 dólares y en un mes vas a tener 10.000 o 20.000’. Yo no me creo eso. Yo le pregunto a una persona cualquiera: ‘¿Tú conoces el trading? ¿Sabes qué es?’. Si fuera tan fácil, todo el mundo lo haría. Muchas veces lo que encuentran son vendedores de humo. Y eso es muy triste y lamentable, porque el trading puede ser una profesión muy bonita, pero hay personas que utilizan esa actividad para vender humo y, en mi opinión, terminar estafando a Raimundo y a todo el mundo”.
Lorena no está lejos de la verdad. Aunque tiende a idealizar el day trading, ha logrado aguzar el sentido para diferenciar entre promesas de éxito y propuestas más realistas. Pero en la comunidad donde está, asegura, la mayoría vienen de otras academias y les cuesta desaprender malas prácticas como la de entrar al mercado 100 veces en un día, manejar la ansiedad, etc. “El verdadero caos que tiene la gente en el trading radica en que los ‘vende humos’ les dicen entra con 100 y ganas 10.000”, considera.
El discurso de la abundancia también empieza a encontrar resistencia desde dentro de las propias redes cubanas. Algunos creadores que durante años participaron, promovieron o simplemente observaron de cerca ese ecosistema comienzan ahora a cuestionar públicamente a quienes venden la idea de que hacerse rico depende de encontrar el curso, mentor o fórmula correcta.
En una conversación con Yessy World, la cantante La Diosa habló desde su propia experiencia sobre ese universo y dirigió sus críticas hacia los llamados “vende humo”, una expresión que empieza a aparecer con más frecuencia en el lenguaje de quienes cuestionan a los gurús digitales y sus promesas de prosperidad.
El fenómeno resulta significativo precisamente porque la crítica no llega únicamente desde expertos financieros o instituciones reguladoras. También aparece entre personas que conocen desde adentro la lógica de las redes: la construcción de una imagen de éxito, la exhibición de abundancia y la capacidad de convertir seguidores en compradores. El sueño, para algunos, empieza a parecerse menos a una oportunidad y más a un producto.
¿Cómo distingue una persona común entre una oportunidad de inversión y una estafa?
Tony Argiz, nacido en Cuba y una de las figuras más respetadas a nivel nacional en litigios y consultoría de contabilidad en EE.UU., propone mirar más allá de las promesas de rentabilidad. A su juicio, el problema comienza cuando una supuesta oportunidad de inversión se presenta como dinero fácil, seguro y rápido, y se apoya más en la exhibición de un estilo de vida que en una explicación clara de cómo se genera la ganancia.
Para Argiz, reconocido por Forbes como uno de los contadores públicos más influyentes de Estados Unidos, una de las primeras señales de alerta es la promesa de ganancias seguras o sin riesgo. “Toda inversión tiene riesgo, y quien diga lo contrario le está mintiendo”, advierte.
También recomienda desconfiar de quienes presionan para tomar una decisión inmediata —“esto es solo por hoy”, “aparta tu cupo ahora”— o de quienes no pueden explicar con claridad, y con números sencillos, de dónde proviene la rentabilidad.
Otra señal que considera especialmente relevante aparece cuando la oportunidad llega a través de alguien cercano: un familiar, un amigo, un miembro de la misma iglesia o alguien de la propia comunidad. La familiaridad, advierte, puede hacer que una persona baje la guardia.
“Precisamente por eso baja la guardia —pero el estafador sabe eso y lo usa a su favor”, sostiene Argiz. El prominente ejecutivo y filántropo, que llegó al país norteño con nueve años como parte de la Operación “Pedro Pan”, y se convirtió en un ejemplo vivo del sueño americano, recomienda desconfiar de quienes utilizan fotografías de automóviles, viajes, relojes de lujo o una vida de abundancia como prueba de que un método de inversión funciona. “Eso es publicidad, no prueba de que el método funciona”, afirma.
Lorena Gutiérrez recuerda haber visto cómo algunas personas elegían cursos después de observar cuánto dinero decían ganar sus vendedores y no después de comprobar si realmente podían enseñarles a operar.
