noviembre 21, 2025

Bajo coacción: Miembros de las brigadas médicas cubanas son llamados a «donar»

El régimen de la Isla aprovecha el desastre provocado en la región oriental de la Isla para exigir donaciones a sus colaboradores en el extranjero.
Miembros de la XIV Brigada Médica de Cuba en Zimbabwe realizaron "donaciones de manera directa a poblaciones del Oriente de la Isla", según indicó Prensa Latina
Miembros de la XIV Brigada Médica de Cuba en Zimbabwe realizaron "donaciones de manera directa a poblaciones del Oriente de la Isla", según indicó Prensa Latina (Foto: PL)

Una pesquisa conducida por CubaNet en brigadas profesionales cubanas de seis países revela que el Gobierno de Cuba ha impuesto “donaciones” obligatorias a médicos, enfermeros y otros colaboradores en misiones internacionales, descontando montos fijos de sus salarios para enviar ayuda a los damnificados del huracán Melissa. Las misiones investigadas —Venezuela, México, Angola, Qatar, Italia y Jamaica— concentran en conjunto el 87% de todos los colaboradores cubanos desplegados en el mundo, lo que convierte esta política en una práctica de alcance masivo dentro del sistema de exportación de servicios cubanos.

Los datos obtenidos muestran que al menos 21.497 colaboradores en cuatro continentes fueron notificados de que debían entregar entre el 1% y 10% de su salario mensual, según el país y la categoría profesional. Como regla general, las “donaciones” no fueron voluntarias: los trabajadores recibieron órdenes directas de los jefes de brigada y de coordinaciones provinciales, con instrucciones de reportar el pago obligatorio.

De acuerdo con cálculos de CubaNet, a partir de las cuotas impuestas y el número de colaboradores en cada brigada, el monto recaudado se estima en más de 188.000 dólares. Ese dinero no proviene del elevado porcentaje —entre el 70% y el 94%— que el régimen ya retiene de los salarios de sus profesionales en el exterior, sino del exiguo estipendio que les deja para su manutención, lo que agrava aún más su situación de precariedad de la fuerza altamente cualificada en misiones de internacionalización.

“Están pidiendo dinero, más del que nos quitan. Llevan la cuenta del que manda dinero y todo”, dijo a CubaNet una doctora desde la región italiana de Calabria sobre el llamado a donar tras el paso del huracán Melissa.

A los 360 médicos cubanos que quedan en la misión de Italia, se les exigió un aporte obligatorio de 20 euros (23 USD), pese a que, como demostró una investigación de CubaNet, solo pueden retener entre 1.000 y 1.200 mensuales de los 4.700 que Italia les paga. Sus contribuciones ascenderían a unos 8.338 USD.

En Catar, donde los colaboradores cubanos reciben un salario mensual de entre 1.100 y 1.200 USD, se impuso una “donación” obligatoria de 100 riales cataríes (26 USD) a cada uno de los 1.200 trabajadores desplegados en ese país. “A los que se resistieron, les mandaron mensajes coaccionándolos y, al final, la gente, por no buscarse problemas, donó”, dijo una fuente familiarizada con la Brigada Médica Cubana en el país árabe. Solo desde esta misión, el monto total recaudado ascendería a 31.200 USD.

En Angola, el llamado a donar “no se puede decir que fue obligado”, dijo un colaborador en la nación africana. “Unos han dado lo que quisieron y otros, por miedo o conveniencia, dieron lo que les pidieron”: cinco dólares, en el caso de los técnicos y licenciados cuyos salarios oscilan entre 450 y 950 al mes; y 10 dólares, en el caso de los médicos con estipendios equivalentes a de 1.200 dólares, es decir, menos del 20% de lo que Angola destina mensualmente por cada uno de ellos, según el Despacho Presidencial 144/25 y el cálculo basado en esta última contratación publicada en junio).

Si al menos 2.000 colaboradores realizaron aportes, el monto total podría situarse en torno a los 15.000 dólares, una cifra plausible teniendo en cuenta los mecanismos de presión que tradicionalmente se aplican en esta misión, gestionada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba a través de la Corporación Antex. 

En Jamaica, la misión pudo haber recaudado al menos 2.870, solo entre los 88 médicos y los 199 enfermeros que, según cifras oficiales, permanecen en la isla anglófona. Se les exigió una “donación” del “equivalente a 10 USD por colaborador; la orientación la dio la jefa de misión en el consejo de dirección ampliado”, dijo una sanitaria desde Kingston en referencia a la doctora Katia Ochoa.

En Venezuela, donde los salarios entregados a los colaboradores cubanos son de apenas unos 80 USD mensuales, los 14.000 trabajadores recibieron la instrucción de donar 236 bolívares (1 USD) cada uno. Esto implicaría una recaudación de 14.000 USD, pese al extremo nivel de vulnerabilidad económica de los profesionales desplegados allí.

