marzo 27, 2026

Facultad No. 2 de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba se queda sin alimentos 

"Nuestra triste condición es que en estos momentos no tenemos alimentos", dijo el rector del centro a los estudiantes.
Facultad No. 1 de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba
Facultad No. 1 de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba (Foto: Infomed)

SANTIAGO DE CUBA ― De pocas opciones a casi ninguna. Así describen estudiantes la situación actual en la Facultad No. 2 de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, después de que el rector del centro, Elio Cisneros Prego, comunicara el pasado lunes, 23 de marzo, que la institución no contaba con alimentos y que se evaluaba una segunda descentralización de los estudiantes hacia sus municipios de residencia.

La medida, sin embargo, no resuelve el problema para todos. Los alumnos de municipios como La Maya y Mella tienen que permanecer en la beca, aunque en el comedor solo oferten chícharos duros con mermelada sin azúcar, según dijo a CubaNet una estudiante de sexto año que pidió reservar su identidad por temor a represalias. Para ellos, agregó, la descentralización no es una opción, pues la geografía, la transportación y las rotaciones hospitalarias condicionan su permanencia en la cabecera provincial.

Hace poco más de un mes, ante la crisis de combustible que redujo la transportación, sobre todo estatal, los alumnos desde primero a cuarto año fueron enviados a las áreas de salud en sus municipios para aliviar la movilidad. Entonces el principal problema era el transporte; ahora es la comida. En estos momentos no hay arroz, ni carnes, ni viandas, ni vegetales. Solo algunos granos y “lo que vaya apareciendo”, apuntó la misma estudiante entrevistada. 

“Yo les dije [a las autoridades del centro educativo] que quería irme porque, para pasar hambre, mejor en mi casa. Sin embargo, como no hay hospital en mi municipio, tengo que quedarme aquí sin saber qué voy a comer”, agregó la misma fuente.

Entre la escasez y los precios

En la reunión del pasado 23 de marzo ―en la que participaron varios estudiantes―, el rector atribuyó la contingencia al encarecimiento de los alimentos y a la reducción en un 20% del presupuesto asignado a la institución. En una grabación a la que tuvo acceso CubaNet, se escucha al funcionario decir que los precios de productos básicos, como arroz y carne, han subido tanto que la administración de la Facultad se ve obligada a decidir entre cubrir un solo producto o intentar repartir el dinero entre varias necesidades, sin que alcance para todas. 

No obstante, en la información oficial del presupuesto estatal de 2026 no consta que el gasto en educación haya sido reducido en un 20%. Lo que sí se ha informado es que el sector de la educación recibe 71.983 millones de pesos, cifra que representa alrededor del 20% de la actividad presupuestada del Estado, destinada a cubrir todos los niveles de enseñanza, reparaciones de centros educativos, materiales docentes y la formación del profesorado para más de 1,3 millones de estudiantes en el país.

Pero el problema no es solo el dinero. A esa situación se suma la crisis del transporte: muchas empresas proveedoras no pueden llevar los alimentos a la Facultad de Ciencias Médicas por la falta de combustible, lo que genera atrasos e incluso cancelaciones de envíos, según Cisneros Prego. Entre las soluciones que se gestionaban, precisó el mismo funcionario, estaba la compra de arroz a distintas entidades estatales: casi todas lo venden a 800 pesos el kilogramo, y solo una lo ofrece a 600, precisó el rector. Sin embargo, la última debe trasladar el arroz desde La Habana hasta Santiago de Cuba, lo que elevaría aún más el costo de la operación. Por ahora, la Facultad espera recibir, esta semana, 20 toneladas de arroz ya acordadas.

Según la lógica administrativa, la descentralización significa menos estudiantes y menos gasto diario. Pero esa alternativa traslada de facto el problema a los padres: para los que puedan irse a sus municipios, la comida saldrá de casa; para los que tengan que quedarse, el sustento también tendrá que salir de casa.

Por otro lado, el estipendio estudiantil mensual para estudiantes de sexto año es de 852 pesos. Solo un viaje en transporte privado desde Songo-La Maya hasta Santiago de Cuba puede costar alrededor de 500 pesos, mientras que la ruta Mella-Santiago asciende a 2.000 pesos.

Meses atrás, estudiantes de esta Facultad ya habían denunciado problemas con la alimentación y el transporte, e incluso valoraban solicitar licencias académicas si la situación no mejoraba. Hoy, a menos de un mes de las últimas demandas, publicadas en este medio, el rectorado anuncia una nueva descentralización, pero motivada por la agudización de los mismos problemas, y no como respuesta a las solicitudes previas.

En otro momento de la reunión mencionada, un estudiante preguntó si las empresas proveedoras de alimentos eran estatales o privadas. La respuesta fue que todas eran estatales. Entonces surgió la inquietud sobre cómo estas empresas podían subir el precio de los productos hasta el punto de que el presupuesto no alcanzara. El rector se escudó en la misma respuesta: el presupuesto escolar había sido reducido en un 20%. 

A esa cadena de problemas se suma otro factor: aunque las mipymes suelen ser más constantes en el abastecimiento de mercancías importadas, muchas no aceptan pagos por transferencia, o aplican un gravamen adicional por cada compra (ahora mismo entre 20 y 30% en Santiago de Cuba), debido a la dificultad de disponer de efectivo en los bancos. Como la Facultad solo puede pagar mediante transferencias, estas limitaciones terminan reduciendo aún más su capacidad de compra.

La situación no es igual de compleja para todos los estudiantes. En la Facultad estudian alrededor de 30 haitianos, que cuentan con estipendios superiores a los de sus compañeros cubanos y con tarjetas en dólares que les permiten comprar productos básicos en las tiendas en divisas. Muchos de ellos dejaron de depender del comedor hace tiempo y tienen sus habitaciones equipadas para elaborar sus propios alimentos, algo que hasta hace poco estaba prohibido para los nacionales.

En medio de este panorama tan desolador, el rector no perdió tiempo para enaltecer el privilegio de ser la única “facultad iluminada”, conectada a un circuito eléctrico con menos apagones gracias a su cercanía al Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas. “Somos privilegiados”, resaltó. Por el contrario, otras facultades, como la No.1 o el Tecnológico, aunque cercanas, quedan fuera del alcance del grupo electrógeno del hospital y sufren prolongados apagones.

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