“Yo conocí a un chico de la comunidad, Shady, alrededor de 2019. Él estaba completamente cegado por esa imagen de abundancia. No le compraba la formación a mi mentor porque mi mentor hablaba de la realidad del trading y no mostraba Lamborghinis ni Rolex. Él decía la verdad sobre el trading. Es rentable y tiene dinero, pero lo que le importa es educar; no necesita mostrar un reloj para demostrarlo.
“Shady, en cambio, veía al que decía que ganaba 20.000 dólares en un día, al que decía que ganaba 30.000. Entonces compraba un curso. No le funcionaba y compraba otro. Y después otro. Pasaron varios años así, comprando cursos a personas que le mostraban esas cantidades de dinero, hasta que finalmente, después de haber perdido muchísimo dinero, le compró la formación a mi mentor, hace apenas algunos meses. Ahora opera tranquilo. Llegó a un punto en el que ya le había pagado a todo el mundo y había probado de todo. Y así ha llegado mucha gente a mi mentor: después de haber perdido dinero con otros”, relata Lorena.
Para Argiz, hay que estar muy claros: “Una cosa es alguien que ‘enseña un curso’ y otra muy distinta es alguien con licencia para manejar tu dinero. No son lo mismo, aunque se vendan igual”. El segundo debe estar certificado por FINRA.
La trampa de los cursos y el laberinto del reembolso
Para muchos, el primer paso hacia la ansiada transformación que los llevará a salir para siempre del sistema laboral de horario cerrado por salarios fijos que no llenan sus expectativas, comienza con un clic en un evento gratuito de internet. Figuras del entrenamiento de negocios e inteligencia artificial como Margarita Pasos, o promotores de estrategias de inversión como Yoel Sardiñas, atraen a miles de personas con conferencias “sin costo”.
Sin embargo, el negocio ocurre detrás del escenario virtual: la venta de programas avanzados cuyos precios oscilan entre los 1.000 y los 14.000 dólares. “Convierte $1.000 en $100.000 en 90 días o menos con una Estrategia Secreta de Trading Opciones”, anuncia el portal web de la academia Investep, creada por Sardiñas y sostenida publicitariamente por una estrategia que incluye libros de superventas en Amazon con cúmulo de reseñas positivas, y el podcast Conversaciones en las Alturas, en el que desarrolla entrevistas con invitados que comparten sus aprendizajes, experiencias y perspectivas únicas sobre crecimiento personal, mentalidad millonaria, propósito de vida y desarrollo humano.
“Cada episodio es una invitación a elevar tu mentalidad y expandir tu visión”, según lo presenta el autor, que se ha trazado la misión de “inspirarte a mirar la vida desde lo más alto, para que descubras que tú también puedes alcanzar nuevas alturas en tu camino personal y profesional”.
Sardiñas, como muchos profesionales que trabajan desde la óptica del crecimiento personal, le habla a la gente en primera persona: “Tienes todo para triunfar. Y aun así sientes que algo no está bien. No es casualidad. Hay reglas que nunca te enseñaron. 40.000 personas ya las descubrieron en mi academia. Tú eres el siguiente. Entrena gratis conmigo: 26 y 27 de septiembre. Los cupos se están agotando”.
La entrada a este tipo de cursos es significativamente sencilla. Así lo explica a CubaNet Yuni Téllez, quien en su búsqueda de opciones asistió a seminarios financieros impartidos por Sardiñas, así como tuvo una experiencia con el programa “Despierta tu negocio” de Margarita Pasos que ilustra la fácil entrada, pero la difícil salida. Tras pagar cerca de 1.000 dólares en cuotas semanales a través de la plataforma de financiamiento Klarna, un obstáculo con sus documentos migratorios le impidió avanzar con su proyecto de negocio. Al solicitar el reembolso a la vendedora —quien le había prometido una devolución en un plazo de 15 a 20 días hábiles—, la comunicación fluida se transformó en un muro de evasivas y silencio.
“Con lo fácil que fue tomar el pago inicial… para el nivel de empresa que ellos tienen, 1.000 dólares no hacen la diferencia, pero en mi vida de madre soltera sí”, lamenta. Mientras tanto, los cobros automáticos de Klarna continuaron llegando, obligándola a recurrir al banco para intentar frenar el goteo de su cuenta por un curso que nunca pudo recibir.
