LIMA, Perú — El ex alto oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Enrique «Ric» Prado presentó en Miami la edición en español de sus memorias, Ric Prado: La Pasión del Guerrero. Contra el terrorismo y el comunismo, una obra escrita por el autor cubano Alberto Sicilia que repasa su trayectoria desde la Operación Peter Pan hasta las más altas esferas de la inteligencia estadounidense.
La presentación tuvo lugar el viernes en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, donde Sicilia y Prado compartieron con el público los detalles de una historia marcada por el exilio, el servicio militar y las operaciones contra el terrorismo.
La publicación fue posible gracias a una alianza entre Bravo Zulu Publishers, sello fundado por el economista y autor Rafael Marrero, y ClassicSubversive Editions, editorial responsable de la obra.
La colaboración entre ambas empresas amplía la distribución del libro entre los lectores de habla hispana y acerca una historia que trasciende el ámbito de la inteligencia para abordar temas como el exilio cubano, el sacrificio familiar y la defensa de la democracia.

Durante el acto, Prado afirmó que la edición en español representó el cumplimiento de un viejo anhelo personal.
«Esto es un proyecto que reconoce nuestra primera patria y educa a nuestra nueva patria en lo que es el comunismo», expresó.
El exfuncionario agradeció al escritor Alberto Sicilia, por hacer posible la publicación en español, después de varios intentos fallidos por encontrar una editorial interesada.
«Hizo realidad mi sueño de publicar el libro en español. Traté por varios medios de hacer una versión hispana, pero nunca hubo atracción», comentó.
Prado llegó a Estados Unidos en 1962, con 10 años de edad, como parte de la Operación Peter Pan. Durante su intervención recordó que el mayor sacrificio no fue el suyo, sino el de sus padres, quienes decidieron enviarlo solo para evitar que creciera bajo el régimen instaurado en Cuba.
«La reacción primaria que la gente tiene cuando escucha mi historia es: ‘¡Pobrecito, qué niño!’. No. El sacrificio fue de mis padres. Imagínense poner a un hijo único de 10 años en un avión hacia un país que ellos quizá nunca podrían visitar. Eso es coraje», dijo.
Prado relató que pasó varios meses en un orfanato en Colorado antes de reunirse con allegados en Miami, donde vivió en condiciones de pobreza. Atribuyó esas experiencias a la formación de su carácter.
«El orfanato empezó a forjar el metal mío. Las calles de Miami tuvieron sus contribuciones, y después vinieron el Ejército y la Agencia. Todo eso me preparó para lo que hice más adelante», afirmó.
Tras servir ocho años en el Ejército estadounidense, Prado desarrolló una carrera de 24 años en la CIA, donde dirigió algunas de las operaciones paramilitares y de contraterrorismo más complejas de la agencia. También fue miembro fundador de la primera unidad creada para enfrentar la amenaza del terrorismo internacional y de Osama bin Laden.
El exagente recordó especialmente su participación en las operaciones de apoyo a la resistencia nicaragüense durante la década de 1980.
«Nunca pensé que iba a pasar tres años en la frontera de Nicaragua, durmiendo en una hamaca en la jungla y entrenando a los ‘contras’ para combatir el comunismo», señaló.
Según Prado, aquella campaña representó uno de los momentos más significativos de su carrera porque le permitió combatir el sistema político que había dividido a su familia y obligado al exilio.
«Estaba peleando contra el monstruo que dividió a mi familia y a mi primera patria», afirmó.
Al explicar por qué decidió escribir sus memorias después de décadas de mantener reserva sobre su trabajo, Prado dijo que buscaba rendir homenaje a los agentes de la CIA caídos en servicio.
«Sentía una deuda de honor. Quería que los hijos de quienes están representados por esas estrellas en la pared de la Agencia pudieran entender qué hicieron sus padres durante la guerra», sostuvo.
La obra reconstruyó la trayectoria personal y profesional de Prado y abordó algunas de las operaciones más relevantes de la inteligencia estadounidense durante las últimas décadas, ofreciendo un testimonio sobre la lucha contra el terrorismo y el comunismo desde la perspectiva de un exiliado cubano que alcanzó uno de los más altos cargos operativos dentro de la CIA.










