¿Dónde terminaron nueve cargamentos de petróleo venezolano destinados a Cuba en 2025?

Los envíos, valorados en unos 429 millones de dólares, fueron consignados a Cubametales y a una sociedad vinculada al empresario panameño Ramón Carretero Napolitano.
El petrolero Skipper, incautado por Estados Unidos en diciembre de 2025. Aunque no integra los nueve cargamentos sin arribo documentado, unos 1,1 millones de barriles de su carga estaban consignados a Cubametales y parte del petróleo fue transferida al Neptune 6, uno de los tanqueros mencionados en la investigación (Foto: Departamento de Justicia de Estados Unidos)

MIAMI, Estados Unidos ― Nueve cargamentos de crudo y fueloil que figuraban en registros internos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) con Cuba como destino no aparecen entre los arribos documentados en los principales puertos de la Isla durante 2025, reveló una investigación conjunta de Diario de Cuba, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Armando.info, Transparencia Venezuela y La Prensa de Panamá. 

Los embarques sumaban 7,57 millones de barriles, valorados en unos 429 millones de dólares, y fueron despachados en medio de una severa crisis eléctrica durante la cual el régimen cubano atribuyó los apagones, entre otras causas, a la escasez de combustible.

La alianza contrastó los documentos filtrados de PDVSA con información de MarineTraffic, VesselFinder y Global Fishing Watch, además de una base de datos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas sobre los barcos que llevaron combustible a Cuba. El puerto de Matanzas recibió 96 visitas de embarcaciones entre enero y octubre de 2025, pero ninguna correspondía a los tanqueros identificados en los registros venezolanos. Tampoco se hallaron arribos de esos buques en La Habana o Cienfuegos.

La base de la Universidad de Texas registró seis cargamentos de PDVSA que llegaron a Cuba entre junio y septiembre, pero ninguno coincidía con los nueve embarques que la petrolera venezolana había asentado con Matanzas como destino. La investigación no pudo establecer dónde fueron descargados finalmente esos hidrocarburos.

Ocho de los nueve cargamentos estaban consignados a Cubametales, la empresa estatal cubana encargada de importar y exportar combustibles, identificada por la investigación como una compañía bajo control del conglomerado militar GAESA. El noveno correspondía a Shineful Energy Co., una sociedad vinculada al empresario panameño Ramón Carretero Napolitano. Los registros y fuentes internas de PDVSA examinados por la alianza indican que Cubametales gestionó en total 31 despachos desde puertos venezolanos hacia Cuba durante 2025.

Entre el 1 y el 3 de mayo, el tanquero Keta cargó en la terminal venezolana de Jose unos 1,64 millones de barriles de crudo Merey 16, valorados en aproximadamente 93 millones de dólares. El destino registrado era Matanzas. El 26 de mayo, el mismo buque recibió otra carga, estimada en 63 millones de dólares, también destinada al puerto cubano, pero los viajes no aparecen entre los arribos marítimos examinados.

El Songa, rebautizado posteriormente como Neptune 6, figura en los documentos venezolanos con cargamentos de fueloil el 30 de junio y el 28 de agosto, así como con un embarque de crudo Merey el 24 de septiembre. Aunque los papeles señalaban Matanzas como destino, los registros de tráfico marítimo consultados no muestran que el tanquero atracara en Cuba alrededor de esas fechas.

Otros embarques fueron asignados al Halima, despachado el 2 de agosto, y al Penny, el 4 de septiembre. El Malak, contratado por Shineful Energy para transportar 540.000 barriles de fueloil hacia Matanzas, tampoco aparece llegando a Cuba. Global Fishing Watch registró 11 visitas de ese barco a puertos venezolanos entre abril y diciembre de 2025 —entre ellos Jose, Cardón, Amuay, El Palito, Punta Guaranao y Puerto Miranda—, pero ningún desplazamiento hasta la Isla.

Los despachos coincidieron con una de las etapas más graves de la crisis electroenergética cubana. El 21 de julio de 2025, la Unión Eléctrica registró una afectación máxima de 2.054 megavatios (MW), mientras decenas de centrales de generación distribuida permanecían detenidas por falta de combustible. En diciembre, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, atribuyó el agravamiento de la crisis a “la inestabilidad de nuestras termoeléctricas y la falta de combustible”.