El modelo Primerica: ¿Negocio propio o estructura corporativa?
A Téllez le resultó inicialmente muy atractivo el modelo de ventas high ticket o de alto valor o de alto costo, que en contraste con artículos de consumo masivo (low-ticket), busca lograr una gran facturación con un volumen de ventas mucho menor, enfocándose en la rentabilidad por transacción.
Sin embargo, ante el desencanto de esos cursos entendidos como mentorías exclusivas o programas de consultoría avanzada, crece su apuesta por compañías de servicios financieros como Primerica.
Fundada originalmente en Georgia por un exentrenador de fútbol americano de secundaria que buscaba democratizar el acceso a los seguros tras una mala experiencia familiar, Primerica es una compañía estadounidense de servicios financieros que comercializa seguros e inversiones mediante una amplia red de representantes independientes. Su modelo combina la venta de productos regulados con el reclutamiento y desarrollo de nuevos agentes dentro de una estructura jerárquica de comisiones. Aunque la compañía es legal, cotiza en bolsa y sus representantes deben obtener las licencias correspondientes, esas condiciones no permiten determinar por sí solas cuánto gana el participante promedio ni si la oportunidad resulta rentable para la mayoría.
Primerica ha construido parte de su discurso alrededor de la estrategia: “Compra término e invierte la diferencia”. Es decir, adquirir un seguro de vida temporal y destinar el ahorro restante a fondos mutuos gestionados por expertos.
A diferencia de los esquemas de venta de productos o cursos sin regulación, y las opciones de day trading —donde el riesgo es individual y requiere un capital inicial del que pocos disponen—, quienes defienden a Primerica destacan un factor clave: la regulación estatal. “La diferencia es que te dan licencia, te avala el Estado y está regulado ante el Gobierno”, explica Téllez con entusiasmo.
El modelo de negocio ejerce sobre ella y sus colegas, que vienen de haber dejado sus trabajos como camareras, cajeras y puestos afines, una poderosa atracción magnética. Promete que, al alcanzar cierto nivel (como el de bróker), la compañía cede la propiedad del negocio mediante papeles, permitiendo heredar la estructura a la familia o abrir franquicias en un plazo de cinco a seis años sin haber aportado un capital inicial. “Es una mezcla de la seguridad de un empleo con la proyección de ingresos de un negocio propio”.
La posibilidad de “dejar el negocio a la familia” tiene una base contractual, pero no significa adquirir la propiedad de Primerica. La compañía, que cotiza en bolsa, tiene un programa de Ownership mediante el cual determinados representantes que alcanzan la categoría de Regional Vice President (RVP) y cumplen ciertos criterios pueden transferir su negocio de Primerica a otro RVP o a un familiar que reúna los requisitos. La propia empresa define este mecanismo como un derecho contractual sujeto a condiciones y requisitos regulatorios.
En otras palabras, lo que se transmite no es la propiedad de la corporación ni de la marca, sino el negocio del representante dentro de la estructura de distribución. Ese negocio está vinculado a una organización de ventas cuya productividad influye en la compensación del RVP. La documentación corporativa de Primerica describe precisamente cómo estos representantes desarrollan y supervisan sus organizaciones y reciben compensación asociada a su productividad.
La estructura también contempla la expansión de las organizaciones de los representantes. Primerica explica que los RVP pueden abrir y operar oficinas para sus organizaciones de ventas, conocidas como field offices, y que son responsables de determinados gastos asociados a esas oficinas, entre ellos personal administrativo, materiales de marketing, viajes y capacitación. La documentación corporativa no describe estas oficinas como franquicias tradicionales.
La “Jerarquía Naranjo” y el motor del mercado latino
En el sur de la Florida, este modelo ha encontrado su combustible principal en la comunidad hispana. La denominada “Jerarquía Naranjo”, con base en el Doral, se ha convertido en un gigante de la distribución financiera que hoy mueve a miles de personas.
