
Actor Luis Alberto García teme que quiten el “pasaporte” a estos alimentos en Cuba
El popular actor calificó a los portavoces del discurso de la restricción como el “ICE de la jama, a la cubana”.

El popular actor calificó a los portavoces del discurso de la restricción como el “ICE de la jama, a la cubana”.

El economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo también condenó la última perla del discurso oficial en la Isla.

Actualmente Cuba depende en más de un 80 % de las importaciones para cubrir necesidades alimentarias básicas.

Se necesita que el castrismo ponga fin a su pretendido monopolio sobre la contratación y la comercialización de los productos del agro.

La llegada del tren de Guantánamo ―cargado de frutas, viandas y otros alimentos― a la ciudad de Holguín se ha convertido en un pulso semanal de supervivencia.

Lo que comenzó como un accidente devino en una estampida de personas que buscaban productos básicos antes de que llegaran las autoridades.

Vecinos de La Habana se quejan de lo mermada que terminó la canasta básica: «No hay», «Todavía no entra»-

«Bebida de arroz», «galleta con cúrcuma» y «bebida simbiótica a partir de suero lácteo» completan el nuevo menú ideado por el régimen cubano.

El mal estado de los cárnicos que se vende por la libreta de racionamiento es un problema que se repite con regularidad.

La búsqueda de «algo para comer», muchas veces tan solo para mal alimentarse una vez al día, es la (pre)ocupación constante de los cubanos.

El popular actor calificó a los portavoces del discurso de la restricción como el “ICE de la jama, a la cubana”.

El economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo también condenó la última perla del discurso oficial en la Isla.

Actualmente Cuba depende en más de un 80 % de las importaciones para cubrir necesidades alimentarias básicas.

Se necesita que el castrismo ponga fin a su pretendido monopolio sobre la contratación y la comercialización de los productos del agro.

La llegada del tren de Guantánamo ―cargado de frutas, viandas y otros alimentos― a la ciudad de Holguín se ha convertido en un pulso semanal de supervivencia.

Lo que comenzó como un accidente devino en una estampida de personas que buscaban productos básicos antes de que llegaran las autoridades.

Vecinos de La Habana se quejan de lo mermada que terminó la canasta básica: «No hay», «Todavía no entra»-

«Bebida de arroz», «galleta con cúrcuma» y «bebida simbiótica a partir de suero lácteo» completan el nuevo menú ideado por el régimen cubano.

El mal estado de los cárnicos que se vende por la libreta de racionamiento es un problema que se repite con regularidad.

La búsqueda de «algo para comer», muchas veces tan solo para mal alimentarse una vez al día, es la (pre)ocupación constante de los cubanos.
