enero 26, 2026

Sheinbaum: Complicidad criminal disfrazada de ayuda humanitaria

La asistencia energética que provee México, justificada por su presidenta como ayuda humanitaria, no ha contribuido en absoluto a mejorar la vida del pueblo cubano.
Miguel Díaz-Canel y Claudia Sheinbaum, reunidos en Ciudad de México
Miguel Díaz-Canel y Claudia Sheinbaum, reunidos en Ciudad de México (Foto: Cubaminrex)

LA HABANA.- En medio de la escalada de tensiones entre Washington y La Habana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha reiterado su intención de seguir enviando petróleo al régimen cubano, cuya supervivencia depende, casi exclusivamente, de que un nuevo proveedor de combustible se perfile en el horizonte. Tras la captura de Nicolás Maduro, y a pesar de la llamada telefónica que, casi veinte días después, sostuvo Díaz-Canel con Delcy Rodríguez -presidenta encargada de Venezuela-, las relaciones con el chavismo se acercan a un punto de congelación. Sigilosamente, Cuba está retirando su personal del país sudamericano. La colaboración material imprescindible para mantener viva la maquinaria castrista ha dado paso al discurso de la amistad histórica y los lazos fraternos, una relación abstracta que ya no se traduce en barriles de crudo, como lo demuestran las trece y más horas diarias de apagón que está sufriendo La Habana.

El vacío dejado por PDVSA ha sido llenado por México desde 2025. Según informes de la empresa estatal PEMEX, entre enero y septiembre del año pasado la nación azteca envió a Cuba un promedio de 17 200 barriles diarios de crudo más dos mil barriles diarios de productos petrolíferos refinados, por un valor aproximado de 400 millones de dólares. Considerando los despiadados apagones que castigaron a la población cubana, incluyendo caídas parciales y totales del sistema electroenergético nacional, es improbable que tales recursos hayan sido destinados a paliar el déficit de generación en la isla.

La asistencia energética que provee México, justificada por su presidenta como ayuda humanitaria, no ha contribuido en absoluto a mejorar la vida del pueblo cubano. La izquierda mexicana insiste en disfrazar de colaboración el sostenimiento de una dictadura decadente, injerencista, represiva y enemiga de las libertades civiles, que, en un contexto particularmente adverso para su supervivencia, elige engrosar su lista de presos políticos en lugar de ofrecer un gesto de buena voluntad decretando una ley de amnistía que devuelva a sus casas a más de mil cubanos encarcelados injustamente por las protestas del 11 de julio de 2021.

Mientras Claudia Sheinbaum envía petróleo y sus derivados por concepto de “ayuda humanitaria”, el pueblo cubano vive en penumbras, cocina con leña, carbón o aserrín, va y vuelve a pie de su centro de trabajo para no quedarse sin un salario que apenas alcanza para un cartón de huevos, y tiene que gestionar por su cuenta el transporte que lo lleve al hospital en caso de emergencia, pues no hay ambulancias, ni combustible.

Para los visitantes extranjeros, sin embargo, el panorama luce diferente. Según Lessner Gómez Molina –director de marketing del Ministerio de Turismo-, está garantizado el combustible para los aviones, los ómnibus que se encargan de los recorridos urbanos y demás vehículos para trasladar a los viajeros. Así intentan relanzar a Cuba como destino turístico los voceros de un sector controlado por la dictadura, sin que se invierta un solo centavo de esos ingresos en arreglar una calle del pueblo, adecentar un hospital del pueblo, o abastecer las farmacias del pueblo.

El turismo y, probablemente, la reventa, son los destinos del petróleo mexicano, como solían serlo para el crudo venezolano. A Claudia Sheinbaum no la mueven la compasión ni el respeto por los derechos humanos, sino la ideología y la esperanza calculada de que el régimen cubano acepte razonar y trazar un esquema viable de reformas que haga retroceder la amenaza, cada vez más real, de un bloqueo naval estadounidense. El combustible mexicano seguirá llegando a Cuba mientras Donald Trump lo considere parte de su estrategia, pero hay un límite de tiempo, y cuando caiga el último grano de arena, de no producirse las negociaciones deseadas Claudia Sheinbaum tendrá que elegir entre los dictados de su “buen corazón”, o la mala decisión de atravesarse en el plan de Trump para deshacerse de un régimen que lleva décadas desestabilizando la región, parasitando naciones prósperas hasta dejarlas en un estado similar al de Cuba y provocando éxodos masivos cuyo destino final es la frontera sur de Estados Unidos.

La cúpula cubana, que sigue dilapidando el presupuesto en plenos inútiles, espera que México siga ayudándola a capear el temporal, en nombre de los intereses económicos e ideológicos que poseen en común. Claudia Sheinbaum, como jefa de estado, mantiene su discurso de cooperación, pero confía en que La Habana actúe con tino, pues el gobierno mexicano estaría valorando la posibilidad de reducir o suspender del todo el tráfico de crudo hacia la isla para evitar confrontar a la Casa Blanca, con la cual tiene sus propias negociaciones pendientes. El tic toc no es solo para Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y su elenco. También es para ella y su partido, que llevan demasiado tiempo dándole oxígeno a un régimen empeñado en sobrevivir a costa de otros, mientras culpa a factores externos por la crisis irreversible en que han sumido a Cuba.

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Ana León

Anay Remón García. La Habana, 1983. Graduada de Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Durante cuatro años fue profesora en la Facultad de Artes y Letras. Trabajó como gestora cultural en dos ediciones consecutivas del Premio Casa Víctor Hugo de la Oficina del Historiador de La Habana. Ha publicado ensayos en las revistas especializadas Temas, Clave y Arte Cubano. Desde 2015 escribe para CubaNet bajo el pseudónimo de Ana León. Desde 2018 el régimen cubano no le permite viajar fuera del país, como represalia por su trabajo periodístico.