MIAMI, Estados Unidos ― El secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, pidió este viernes a los gobiernos que reciben brigadas médicas cubanas que pongan fin a esos acuerdos. En un mensaje en X, se refirió a las misiones como un “programa de trata de personas” y dijo que el día anterior había escuchado el testimonio de uno de sus supervivientes.
Las denominadas “brigadas médicas” del “régimen cubano ilegítimo” “coaccionan y maltratan a los trabajadores cubanos para obtener ingresos con los que financiar la represión estatal”, escribió Segura en la versión en español de su publicación. El funcionario añadió que Washington sigue “instando a los países que participan en estos programas a que contraten a estos trabajadores de forma ética y dejen de financiar las violaciones de los derechos humanos cometidas por el régimen, poniendo fin a estos acuerdos explotadores”.
Segura no identificó a la persona cuyo testimonio escuchó ni dio detalles de su experiencia. El mensaje, que publicó primero en inglés, va acompañado de una fotografía en la que aparece junto a tres mujeres cuyos nombres no menciona.
El llamado llega cuando Uruguay busca mantener a los profesionales cubanos del Hospital de Ojos “José Martí”, que funciona en el complejo hospitalario Saint Bois, sin perder la ayuda de Washington. El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, le dijo al periodista Gabriel Pereyra que su país alcanzó un acuerdo con EE.UU. y con Cuba para dejar de pagarle al Gobierno cubano y abonar el sueldo directamente a los médicos, informó el jueves Informativo Sarandí.
El acuerdo todavía no está formalizado. Según el relato de Pereyra, que habló con el canciller en Nueva York, Lubetkin le explicó que queda por resolver “un problema técnico que es modificar la forma de pago de estos médicos”. Sobre la posición de La Habana, el periodista contó que el canciller le aseguró que el asunto “está conversado” y que Cuba aceptaría esas condiciones.
El propio Lubetkin reconoció un límite del nuevo esquema. De acuerdo con Pereyra, el canciller le advirtió que Uruguay “no puede interferir en otros posibles movimientos que haya”, como que, una vez que reciban el pago, “los médicos cubanos se vean obligados a trasladar ese dinero al Gobierno de Cuba”.
Pagar a los médicos y no al Estado cubano responde a la objeción central de Washington. El 8 de septiembre, la misma emisora reveló que el Departamento de Estado había advertido a la Cancillería y al Ministerio de Defensa uruguayos que, si el país seguía contratando médicos cubanos para el Hospital de Ojos, sería incluido en una especie de “lista negra” de naciones que emplean trabajo forzoso y dejaría de recibir asistencia militar estadounidense.
La Embajada de EE.UU. en Montevideo le explicó al semanario Búsqueda que Uruguay “apareció por primera vez en el informe de 2026 por el hecho de que los pagos van directamente a la embajada cubana y no hay evidencia de que los mismos médicos reciban remuneración por su trabajo atendiendo al pueblo uruguayo”. Se refería al “Informe al Congreso sobre el trabajo forzoso y la trata de profesionales médicos cubanos”, que el Departamento de Estado envió a finales de agosto y que contabiliza 21 cubanos trabajando en esas misiones en Uruguay en lo que va de 2026.
El cambio en la forma de pago permitiría a Uruguay conservar un programa que su Gobierno ha defendido en público. A comienzos de septiembre, Lubetkin había calificado la presencia de los médicos cubanos de “experiencia extraordinaria” y había prometido que “la vamos a preservar”, según recogió la diaria.










