LA HABANA, Cuba ― El Ministerio de Justicia (MINJUS) de Cuba pretende destituir por la fuerza a uno de los máximos líderes de la masonería en la Isla, el soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba, José Ramón Viñas Alonso, según denunciaron en conversación con CubaNet varios masones que pidieron no ser identificados por temor a represalias.
Miriam García Mariño, directora de Asociaciones y secretaria del Comité del Partido Comunista de Cuba en el MINJUS, se personó en la casa de Viñas Alonso este jueves para comunicarle que a las 9:30 a.m. de este 7 de agosto debía estar en la sede del Supremo Consejo para hacer entrega, en su presencia, del cargo y de la institución a un nuevo líder “interino”, sin mencionar quién sería.
Así lo expuso en un comunicado el gran canciller del Supremo Consejo, el escritor y masón Ángel Santiesteban Prats, una de las principales figuras jerárquicas de esa agrupación fraternal.
Las autoridades cubanas alegan que Viñas Alonso ocupa ilegalmente el cargo, mientras los masones consultados sostienen que fue elegido en comicios democráticos. Al no reconocerlo, el MINJUS refiere que el cargo está vacante y se debe aplicar el artículo 43 de la Constitución del Supremo Consejo.
Según este artículo, en caso de vacante del cargo de soberano, debe asumir el poder ejecutivo de manera interina otro de los grandes funcionarios y convocar a elecciones generales en un término de 10 días.
Sin embargo, los masones alegan que ya ellos eligieron “legal y democráticamente” a su líder y, por tal motivo, se niegan a aceptar la imposición del MINJUS.
Los masones consultados aseguran que, de este modo, continúa la persecución contra Viñas Alonso, emprendida por las autoridades desde que este dirigió una carta al gobernante Miguel Díaz-Canel rechazando la represión a los manifestantes del 11 de julio de 2021 (11J).
“Desde entonces, han querido quitarlo del camino. Varios grandes maestros han sido presionados por la Seguridad del Estado para que lo expulsen y no lo han logrado”, declaró una de las fuentes bajo condición de anonimato.
A comienzos de enero de 2023, ya exiliado en Estados Unidos, Francisco Javier Alfonso Vidal renunció como gran maestro de la Gran Logia de Cuba y denunció que la policía política lo había presionado para llevar a Viñas Alonso ante los tribunales masónicos y conseguir su expulsión.
Entre 2024 y 2025 los masones protagonizaron varias protestas contra intentos de imponer grandes maestros por parte de la policía política. Esos grandes maestros, que llegaron a usurpar el cargo negándose a celebrar elecciones, sirvieron a los propósitos de la Seguridad del Estado: procesaron y llegaron incluso a expulsar arbitrariamente tanto a Viñas Alonso como a otros masones incómodos para el poder dictatorial.
No obstante, la crisis en la Gran Logia comenzó a resolverse tras las elecciones del 25 de octubre de 2025, en las que José Manuel Valdés Menéndez-Cuesta fue elegido gran maestro. Más adelante, en junio de 2026, la Corte Suprema de Justicia Masónica expulsó a ocho miembros considerados “traidores”, entre ellos los ex grandes maestros Mario Urquía Carreño y Mayker Filema Duarte, y revirtió los procesos disciplinarios iniciados por estos contra otros masones.
A la par, la Seguridad del Estado ha mantenido el hostigamiento judicial contra Viñas Alonso y Santiesteban Prats para obligarlos a abandonar sus puestos de liderazgo en la masonería. Ambos se encuentran bajo medida cautelar de reclusión domiciliaria, aunque afrontan procedimientos distintos. Viñas Alonso fue procesado en 2025 por una operación de cambio de 100 dólares en el mercado informal. Santiesteban Prats, por su parte, fue acusado en junio de 2026 por una operación relacionada con 200 dólares donados al Asilo Nacional Masónico Llansó.
Asimismo, ambos líderes han sido amenazados por la policía política incluso con ser enviados a prisión. Una de las oficiales al frente de esos operativos ha sido la teniente coronel Kenia María Morales Larrea, conocida por su papel en la represión de periodistas y artistas cubanos.
“Al despojarlo de su investidura, pretenden someterlo a castigos judiciales”, asegura Sergio Rafael Vidal Águila, quien atribuye el hostigamiento a la carta que Viñas Alonso envió a Díaz-Canel contra la represión del 11J.
El masón explica a este medio que la persecución de los últimos cinco años responde a esa razón cívica. “Los masones hemos manifestado nuestro apoyo a Viñas Alonso (…) porque se encuentra en el puesto con arreglo a las leyes que la masonería respeta en el mundo entero. Esto es algo que, sobre la base de interpretaciones leguleyas ajenas a la práctica masónica universal, [las autoridades del régimen cubano] pretenden desvirtuar”.
En mayo de 2025, el MINJUS ya había intentado desplazar a Viñas Alonso al ordenar que lo sustituyera Lázaro Cuesta Valdés, su antecesor en el cargo y expulsado de la masonería. Los masones rechazaron entonces la medida.
Tras conocer el plan del MINJUS contra Viñas Alonso, este jueves los masones escocistas (los que ostentan los grados del 4 al 33) convocaron a todos los miembros activos del Supremo Consejo a presentarse el mismo día en la sede de la institución, en La Habana, “para acompañar” a quien consideran su “único soberano”.









