MIAMI, Estados Unidos ― El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos Tommy Pigott afirmó que el régimen cubano mantiene una campaña de influencia y espionaje iniciada hace décadas para socavar la seguridad nacional estadounidense, y presentó las nuevas sanciones, la asistencia humanitaria directa y la presión por la liberación de los presos políticos como componentes de la política de Washington hacia la Isla durante una entrevista en el programa This Week in South Florida, del canal Local 10.
Pigott sostuvo que el informe Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, divulgado por el Departamento de Estado el 20 de julio, permite a los estadounidenses conocer “esta campaña de influencia y espionaje de décadas que el régimen cubano ha estado apoyando”.
Según el funcionario, el documento presenta “un caso claro, convincente y transparente” sobre los intentos de La Habana de perjudicar la seguridad nacional de Estados Unidos.
El portavoz vinculó esa supuesta operación cubana con lo que describió como un aumento del “terrorismo de extrema izquierda” en Estados Unidos y otras partes del mundo. Aseguró que el régimen ha funcionado como “nexo y nodo” para llevar a decenas de miles de activistas a La Habana, promover el denominado “turismo revolucionario” y extender una “ideología insidiosa”.
El informe señala a organizaciones y redes estadounidenses por sus vínculos con instituciones del régimen cubano, incluida la National Network on Cuba, que, según dijo Pigott, publicó un “plan de respuesta rápida” en el que llamaba a la “agitación y la resistencia” e incluía las ubicaciones de instalaciones militares estadounidenses y centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). El informe oficial también alude a esa red y a sus actividades de movilización contra las operaciones migratorias.
Preguntado sobre la posible existencia de otros agentes cubanos activos en Estados Unidos, el portavoz declinó ofrecer información específica. Sin embargo, insistió en que no se trata de un problema limitado a la Guerra Fría: “Es, en gran medida, un problema de la actualidad”.
Pigott recordó que en 2023 se presentaron cargos relacionados con espionaje, después de que la entrevistadora mencionara el caso del exdiplomático estadounidense Víctor Manuel Rocha.
Tres días antes de la entrevista con el portavoz, el Departamento de Estado sancionó a nueve entidades y dos funcionarios cubanos vinculados con los sectores energético, financiero y de exportación de servicios médicos de Cuba. La medida, anunciada el 23 de julio, incluyó cuatro empresas relacionadas con presuntos intentos de evadir las sanciones contra el conglomerado militar GAESA, tres entidades del sector energético y dos organismos y dos funcionarios asociados con las llamadas misiones médicas cubanas.
Pigott afirmó que las nuevas designaciones forman parte de una sucesión de medidas contra el régimen y quienes contribuyen a eludirlas. También describió las misiones médicas como “realmente explotadoras”, en línea con la acusación de que el Gobierno cubano se apropia de una parte considerable de los pagos efectuados por otros países por los servicios de los profesionales enviados al exterior.
El funcionario aseguró que el objetivo fundamental de la Administración estadounidense es “ver una Cuba libre, feliz y próspera”. Agregó que quienes gobiernan la Isla están empeñados en conservar “un modelo que no funciona” y recordó una frase empleada con frecuencia por el secretario de Estado, Marco Rubio: “Lo único peor que los comunistas son los comunistas incompetentes”.
Pigott evitó, no obstante, responder directamente cuando la periodista le preguntó si las declaraciones de Rubio y las medidas de presión constituían una política dirigida al cambio de régimen. Se limitó a señalar que Estados Unidos busca defender sus intereses nacionales ante la situación de un país situado a 90 millas de sus costas y promover condiciones en las que los cubanos puedan ser “felices y prósperos”. Tampoco respondió de forma concreta a la pregunta sobre si el informe podría estar preparando el terreno para una acción estadounidense más agresiva, incluida una posible intervención militar.
Como parte de esa política, Pigott destacó el envío de asistencia humanitaria mediante organizaciones católicas para impedir, según dijo, que los recursos sean “desviados por el régimen”. El primer vuelo correspondiente al compromiso de 100 millones de dólares anunciado por Washington salió de Miami el 21 de julio con alimentos preenvasados y productos de higiene destinados a un máximo de 700 familias cubanas. La distribución quedó a cargo de Catholic Relief Services, en coordinación con la Iglesia católica y Cáritas Cuba.
El portavoz defendió que la ayuda llegue directamente a la población, aunque sostuvo que la responsabilidad principal de atender las necesidades del país corresponde a las autoridades cubanas. “La responsabilidad, en última instancia, es del régimen cubano, que debe cuidar de su pueblo”, declaró.
Pigott también fue interrogado sobre la llegada a Miami del artista y opositor Luis Manuel Otero Alcántara, quien arribó a Estados Unidos el 18 de julio después de cumplir una condena de cinco años en la Isla. El funcionario describió a Otero Alcántara como una figura que ha inspirado a quienes se niegan a continuar “viviendo bajo la tiranía y la opresión”.










