MIAMI, Estados Unidos ― El vice primer ministro y titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera del régimen cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, aseguró este miércoles que más de 7.000 contenedores con alimentos, medicamentos y recursos destinados a los sectores energético e hidráulico permanecen en distintos puertos del Caribe sin poder llegar a la Isla.
El sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro atribuyó la situación a las sanciones impuestas por Estados Unidos, en una intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Pérez-Oliva agregó que los contenedores fueron cargados con mercancías adquiridas legalmente por Cuba conforme a las normas del comercio internacional. Entre las cargas mencionó alimentos, insumos para la transformación de la industria energética y el suministro de agua potable, además de “medicamentos que resultan vitales para salvar vidas”.
La prensa oficial cubana no identificó los puertos donde se encuentran los contenedores, las navieras responsables de transportarlos, los países de procedencia ni el tiempo que llevan detenidos.
El pasado 17 de mayo, la naviera alemana Hapag-Lloyd suspendió temporalmente la aceptación de nuevas reservas hacia y desde Cuba mientras evaluaba si podía continuar prestando esos servicios y bajo qué condiciones. La compañía instó a los clientes con cargas o reservas existentes relacionadas con la Isla a revisar sus planes de envío y contactar a sus representantes locales.
La francesa CMA CGM adoptó una medida similar, según informó Reuters. Fuentes del sector naviero consultadas por la agencia estimaron entonces que la retirada de ambas compañías podía afectar hasta el 60% del tráfico cubano de contenedores, particularmente las rutas procedentes de China, el norte de Europa y el Mediterráneo.
Las suspensiones siguieron a la Orden ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo por el presidente estadounidense, Donald Trump. La disposición autoriza el bloqueo de bienes de personas o entidades extranjeras que operen en sectores como energía, defensa, minería, finanzas y seguridad en Cuba, así como de quienes proporcionen apoyo material, bienes o servicios al Gobierno cubano o a entidades ya sancionadas. También permite imponer restricciones a instituciones financieras extranjeras que faciliten transacciones significativas para personas bloqueadas.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés) emitió el 7 de mayo una licencia general que mantiene autorizadas las operaciones que ya estaban permitidas o exentas bajo las “Regulaciones para el control de activos cubanos”. La licencia, sin embargo, no amplía esas autorizaciones, por lo que las compañías deben comprobar que cada transacción cumple las condiciones establecidas y no involucra actividades o contrapartes bloqueadas.
Las normas estadounidenses no prohíben de manera absoluta las exportaciones autorizadas de productos agrícolas, medicamentos y dispositivos médicos a Cuba. En el caso de los productos agrícolas, la OFAC establece que las ventas deben pagarse en efectivo por adelantado o financiarse mediante una institución bancaria radicada en un tercer país, con las restricciones previstas por la legislación estadounidense. Esas autorizaciones no eliminan, no obstante, el riesgo comercial que las navieras, aseguradoras y bancos pueden percibir cuando intervienen entidades estatales cubanas sancionadas.
La presión sobre las operaciones portuarias aumentó el 23 de julio, seis días antes de la denuncia de Pérez-Oliva, cuando la OFAC incorporó a su lista de personas y entidades bloqueadas a la Terminal de Contenedores de Mariel S.A. y a Coral Marítima S.A., dedicada al transporte marítimo de mercancías. También fueron sancionadas varias empresas cubanas vinculadas a los sectores energético, financiero y de servicios médicos.
Durante la misma sesión parlamentaria, el primer ministro del régimen, Manuel Marrero Cruz, sostuvo que las medidas estadounidenses habían provocado la paralización de operaciones de importantes navieras y la acumulación en puertos cercanos de contenedores con alimentos, medicamentos, sistemas solares y otros bienes esenciales.