“Aquí nos pagan el estipendio que cubre gastos de transporte, comunicación y comida en bolívares: el equivalente de 80 dólares, a como esté la tasa de cambio en el banco de Venezuela. Hacen una suma extraña y al final terminamos perdiendo nosotros”, dijo una doctora desde el país latinoamericano.

Además, precisa, les pagan un “Bono Contra la Guerra Económica” que destina el Gobierno de Nicolás Maduro desde 2023 para trabajadores y jubilados del sector público equivalente a unos 118 dólares y que, sumados con el salario mínimo, no permiten cubrir el costo de la canasta básica, que supera los 500 dólares mensuales, según medios de prensa locales.

El caso de México destaca por el elevado monto impuesto. Aunque no se informó el salario recibido por los colaboradores, las autoridades cubanas establecieron una “donación” obligatoria de 600 pesos mexicanos (32 USD) para cada uno de los 3.650 trabajadores presentes en ese país. El total recaudado rondaría los 116.800 USD, la cifra más alta entre todas las misiones analizadas.

El pago se efectuó “a una cuenta del jefe de brigada”, en lugar a las cuentas destinadas en los llamados oficiales, dijo una colaboradora desde México. “Fue un dinero que nunca llegó a ningún lado”, asegura y lamenta que “primero los [colaboradores] de oriente quedaron exonerados, pero luego sí tuvieron que aportar”.

Unas horas antes del impacto de Melissa en Cuba, varias instituciones bancarias habilitaron cuentas en moneda nacional y en divisas para recibir donaciones “ante los daños que pudiera ocasionar el huracán”, que finalmente tocó tierra el 29 de octubre dejando el oriente del país devastado. El Banco Popular de Ahorro, el Banco Metropolitano, BANDEC, el Banco Financiero Internacional y el Banco de Comercio Internacional (BICSA) abrieron cuentas específicas, todas bajo las etiquetas de “Donaciones” o “Donativos por emergencia”, con la posibilidad de recibir aportes desde el exterior.

Las autoridades aseguraron que los fondos serían destinados a la recuperación de las zonas afectadas, pero hasta la fecha no se ha publicado información sobre el monto recaudado ni se ha presentado un desglose mínimo sobre el destino de esos recursos. La opacidad es absoluta, lo que genera desconfianza tanto en la población como en organizaciones independientes. A ello se suma que, incluso antes del huracán, el Gobierno había recibido al menos 4,4 millones de dólares en donaciones internacionales, sin ofrecer claridad sobre su uso. En consecuencia, no existe información pública verificable ni sobre la recaudación interna ni sobre la aplicación efectiva de los fondos, más allá de declaraciones genéricas que impiden cualquier control ciudadano.

Situación similar se observa en las donaciones recaudadas dentro de las brigadas médicas cubanas. Desde hace años, varios colaboradores han denunciado que la jefatura ejerce presión para que realicen “donaciones” en divisas a cuentas estatales cubanas destinadas a desastres o emergencias, además del obligatorio “aporte a la patria”, cuyo monto oscila entre cinco y 20 dólares o más. 

Los cooperantes son presionados para entregar “aportaciones voluntarias” destinadas a campañas supuestamente humanitarias, aniversarios políticos, celebraciones oficiales o fondos especiales creados por los jefes de misión. Aunque se presentan como gestos de solidaridad, en la práctica funcionan como colectas obligatorias.

A esto se suman las cotizaciones mensuales del 3% del estipendio (en dólares) para el Partido Comunista de parte de sus miembros en misión, así como los gastos logísticos relacionados con la misión (como el transporte y alojamiento en albergues de tránsito). También se han reportado cobros por comida y avituallamiento, a pesar de las cuestionables condiciones de estos servicios.

La transparencia también es inexistente en estos casos: no se informa sobre los montos recaudados, el destino de los fondos ni sobre quién los administra. Tampoco existe auditoría externa, pese a que la exportación de servicios profesionales es la primera fuente de divisas para Cuba con ingresos que rondan los 5000 millones de dólares anuales. Testimonios de los propios cooperantes sugieren que estos recursos podrían financiar actividades políticas, gastos de la misión o, simplemente, perderse en la cadena administrativa.

Estas “donaciones” se suman al esquema de extracción salarial de los ingresos generados por cada profesional— y constituyen otra vía informal y opaca de apropiación de una parte del ya reducido estipendio de los colaboradores. Se trata, por tanto, de un mecanismo adicional de control económico y político sobre los trabajadores, disfrazado bajo la apariencia de solidaridad.

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Annarella Grimal

Annarella O'Mahony (o Grimal). Aprendiz de ciudadana, con un título de máster otorgado por la Universidad de Limerick (Irlanda). Ya tuvo hijos, adoptó una mascota, plantó un árbol y publicó un libro.

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