Dentro de las oficinas de “los naranjas”, la cultura deportiva del fundador sigue viva. “Se realizan entrenamientos constantes, clases directas para pasar los exámenes del estado, desayunos con donas y almuerzos de equipo. El acompañamiento es total hasta que el nuevo agente obtiene su licencia y alcanza el 60% de comisión”, valora.
Aunque los críticos suelen asociar estas estructuras con sistemas piramidales o multinivel, los miembros defienden que la regulación estatal y la cotización de la empresa en la bolsa de valores (con acciones que rondan los 280 o 300 dólares) marcan una distancia insalvable con estafas financieras del pasado. Además, aseguran que el sistema premia estrictamente el mérito: “Si yo trabajo más que tú, te paso por encima y ya no cojo nada por ti, aunque estés arriba de mí”.
Al final, en un mercado donde los testimonios positivos inundan las redes y los líderes hablan de ingresos millonarios al año, la realidad para la base sigue siendo un camino de resistencia. Entre la necesidad de pagar los gastos fijos del día a día y el sueño de vivir de las comisiones y los ingresos pasivos de las inversiones, miles de inmigrantes siguen apostando sus horas libres a un sistema que les promete que, con el esfuerzo suficiente, el éxito dejará de ser inalcanzable para convertirse en su nueva realidad.
“Soy madre soltera. Desde mi corta experiencia en este sector me he dado cuenta de que hay muchos aspirantes a millonarios. Para construir un negocio propio necesitas un capital inicial, por lo que la opción que te queda es hacerte bueno en ventas, que es lo que más rápido te puede llevar a un lugar diferente. Sin embargo, la estructura financiera global no está hecha para que haya tantos millonarios. Por eso, considero que es importante tener un apoyo en casa con un trabajo fijo o mantener tu empleo full-time y hacer esto como algo extra al principio; no puede ser tu ingreso principal desde el inicio porque debes construir tu conocimiento desde cero”, dice.
“Al principio, cuando entré a un trabajo regular de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., me percaté de que hay personas que llevan cuatro o cinco años trabajando en doble turno. Además, muchos ni siquiera tienen una organización económica o un plan de retiro. Por eso no renuncio a mi sueño de trabajar en ventas y obtener mis licencias. Pero sin un empleo regular no podría pagar mis gastos fijos.
“Sigo en la compañía Primerica. Lo que me atrae de ella es su modelo de negocio, su misión, sus años de trayectoria y el hecho de que te da licencias avaladas y reguladas por el Estado, lo que te obliga a trabajar en el mejor interés del cliente. A diferencia de otros negocios que solo ofrecen cursos de “ventas de high ticket” sin reclutarte realmente, en Primerica la compañía te pone toda la estructura (no tengo que pagar nóminas ni estructura, solo a una secretaria u office manager si acaso). En la oficina nos comparten las pantallas para ver los ingresos diarios y mensuales de los brokers, y todo el sistema de jerarquías está visible”, detalla.
Primerica informó un promedio de $8.199 pagados en 2025 a sus representantes con licencia de seguro de vida, pero advierte que esa cifra refleja un nivel de éxito extraordinario y no representa a la fuerza de ventas en su conjunto. La compañía no publica, en esa divulgación, el ingreso mediano del representante ni el porcentaje de la remuneración que corresponde a ventas propias frente a la producción de su organización. Tampoco ofrece una tasa específica de abandono durante el primer año. Su documentación sí establece que la compensación puede alcanzar a varios representantes situados por encima del vendedor dentro de la estructura, por lo que la afirmación de que quien reclutó a un representante deja automáticamente de recibir ingresos cuando este lo supera requiere condiciones y datos adicionales que la compañía no detalla públicamente.
Aunque algunos equiparan estos sistemas con pirámides, la diferencia clave aquí, cree Yuni Téllez, es la regulación estatal, las licencias y que todo es 100% por mérito: “si tú trabajas más que la persona que te trajo, le pasas por encima y ella no gana más por ti. Es un modelo que te permite incluso trabajar en familia y construir un patrimonio real”.
No obstante, Argiz se permite dudar de todo aquel negocio en el que le piden que traiga a más gente (familiares, amigos) para “ganar más”. Eso casi siempre es una pirámide, no una inversión real, sostiene.
