LA HABANA, Cuba. – El exprisionero político Andy García Lorenzo identificó este viernes al primer teniente de la prisión Guamajal Roberto Javier Rojo Hernández, quien lo golpeó en dos ocasiones mientras se encontraba en huelga de hambre en esa cárcel.
Según el joven, excarcelado el pasado julio tras cuatro años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) en Santa Clara, provincia de Villa Clara, el oficial lo golpeó y humilló junto a otro militar apodado “El Indio”.
“Estaba en una celda donde te daban el colchón por las noches y te lo quitaban por las mañanas. Me dieron un colchón de guata, mojado u orinado. En un momento, le dije al guardia [Rojo Hernández] que no iba a cargar más el colchón porque estaba con dolor en los riñones y en la columna. La respuesta fue que terminaron arrastrándome, dándome golpes en la cabeza. Me hicieron lo que llaman ‘la carretilla’: con las manos atrás, esposado, te ponen el colchón entre la espalda y las manos, lo cual te obliga a inclinarte hacia adelante”, contó el exprisionero político a CubaNet.
Asimismo, aseguró que Rojo Hernández lo golpeó nuevamente al día siguiente: “Me empujó, me dio golpes por la cabeza, me tiró el colchón, me arrastró por el piso… No quiero ni recordar eso. Él era quien estaba de guardia, al frente de la prisión ese día, y fue quien más se encarnó conmigo”.
“Pero no era solo conmigo”, detalló. García Lorenzo apunta que, en vez de despedir a un carcelero por sus malos tratos a los presos, en Cuba pasa lo contrario: “Cuando un guardia golpea y es abusador, lo suben de grados porque para ellos eso es muestra de fidelidad, de confiabilidad”, afirmó el manifestante del 11J.
Poco después, añade el joven, el militar fue ascendido a jefe de Orden Interior del penal.

“Como es usual en quienes ocupan ese cargo, implantó el miedo entre los internos: golpeando, amenazando, haciendo ‘la carretilla’, rompiéndole o quitándoles sus pertenencias a los presos. Todo es una demostración de fuerza e impunidad; el uniforme verde los hace sentirse poderosos”, aseveró.
García Lorenzo también apunta que el militar fue trasladado a la prisión El Yabú, en la misma provincia. Tiempo después supo que lo habían sancionado, aunque desconoce el motivo: “Supongo que haya sido por corrupción. Lo mandaron de vuelta para Guamajal degradado, como simple carcelero, abriendo y cerrando los candados de las celdas, lo más bajo entre los guardias”.
Según su perfil de Facebook, Roberto Javier Rojo Hernández estudió en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV). García Lorenzo confirma que se graduó de la carrera de Derecho, en cursos para trabajadores.
Aunque ha compartido poca información en su perfil, las fotos publicadas son suficientes para su identificación. En una de ellas aparece bebiendo cerveza en una piscina, en otra junto a unos yates y en un delfinario en Varadero, zona turística de la provincia de Matanzas.
García Lorenzo cuenta que, tras su excarcelación, ha coincidido con él en las calles de Santa Clara: “Hace poco lo vi manejando un carro del MININT [Ministerio del Interior]. No sé si lo tendrán de chofer también”.
Sobre este encuentro, comentó: “Yo soy pacífico, pero me dio mucha impotencia, por no poder hacer nada por lo que me hizo, a mí y a otros presos, porque lo más probable es que, aunque esté vestido de civil, salga yo sancionado si lo toco, porque ellos [los militares] están protegidos por el régimen”.

Andy García Lorenzo fue excarcelado, por cumplimiento de condena, hace más de cuatro meses. Todavía le cuesta, según reconoce, relatar los horrores que vivió en prisión a causa de individuos como Rojo Hernández, quienes convierten los abusos y humillaciones en parte de la rutina diaria de las prisiones en Cuba.
“Sí, tengo traumas de prisión, siento que no soy el mismo y sé que me va a costar adaptarme después de todo lo que viví”, admitió en una entrevista exclusiva con CubaNet al salir de prisión.
“Quizás haya represalias en mi contra por exponer a este guardia, pero no me importa, estoy dispuesto a asumir las consecuencias. Hay muchísimas denuncias de presos contra él. Es un abusador, un represor, por eso he decidido denunciarlo”, sentenció.
García Lorenzo aseguró que tanto él como su familia permanecen constantemente vigilados por los oficiales de la Seguridad del Estado, quienes incluso lo siguen cuando sale a la calle. Antes de ser excarcelado, lo amenazaron con devolverlo a prisión si se involucraba en el activismo a favor de los derechos humanos.








