MIAMI, Estados Unidos. – Más de 62 integrantes de Bienestar Animal Cuba (BAC) en La Habana han sido citadas “por la policía política y por los órganos de la Seguridad del Estado cubano” en días recientes, según denunció la propia organización en un comunicado difundido en Facebook.
“Todas las personas citadas hasta este momento son mujeres”, afirma el texto, que añade que ya existen “nuevas citaciones” notificadas para los próximos días, lo que, a juicio del grupo, confirma “un patrón sostenido de hostigamiento dirigido contra la asociación”.
BAC sostiene que, durante esos interrogatorios, las autoridades ejercen “presión directa e indirecta” para que las citadas abandonen la organización y “dejen completamente solo a su fundador”, aunque reconoce que “muchas de ellas ya ni están en BAC”. La finalidad, según el comunicado, sería “provocar miedo, desgaste y abandono forzado, para aislar a la asociación y llevarla a una situación de quiebra operativa”.
En el mismo texto, la organización asegura que mantiene un seguimiento de lo ocurrido en esas citaciones. “Muchas mantienen contacto permanente con la estructura interna real de la asociación y trasladan de forma controlada cada información a través de Signal, cada pregunta y cada advertencia que reciben”, señala. BAC afirma que algunas colaboran “de manera estratégica, aparentando facilitar información para proteger su integridad personal y, al mismo tiempo, permitir a la asociación anticipar movimientos, identificar objetivos y neutralizar daños”, y remarca: “La asociación está al tanto de absolutamente todo lo que ocurre en esas citaciones y lo estará también en las próximas que vienen”.
El comunicado también denuncia infiltración dentro del propio movimiento. BAC asegura haber identificado “objetivamente después de muchas pruebas” a personas que “ya formaban parte de los órganos de la Seguridad del Estado cubano dentro de la asociación”, que “se infiltraron deliberadamente” y “cooperaron activamente con los mecanismos de contrainteligencia”. Según la organización, “sus identidades están plenamente documentadas” y “en los próximos días” esos nombres se pondrán “en conocimiento de las autoridades correspondientes fuera del ámbito cubano”, con la intención de que “esas conductas queden registradas y sean juzgadas el día de mañana”.
En el mismo apartado, BAC dice haber recibido información sobre una posible ofensiva de descrédito desde otros espacios de activismo animalista. “Nos llegó la información de que varios ‘líderes’ de otros grupos están configurándose para armar una campaña en contra de BAC y aislarnos y parezca algo ‘genuino y natural’, trabajando ellos con los órganos de la Seguridad cubana”, afirma el comunicado, que agrega que la organización se mantendrá “muy pendiente para sumarlos a la lista interna”.
Entre los “objetivos” que BAC asegura haber detectado en esas “entrevistas de acoso” figura la supuesta intención de “decomisar el inmueble adquirido por la asociación para convertirlo en refugio”. La organización describe ese inmueble como “una vivienda comprada con años de esfuerzo colectivo, con donaciones de cubanos dentro de la Isla, de la diáspora y con aportes personales del fundador”, y considera que el eventual despojo buscaría “un golpe material”, además de “un golpe simbólico y psicológico” contra su labor.
BAC también denuncia una operación paralela para desacreditar su manejo económico. “Se bloquearán las tarjetas, armarán una campaña para desacreditar la gestión de tesorería y construir un relato de supuestos delitos económicos”, sostiene el comunicado, que menciona como posible pretexto “un triciclo que era del fundador y lo prestó en su momento a BAC”. La organización afirma que la transparencia financiera ha sido “uno de los pilares más sólidos” del proyecto y califica lo descrito como “una maniobra diseñada para fabricar delitos donde no existen”.
El comunicado insiste en que el escenario actual forma parte de un proceso anterior. “Nada de esto comenzó ahora”, asegura BAC, y sitúa un antecedente en abril de 2024: “Varios coordinadores fueron citados de urgencia y recibieron una orden explícita: abandonar Bienestar Animal Cuba, crear una nueva asociación sin su fundador o ‘eliminar’ al fundador del proyecto”. A partir de ese episodio, según el texto, quedó claro que se trataba de “un plan estructurado y sostenido” y que “la infiltración interna, las campañas de descrédito, las tensiones provocadas deliberadamente y el intento de desconocer el liderazgo legítimo no fueron hechos casuales”.
BAC afirma que, ante esa situación, reconfiguró su funcionamiento. “Se protegió la figura de su fundador, se desmontaron estructuras vulnerables, se depuraron espacios infiltrados y se creó un sistema de coordinación paralelo, discreto y operativo, que es el que sostiene hoy a la asociación”, indica el comunicado. Ese sistema, añade, “no es visible, no es público y no depende de grupos fácilmente identificables”.
La organización describe, además, un crecimiento de su base social y sostiene que dejó de operar como un grupo reducido. “Bienestar Animal Cuba se transformó en una comunidad real de más de 56.000 personas en redes sociales, donde cada seguidor es un voluntario potencial, un colaborador o un apoyo activo”, afirma. Según el texto, esa transformación impide su desarticulación por vías tradicionales: “Cuando se necesita actuar, no responde un grupo reducido: responden miles de personas, muchas de ellas anónimas, desde distintos puntos del país”.
El comunicado también denuncia acciones de hostigamiento en el plano personal. BAC sostiene que se ha presionado a familiares del fundador y que se han usado “mentiras deliberadas” para generar angustia en “su madre enferma de los nervios”, además de “intervenir” en su vida privada “como herramienta de desgaste”. “Se han creado perfiles falsos” y “se han promovido conflictos internos con su expareja”, añade el texto, al describir una “estrategia sostenida de presión psicológica” mediante “perfiles falsos e información tergiversada”.
BAC afirma que trasladó “de forma directa y documentada” la información sobre lo sucedido a autoridades estadounidenses y a una representación diplomática que identifica como mediadora. “Ayer [lunes 26 de enero] toda la información ha sido trasladada de forma directa y documentada al Departamento de Estado de los Estados Unidos, a la Embajada de Estados Unidos en Cuba y a la Embajada de Panamá, que actúa como mediadora”, asegura el comunicado. La organización añade que “cada citación, cada amenaza y cada movimiento está siendo registrado y comunicado”.
El texto cierra con una declaración de continuidad del proyecto. “Bienestar Animal Cuba no va a desaparecer. Si se limita un espacio, se crean otros. Si se presiona a unas personas, otras toman el relevo”, agrega, y subraya que la organización, en su criterio, ya no depende “de nombres visibles ni de estructuras frágiles”. También reivindica su origen: “Este proyecto nació de la protesta cívica en una universidad cubana (…), de la censura enfrentada, de una marcha animalista en Santa Clara y de la exigencia de una verdadera ley de protección animal”.