En 2025, Primerica incorporó 358.316 nuevos reclutas y registró 48.722 nuevos representantes con licencia de seguro de vida. Las cifras no permiten calcular una tasa de conversión de una cohorte concreta, porque la compañía señala que el proceso de licenciamiento suele tomar alrededor de tres meses. La propia empresa reconoce, sin embargo, que muchos reclutas no llegan a obtener la licencia y que muchos de los que sí la consiguen permanecen sólo marginalmente activos.
La línea que separa el negocio del fraude
Tanto los modelos de marketing multinivel como algunos negocios alrededor de los cursos de trading operan en un terreno en el que la frontera entre una actividad comercial legítima y una práctica ilegal puede depender de cómo está estructurado el negocio, de qué se promete al consumidor y, sobre todo, de dónde proviene el dinero.
Así lo explicó el abogado Santiago Alpízar para este reportaje. En el caso de los MLM, una de las líneas rojas aparece cuando las ganancias dependen principalmente del reclutamiento de nuevos participantes y no de la venta genuina de productos o servicios a consumidores. Es ahí donde las autoridades pueden considerar que el modelo funciona como un esquema piramidal.
En el mundo del trading, el límite puede involucrar otras cuestiones: la prestación no autorizada de determinados servicios de asesoría o gestión de inversiones, o las representaciones engañosas que pueden constituir fraude.
“No necesariamente significa que todos sean ilegales. Significa que pueden utilizar estructuras, contratos y formas de presentación que les permiten ofrecer sus servicios sin asumir determinadas responsabilidades regulatorias”, destacó Alpízar.
El trading como “educación”
Un estudio publicado en The Journal of Consumer Affairs encontró diferencias entre inmigrantes en Estados Unidos y personas nacidas de padres estadounidenses en distintos aspectos relacionados con sus decisiones financieras. Los investigadores diseñaron entonces materiales de educación financiera dirigidos específicamente a inmigrantes y sus hijos y los evaluaron mediante un ensayo controlado aleatorizado. La intervención mejoró de manera significativa el conocimiento financiero inmediatamente después, aunque buena parte del efecto se había diluido seis meses más tarde y tuvo poco impacto sobre las medidas de comportamiento financiero previstas.
El estudio no demuestra que los inmigrantes sean más susceptibles a las promesas de riqueza rápida. Sí aporta, en cambio, evidencia de que determinados grupos de inmigrantes pueden llegar al sistema financiero estadounidense con vacíos de información específicos. Cuando ese conocimiento falta, la necesidad de orientación existe. Y ese espacio también puede ser ocupado por quienes tienen algo que vender. ¿Qué tan irresistible puede resultar una promesa cuando la alternativa es trabajar 80 horas semanales y seguir sin llegar a fin de mes? ¿Y qué ocurre cuando, además, esa promesa se presenta envuelta en un discurso de transformación personal, abundancia y éxito?
Una de las fórmulas más habituales empleadas por los mentores consiste en presentar el producto como educación financiera y no como asesoría de inversión. El discurso suele ser: “No te digo qué comprar; te enseño cómo hacerlo”.
Bajo esa premisa, explica Alpízar, el cliente no estaría contratando a alguien para que administre su dinero, sino pagando por un curso, una comunidad, un grupo privado o contenido educativo. El problema aparece cuando, detrás de esa etiqueta, existen señales de compraventa, promesas de rentabilidad o afirmaciones sobre resultados que pueden inducir a los consumidores a creer que las ganancias son mucho más probables de lo que realmente son.
También, indica el letrado, son frecuentes los llamados disclaimers: advertencias como “solo con fines educativos”, “los resultados pasados no garantizan resultados futuros” o “no soy asesor financiero”.
Estas expresiones pueden formar parte de los términos de un negocio, pero a juicio del letrado un aviso legal no convierte automáticamente en legítima una conducta que, por su contenido o por la forma en que se ofrece, pueda infringir la normativa. Lo determinante es lo que realmente hace y promete el vendedor.
