Vicecanciller cubano acusa a EE.UU. de “genocidio” un día después de abrir la puerta a inversiones de Trump

Carlos Fernández de Cosío no retiró su disposición a aceptar negocios del mandatario estadounidense, pero retomó el discurso de confrontación y exigió a Washington que “deje en paz” a la Isla.
Carlos Fernández de Cossío
Carlos Fernández de Cossío (Foto: CIPI)

MIAMI, Estados Unidos — Uno de los vicecancilleres del régimen cubano, Carlos Fernández de Cossío, acusó este viernes a Estados Unidos de cometer un “genocidio” y sostener una “guerra económica despiadada” contra Cuba, apenas un día después de afirmar que Donald Trump y la Trump Organization podrían invertir en la Isla si respetan las leyes cubanas.

“Aun en medio de un escenario económico extremadamente difícil, de inmensas carencias materiales y de duras restricciones financieras que golpean la vida cotidiana del pueblo cubano, lo que Cuba reclama a EE.UU. no es caridad, ni regalos gratuitos. No solicita financiamiento preferencial o el trato de nación más favorecida”, escribió Fernández de Cossío en Facebook.

El funcionario exigió que Washington “deje en paz” a la Isla, “frene el genocidio”, ponga fin a la “guerra económica despiadada” y deje de “castigar al pueblo cubano y de generarle carencias, escasez, angustia e irritación cotidianas”. También reclamó que el país pueda comerciar y competir con otras naciones sin lo que denominó “la probada fuerza intimidatoria del gobierno estadounidense”, particularmente para desarrollar el turismo.

Fernández de Cossío pidió además que el Gobierno estadounidense permita “una relación natural y pacífica” entre los cubanos residentes en ese país y la tierra donde nacieron ellos o sus padres. “A cambio, Cuba ofrece una relación de respeto, pacífica y constructiva, incluso vínculos de amistad y cooperación como los que ya tiene con muchos segmentos de la sociedad estadounidense”, concluyó.

La publicación no mencionó a Trump, la Trump Organization ni la entrevista concedida al diario neoyorquino, y tampoco retiró la disposición expresada por el vicecanciller a recibir inversiones estadounidenses. El mensaje sí devolvió al primer plano el lenguaje de confrontación empleado habitualmente por La Habana para responsabilizar a Washington por la crisis económica cubana, inmediatamente después de que Fernández de Cossío presentara al propio mandatario estadounidense como posible inversionista.

En la entrevista publicada este jueves por The New York Times, el periodista Jack Nicas preguntó al vicecanciller si el Gobierno cubano estaba considerando un proyecto de la Trump Organization en territorio nacional. “No estamos considerando específicamente, diría yo, nada por el estilo. Pero sí intentamos atraer inversión extranjera de cualquier país. Y eso no excluye a Estados Unidos”, respondió Fernández de Cossío.

Cuando Nicas le preguntó directamente si esa apertura excluía al presidente estadounidense, el diplomático contestó: “Si él quiere hacerlo pacíficamente, no vemos ninguna razón específica para excluirlo”. Más adelante agregó: “Lo que impide a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses. Nosotros no le excluimos a él ni a su organización de hacer negocios en Cuba, siempre que lo hagan respetando las leyes cubanas”. Fernández de Cossío llegó a afirmar que “el propio Sr. Trump podría incluso invertir”.

Las preguntas estaban relacionadas con el denominado proyecto “Trump Island”, promovido por el empresario emiratí Ali Abdullah Bin Haidar. Su grupo firmó una carta de intención con las autoridades cubanas para obtener terrenos en Cayo Santa María y desarrollar un complejo turístico de lujo que podría adoptar el nombre del mandatario estadounidense si prosperan las conversaciones con la Trump Organization.

El grupo emiratí confirmó que había contactado a la compañía de Trump para negociar los derechos de denominación. Los documentos preliminares incluyen imágenes de dos torres coronadas por cúpulas doradas y con el apellido Trump, pero aclaran que no existe un acuerdo, autorización de marca ni relación comercial con la organización estadounidense. La Trump Organization no respondió a la solicitud de comentarios enviada por The National antes de la publicación de su reportaje.

En medio del desplome del turismo y la crisis energética que padece la Isla, La Habana se lanzó en búsqueda de capital extranjero. El primer ministro del régimen, Manuel Marrero Cruz, informó esta semana que habían sido aprobadas propuestas para modificar la Ley de Inversión Extranjera, eliminar la obligatoriedad de contratar trabajadores mediante entidades empleadoras estatales y permitir nuevas inversiones en actividades inmobiliarias y comerciales.

Marrero reconoció que el 73% de las instalaciones turísticas había cerrado y que siete cadenas hoteleras se habían retirado del país. También afirmó que 13 negocios extranjeros habían recibido autorización para contratar directamente a trabajadores cubanos, que más de un centenar de actores privados podían importar combustible y que había sido aprobado el primer negocio foráneo para comercializarlo.

El Gobierno cubano ha presentado esas flexibilizaciones como mecanismos para obtener divisas y sostener la economía, no como el comienzo de una apertura política. Al explicar las transformaciones, Marrero Cruz afirmó: “No nos estamos desviando de nuestro modelo socialista, por el contrario, lo defendemos y se adoptan las decisiones necesarias para su consolidación”.

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