MIAMI, Estados Unidos ― Uno de los vicecancilleres del régimen cubano, Carlos Fernández de Cossío, dijo que La Habana no excluiría al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ni a la Trump Organization de hacer negocios en la Isla, siempre que sus inversiones respeten las leyes cubanas.
“Lo que impide a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses. Nosotros no le excluimos a él ni a su organización de hacer negocios en Cuba, siempre que lo hagan respetando las leyes cubanas”, declaró el funcionario en una entrevista publicada este jueves por The New York Times.
“No estamos considerando específicamente, diría yo, nada por el estilo”, respondió el vicecanciller cuando el periodista Jack Nicas le preguntó si el Gobierno cubano tendría en cuenta un proyecto de la Trump Organization en territorio nacional. “Pero sí intentamos atraer inversión extranjera de cualquier país. Y eso no excluye a Estados Unidos”, agregó Fernández de Cossío.
Interrogado directamente sobre si esa apertura incluía al mandatario estadounidense, agregó: “Si él quiere hacerlo pacíficamente, no vemos ninguna razón específica para excluirlo”.
Con sus preguntas, el periodista aludió al proyecto “Trump Island”, revelado en junio por el diario emiratí The National. El empresario de Dubái Ali Abdullah Bin Haidar, presidente del grupo Abdulla Ali bin Haidar, firmó una carta de intención con las autoridades cubanas para obtener terrenos en Cayo Santa María y desarrollar allí un complejo turístico de lujo que podría llevar el nombre de Trump si prosperaran las negociaciones con su organización empresarial.
El grupo emiratí confirmó a The National que había contactado a la Trump Organization para proponerle los derechos de denominación del proyecto. Documentos conceptuales mostrados al periódico incluyen representaciones de dos torres con cúpulas doradas y el apellido Trump, pero recalcan que no existe todavía autorización para utilizar la marca ni relación comercial formal con la compañía. Bin Haidar aseguró que la oficina de Trump había sido “receptiva” a la propuesta, aunque esta no había recibido aprobación.
La Trump Organization no respondió a una solicitud de comentarios antes de la publicación del reportaje.
Fernández de Cossío reconoció haber visto informaciones sobre “Trump Island” y explicó que en la zona existen proyectos en ejecución y otros planificados que han sido presentados a inversionistas de distintos países. “Si alguien viene y dice que tiene contactos con empresarios importantes en Estados Unidos, estamos dispuestos a entablar conversaciones. Si se trata de la Administración Trump, en principio, no hay razón para que digamos que no”, declaró.
El vicecanciller llegó a señalar que “el propio Sr. Trump podría incluso invertir”.
La invitación coincide con la implementación de un paquete de 176 medidas económicas y sociales mediante el cual el régimen intenta ampliar la participación del capital privado y extranjero sin modificar su sistema político. El primer ministro del régimen, Manuel Marrero Cruz, informó este miércoles ante la Asamblea Nacional que habían sido aprobadas propuestas para modificar la Ley 118 de Inversión Extranjera, eliminar la obligación de contratar trabajadores cubanos por medio de entidades empleadoras estatales y abrir las actividades inmobiliarias y comerciales a nuevas modalidades de inversión.
El funcionario aseguró que 13 negocios extranjeros ya habían recibido autorización para contratar directamente a trabajadores cubanos, más de un centenar de actores privados podían importar combustible y había sido aprobado el primer negocio foráneo para comercializarlo. También mencionó una primera inversión extranjera en La Habana Vieja y la creación de una zona con regulaciones especiales para establecer una empresa de capital totalmente extranjero dedicada al turismo de salud.
El régimen se lanzó a la búsqueda de inversionistas en medio de una fuerte caída del sector turístico. El Gobierno reconoció esta semana que el 73% de las instalaciones turísticas había cerrado debido a la falta de combustible y a las medidas estadounidenses, y que siete cadenas hoteleras se habían retirado del país. Durante una presentación de inversiones a la que asistió The National en La Habana, empresas estatales ofrecieron a potenciales socios hoteles, terminales de cruceros, marinas y proyectos inmobiliarios mediante contratos de administración, arrendamientos e inversiones conjuntas.
La presión energética aumentó después de que Trump firmara el 29 de enero la Orden ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional respecto al régimen cubano y estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a las importaciones procedentes de países que suministren petróleo directa o indirectamente a la Isla. La Casa Blanca sostiene que la medida responde a las relaciones de La Habana con gobiernos y organizaciones considerados hostiles por Washington; el régimen cubano rechaza esas acusaciones.
The New York Times describió la campaña estadounidense para cortar el abastecimiento petrolero como la más intensa sufrida por La Habana en medio siglo. El periódico señaló que, salvo la llegada de un petrolero ruso en marzo, los aliados del régimen no habían desafiado las advertencias de Washington contra el envío de combustible. También recordó que la red eléctrica cubana colapsó tres veces durante un periodo de nueve días en julio, en medio de la caída del turismo y la escasez de energía.
Fernández de Cossío reconoció la efectividad de esa presión. “El brazo coercitivo de Estados Unidos ha demostrado ser muy exitoso. Decirle a una empresa europea, latinoamericana o asiática que no puede exportar sus recursos nacionales a Cuba es un nuevo orden mundial”, afirmó.
Sobre la posibilidad de recibir suministros de Rusia, México o Brasil, respondió: “Esperamos que llegue algo de petróleo de alguna parte del mundo. Creemos que la capacidad de Estados Unidos para aislar a Cuba y privar a los países de su derecho a exportar sus propios productos no puede durar para siempre”.
Aunque ambos gobiernos mantienen abiertos canales de comunicación, las conversaciones han avanzado poco. Fernández de Cossío dijo a Reuters en febrero que se habían intercambiado mensajes, pero todavía no existía una mesa formal de diálogo. En mayo, la también vicecanciller Josefina Vidal confirmó que el canal seguía abierto, aunque cuestionó la seriedad de Washington y advirtió sobre un supuesto aumento del peligro de una acción militar estadounidense.
En su entrevista más reciente, Fernández de Cossío sostuvo que una acción militar provocaría “miles de muertes”, un “baño de sangre en Cuba” y bajas entre jóvenes estadounidenses. Aunque calificó ese escenario de “absurdo”, afirmó que las autoridades actualizan su estrategia militar con la participación de la población: “Entendemos la realidad asimétrica en términos de tecnología y poder de fuego, pero nuestro pueblo defenderá nuestro país. Tenemos preparativos semanales para eso”.