Otra característica frecuente es que el vendedor no toma directamente el dinero del cliente para invertirlo. En lugar de administrar cuentas, ofrece cursos, comunidades privadas, señales o acceso a plataformas de terceros.
La presentación comercial también puede ser deliberadamente ambigua. En lugar de garantizar que alguien ganará una cantidad determinada, se utilizan expresiones como que una estrategia “puede generar ingresos” o que permite “crear una fuente de ingresos”. Esa diferencia en el lenguaje puede ser relevante, pero tampoco elimina por sí sola otras posibles responsabilidades.
La estructura de los MLM
En los modelos multinivel, la frontera pasa por una pregunta fundamental: ¿de dónde provienen realmente las ganancias? La existencia de un producto o servicio no determina por sí sola que un modelo sea legítimo. La cuestión es cómo funciona en la práctica y qué incentivos reciben los participantes.
Un negocio puede presentar un producto físico y, al mismo tiempo, estructurar un sistema de comisiones en el que reclutar nuevos distribuidores resulte mucho más atractivo que conseguir clientes externos. Si quienes compran son principalmente los propios participantes de la red, si el producto tiene poca demanda fuera de ella o si el ingreso depende fundamentalmente de incorporar nuevos miembros, la estructura merece especial escrutinio.
También aparece otro elemento: la responsabilidad individual. Cuando un participante pierde dinero, algunos modelos pueden atribuir el resultado a que no trabajó lo suficiente, no reclutó a suficientes personas o no siguió correctamente el método. Esa explicación desplaza el foco desde la estructura del negocio hacia el comportamiento de quien perdió dinero, como se ve en este mea culpa de un cubano en redes sociales.
Fallo reciente contra la “academia”
En mayo de 2026, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC por sus siglas en inglés) anunció un acuerdo con los principales responsables de IM Mastery Academy, una operación que, según la agencia y el estado de Nevada, había generado más de $1.2 mil millones desde 2018 mediante la venta de formación sobre mercados financieros y un negocio de marketing multinivel asociado. La FTC alegó que el esquema utilizó afirmaciones falsas o sin fundamento sobre posibles ingresos y publicaciones en redes sociales que mostraban estilos de vida lujosos supuestamente financiados con ganancias del trading y comisiones del MLM.
Los cinco principales demandados acordaron entregar activos valorados en casi $90 millones para resolver las acusaciones. El acuerdo también les prohíbe vender servicios de formación en trading y oportunidades de inversión y establece restricciones sobre las afirmaciones de ingresos que puedan realizar en el futuro.
El caso no significa que cualquier curso de trading o cualquier negocio multinivel constituya una estafa. Sí ofrece, sin embargo, un precedente concreto de intervención federal cuando las autoridades consideran que las promesas de ingresos utilizadas para vender formación financiera carecen de fundamento.
Aunque este caso escaló a las cortes, algunos contratos con las academias incluyen cláusulas de arbitraje que obligan a resolver determinadas disputas fuera de los tribunales. Estas cláusulas pueden limitar la posibilidad de que los consumidores lleven sus reclamaciones a un proceso judicial colectivo, dependiendo de la legislación aplicable y de las circunstancias del caso.
En conjunto, estos mecanismos no prueban por sí mismos que un negocio sea una estafa. Pero sí ayudan a explicar por qué determinados modelos pueden resultar difíciles de evaluar para una persona que entra por primera vez: la promesa está a la vista; la estructura que sostiene esa promesa, no siempre.
Frente al sueño de enriquecimiento acelerado, Argiz describe una estrategia mucho menos espectacular: crear un fondo de emergencia, reducir las deudas de tarjetas de crédito, aprovechar las contribuciones equivalentes del empleador a un 401(k) cuando existan y mantener inversiones diversificadas y constantes. Y apunta: “La riqueza real se construye con paciencia y constancia, no con secretos que alguien le vende por varios cientos de dólares”.
*Nota de la Redacción: Para la elaboración de este reportaje, CubaNet contactó a Yoel Sardiñas con el propósito de conocer su versión sobre los hechos aquí expuestos. Hasta el momento de la publicación, no recibimos respuesta.