La opacidad sobre el suministro venezolano se mantuvo incluso después de su interrupción. Cuando el periodista brasileño Breno Altman preguntó en abril de 2026 cuánto combustible recibía Cuba, Miguel Díaz-Canel respondió: “No te voy a dar cifras porque son cosas que se persiguen mucho por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos para ver en qué manera pueden afectarnos y, además, nosotros no hemos renunciado al derecho que tenemos como cualquier otro país en el mundo a importar combustible y a que otros países puedan exportarle combustible a Cuba”.

Una operación posterior mostró cómo parte del petróleo declarado para Cuba podía ser transferido en alta mar. El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que el tanquero Skipper cargó aproximadamente 1,8 millones de barriles de crudo venezolano en noviembre de 2025 y que, según los conocimientos de embarque, unos 1,1 millones debían entregarse a Cubametales. Las autoridades estadounidenses incautaron el barco el 10 de diciembre cuando navegaba con una bandera guyanesa falsa.

Datos de la firma de inteligencia de mercado Kpler, citados inicialmente por The New York Times y retomados por la investigación, indican que el Skipper había transferido parte de su carga al Neptune 6 —el antiguo Songa— mediante una operación de barco a barco, antes de continuar hacia Asia. El Neptune 6 es uno de los tanqueros que aparece en los registros de PDVSA con varios cargamentos destinados a Cuba, pero sin arribos documentados a la Isla.

El rastro empresarial de los embarques conduce a Carretero Napolitano y a Carlos Erik Malpica Flores, sobrino de Cilia Flores y exvicepresidente de Finanzas de PDVSA. Tres fuentes internas de la petrolera dijeron a los investigadores que ambos controlaban, mediante prestanombres, las sociedades Hangzhou Energy, Shineful Energy y Forever Energy Trading, registradas en China, Singapur y Hong Kong. Los nombres de Carretero y Malpica no aparecen formalmente en los documentos corporativos de esas compañías.

Las tres sociedades despacharon 47 millones de barriles de petróleo venezolano entre mayo y septiembre de 2025, valorados por la alianza en alrededor de 2.600 millones de dólares. El principal destino declarado fue Malasia, utilizada como punto de trasbordo antes de que el crudo fuera reetiquetado como “mezcla malasia” y enviado a China. Singapur cumplía una función similar para las operaciones con fueloil, de acuerdo con los expertos consultados.

Los documentos también revelaron el uso de numerosos barcos pertenecientes a las denominadas flotas oscuras o fantasmas, cuyos operadores desconectan o manipulan los sistemas automáticos de identificación para ocultar la posición, el origen de las cargas y los trasbordos. El Departamento del Tesoro estadounidense ha documentado prácticas similares en las redes utilizadas para transportar petróleo venezolano hacia Asia y eludir las sanciones.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) sancionó a Carretero el 11 de diciembre de 2025 por operar en el sector petrolero venezolano. El Departamento del Tesoro aseguró que el empresario había obtenido contratos lucrativos del régimen de Nicolás Maduro, mantenía negocios con la familia Maduro-Flores y había facilitado embarques de productos petroleros en representación del Gobierno venezolano. Ese mismo día, OFAC volvió a incluir en su lista a Malpica Flores.

Ocho días después, Washington extendió las sanciones a Roberto y Vicente Luis Carretero Napolitano, hermanos del empresario, además de varios integrantes de la familia Malpica Flores. Cubametales, por su parte, se encuentra sancionada desde julio de 2019 por operar en el sector petrolero venezolano y continuar importando crudo desde ese país.

Los vínculos de Carretero con la cúpula cubana habían quedado expuestos en otra investigación publicada en diciembre de 2025. Registros migratorios y bitácoras de vuelo mostraron que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y exjefe de escolta de Raúl Castro, realizó múltiples viajes entre Cuba y Panamá en aeronaves utilizadas también por el empresario. Una de ellas fue empleada por Carretero al menos 51 veces para trasladarse desde Panamá hacia Caracas y La Habana entre 2020 y enero de 2025; Rodríguez Castro viajó en el mismo aparato en 15 ocasiones.

Carretero no respondió el cuestionario que la alianza periodística le envió sobre sus relaciones con los gobiernos de Cuba y Venezuela. Tampoco contestaron el Ministerio de Energía y Minas de Cuba ni la estatal Cuba-Petróleos (CUPET). Con los datos disponibles, la investigación no demuestra dónde fueron descargados o comercializados finalmente los nueve cargamentos, pero documenta una discrepancia todavía sin explicación entre los despachos asentados por PDVSA y las llegadas registradas en los puertos cubanos.

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