“Listos para cualquier cosa”: El Comando Sur de EE.UU. mantiene su presencia en el Caribe

El Comando Sur indicó que la Fuerza de Combate Litoral-24 puede pasar rápidamente de la ayuda humanitaria en Venezuela a misiones contra “narcoterroristas”.
Miembros de la Fuerza de Combate Litoral-24 participan en un ejercicio de interdicción marítima a bordo del USS Fort Lauderdale, en el mar Caribe, el 22 de mayo de 2026
Miembros de la Fuerza de Combate Litoral-24 participan en un ejercicio de interdicción marítima a bordo del USS Fort Lauderdale, en el mar Caribe, el 22 de mayo de 2026 (Foto: Cpl. Daniel Garcia - U.S. Marine Corps)

MIAMI, Estados Unidos — La Embajada de Estados Unidos en Cuba replicó este miércoles un mensaje del Comando Sur (SOUTHCOM) que presenta a los infantes de marina de la Fuerza de Combate Litoral-24 como “listos para cualquier cosa” en el Caribe y capaces de pasar rápidamente de las labores humanitarias en Venezuela a operaciones contra quienes Washington califica de “narcoterroristas”.

La publicación describe a la unidad como “una fuerza versátil, coordinada y letal” y precisa que las fuerzas militares estadounidenses permanecen desplegadas en su área de responsabilidad para respaldar las operaciones dirigidas por el Departamento de Guerra y las prioridades del presidente Donald Trump. 

Aunque la publicación no detalla esas prioridades, otros documentos oficiales sobre el mismo despliegue las definen como interrumpir el tráfico ilícito de drogas, disuadir a actores considerados hostiles y proteger el territorio estadounidense mediante una presencia militar continua.

La Fuerza de Combate Litoral-24 está compuesta por más de 1.300 infantes de marina y marineros de la 24.ª Unidad Expedicionaria de Marines. La agrupación asumió el 29 de mayo el papel de fuerza táctica de respuesta inmediata del Comando Sur y quedó subordinada a las estructuras responsables de la Operación Southern Spear.

Entre las misiones asignadas a la fuerza figuran la respuesta inmediata a crisis, el refuerzo de embajadas, la recuperación táctica de personal de aeronaves, la asistencia ante desastres y la interdicción marítima contra actividades sancionadas y el tráfico ilegal. El Cuerpo de Marines también le atribuye la tarea de interrumpir redes utilizadas por organizaciones designadas como terroristas y por los denominados “narcoterroristas”.

La referencia a Venezuela alude a la operación de socorro iniciada después de dos terremotos registrados el 24 de junio frente a la costa norte de ese país. Estados Unidos movilizó la respuesta a solicitud del Gobierno venezolano y la Fuerza de Combate Litoral-24 interrumpió misiones regionales de seguridad previamente programadas para incorporarse a las labores humanitarias.

Los buques USS Fort Lauderdale y USS Billings fueron enviados a la zona. Infantes de marina y marineros descargaron cajas de raciones de campaña en La Guaira el 27 de junio, mientras que el Fort Lauderdale atracó al día siguiente, en la primera visita de un buque de la Marina estadounidense a Venezuela en décadas. La Cuarta Flota precisó que la escala se efectuó por petición directa del Gobierno venezolano y que la presencia del personal embarcado era “estrictamente humanitaria”.

El USS San Antonio sustituyó el 9 de julio al Fort Lauderdale como principal centro marítimo de la misión, y el Comando Sur informó el día 15 que sus fuerzas continuaban distribuyendo asistencia.

La campaña estadounidense contra las redes calificadas de narcoterroristas ha incluido operaciones letales en el Caribe. El 25 de marzo, SOUTHCOM informó que la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear había atacado una embarcación presuntamente operada por organizaciones terroristas. Según el comando, la nave transitaba por rutas conocidas del narcotráfico, cuatro hombres murieron y ningún militar estadounidense resultó herido.

La Fuerza de Combate Litoral-24 también realizó el 4 de junio ejercicios simultáneos aéreos y marítimos en el Caribe. Una de las maniobras consistió en prácticas de inserción mediante cuerdas rápidas desde un helicóptero en la Base Naval de Guantánamo, mientras tripulaciones del Ejército efectuaban ejercicios de aterrizaje sobre la cubierta del USS Fort Lauderdale.

El mensaje original del SOUTHCOM apareció cuatro días después de que Miguel Díaz-Canel encabezara en Cuba un Día Nacional de la Defensa. La Presidencia cubana señaló el 24 de julio que la preparación militar y el aumento de la disposición combativa dentro de la doctrina de la “Guerra de todo el pueblo” constituían una tarea fundamental.

Un mes antes, durante una entrevista publicada por el diario oficial Granma, Díaz-Canel había afirmado: “El peligro de agresión militar de Estados Unidos hacia Cuba está latente”. El gobernante vinculó esa apreciación con la política de Washington hacia la Isla, en medio del incremento de las actividades militares estadounidenses en la región.

Ni el mensaje original del Comando Sur ni la versión replicada por la Embajada mencionan a Cuba como objetivo o anuncian una operación militar contra el régimen de La Habana. Las referencias explícitas se limitan al despliegue regional, la ayuda humanitaria en Venezuela, la protección del hemisferio occidental y las operaciones estadounidenses contra las redes denominadas narcoterroristas.

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