MIAMI.- La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) canceló el envío de un cargamento de crudo destinado a Cuba, una decisión que apunta a que la presión de Estados Unidos ya está influyendo en acciones concretas con impacto directo en la crítica situación energética de la Isla.
De acuerdo con información publicada por Bloomberg, Pemex retiró de su programación un embarque previsto para mediados de enero, cuyo arribo a puertos cubanos estaba calculado antes de finalizar el mes. El petróleo sería transportado por el buque Swift Galaxy, pero fue eliminado del itinerario sin que la petrolera ni la Secretaría de Energía de México ofrecieran explicaciones oficiales.
La cancelación se produce en un momento especialmente sensible para Cuba. Desde 2023, México había asumido un rol clave como proveedor tras el desplome de los envíos de crudo desde Venezuela, convirtiéndose en un respaldo fundamental en medio de apagones prolongados, falta de combustible y una profunda crisis económica. Solo en el último año, los despachos mexicanos rondaron los 20.000 barriles diarios, según datos compilados por Bloomberg.
El freno a los envíos coincide con un endurecimiento del tono de Washington hacia La Habana. El presidente estadounidense Donald Trump reiteró recientemente su rechazo a cualquier forma de asistencia energética al régimen cubano y lo expresó de forma tajante en redes sociales: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”.
El mensaje llegó pocos días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, un hecho que agravó aún más la reducción de los suministros venezolanos, que hasta ahora cubrían cerca del 30% de las necesidades energéticas de la Isla en 2025, según estimaciones. La desaparición de ese respaldo deja un vacío que el Estado cubano no está en condiciones de compensar, sobre todo por la escasez de divisas para importar crudo en el mercado internacional, mientras los apagones se hacen cada vez más frecuentes y largos.
Hasta ahora, el Gobierno mexicano había justificado públicamente los envíos como una forma de “ayuda humanitaria”. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró recientemente que México planeaba mantener el suministro para aliviar la crisis energética cubana. No obstante, fuentes citadas anteriormente por Reuters ya advertían que la política estaba siendo revisada internamente ante el riesgo de represalias comerciales y políticas por parte de Estados Unidos.








