MIAMI, Estados Unidos — El Gobierno británico descartó por ahora avanzar con la ratificación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado con La Habana en 2023, durante dos jornadas consecutivas en las que ambas cámaras del Parlamento examinaron la crisis humanitaria de la Isla, la represión política y el destino de cualquier ayuda enviada al país.
“Ahora no es el momento adecuado para entrar en un nuevo acuerdo y emprender nuevas áreas de trabajo”, afirmó este martes Lord Collins de Highbury, representante del Gobierno laborista, ante la Cámara de los Lores.
El funcionario explicó que la ratificación había sido demorada para que el Ejecutivo revisara su posición a la luz de la situación internacional. Añadió que las prioridades inmediatas de Londres son atender la emergencia humanitaria mediante agencias de Naciones Unidas y abordar las violaciones de derechos humanos señaladas durante la sesión.
La declaración supone un endurecimiento respecto a la postura expresada anteriormente por el propio Gobierno. En marzo de 2025, Lord Collins aseguró ante la Cámara de los Lores que el convenio sería presentado al Parlamento “a su debido tiempo”. En noviembre de ese año, el Ministerio de Exteriores todavía informaba que realizaba una consulta interdepartamental previa al escrutinio parlamentario.
El acuerdo había sido firmado en La Habana en noviembre de 2023 por el anterior Gobierno conservador. De acuerdo con el Ministerio de Exteriores británico, debía establecer un marco para el diálogo bilateral en materias como derechos humanos, desarrollo sostenible y medioambiente.
El cambio de posición fue comunicado después de que Lord Ahmad de Wimbledon, del Partido Conservador, preguntara por el estado del convenio y por los contactos británicos con dirigentes de la oposición cubana. Lord Collins no detalló posibles conversaciones con opositores y se limitó a señalar que Londres mantiene intercambios con los gobiernos de Estados Unidos y Cuba.
La discusión en la Cámara de los Lores reprodujo una pregunta urgente planteada el lunes por el diputado independiente Jeremy Corbyn en la Cámara de los Comunes. Corbyn pidió al Ministerio de Exteriores pronunciarse sobre el deterioro de la situación humanitaria tras las restricciones navales y financieras impuestas por Estados Unidos.
El subsecretario parlamentario de Exteriores, Chris Elmore, reconoció que las sanciones estadounidenses restringen la economía cubana y su acceso a financiamiento internacional, pero puntualizó que los problemas económicos internos también contribuyen a la crisis y que una mejoría sostenible requerirá reformas económicas.
El Gobierno británico dijo además que promueve medidas destinadas a generar confianza entre Washington y La Habana, entre ellas la liberación de presos políticos y la flexibilización de las restricciones. Elmore confirmó que mantiene contactos con el embajador cubano, ante quien ha planteado directamente las condiciones de los derechos humanos en la Isla.
Según el funcionario, la Embajada británica en Washington conversa regularmente con el Departamento de Estado, mientras la cancillería y otros altos cargos del Ejecutivo han abordado las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el subsecretario Christopher Landau.
Corbyn, quien había visitado recientemente la Isla junto con el diputado laborista Richard Burgon, responsabilizó principalmente a las medidas de Washington por la escasez de combustible, los prolongados apagones y las dificultades de los hospitales. El parlamentario pidió que el Reino Unido enviara ayuda humanitaria, incluido petróleo.
Varios legisladores conservadores rechazaron que la crisis pudiera explicarse únicamente por factores externos. Wendy Morton, quien intervino como ministra en la sombra, sostuvo que el historial del Gobierno cubano en materia de derechos políticos, civiles y humanos era vergonzoso, y advirtió contra las narrativas que omiten décadas de estancamiento económico, represión y falta de libertades bajo el sistema de partido único.
El diputado conservador Mark Pritchard coincidió en que la situación humanitaria empeoraba, pero describió a Cuba como un Estado comunista de partido único y un Estado fallido. También reclamó la liberación de presos políticos, mayores libertades económicas y que la asistencia fuera canalizada mediante la Iglesia católica, organizaciones benéficas o instituciones religiosas, en lugar de entregarse al Gobierno cubano.

Elmore respondió que Londres continúa presionando por la excarcelación de prisioneros políticos y declaró que el futuro del país debe ser decidido por los propios cubanos. El conservador Julian Lewis le preguntó qué probabilidades existían de que las autoridades de La Habana permitieran realmente a la población tomar esas decisiones. El subsecretario consideró válida la interrogante y defendió el mantenimiento de las relaciones diplomáticas para sostener conversaciones “francas y difíciles”.
En la Cámara de los Lores, el conservador Lord Callanan calificó de equivocada la premisa de la pregunta presentada por Corbyn y sostuvo que el impacto de las sanciones no debía hacer olvidar la represión y los abusos cometidos por el Estado cubano.
Lord Alton de Liverpool llamó la atención sobre la supresión de la libertad de expresión y reunión pacífica, los juicios sin garantías y las detenciones arbitrarias de periodistas, activistas sindicales y defensores de la democracia. También pidió apoyo práctico para las Damas de Blanco y preguntó cuándo Londres había exigido por última vez que el Comité Internacional de la Cruz Roja pudiera inspeccionar las prisiones cubanas.
Lord Collins respondió que el Gobierno plantea regularmente esos asuntos ante las autoridades de La Habana y continúa reclamando la liberación de presos políticos.
La posible desviación de la ayuda fue otro de los asuntos examinados. El Ejecutivo aseguró que sus aportes se canalizan principalmente mediante el Programa Mundial de Alimentos, UNICEF y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de Naciones Unidas, cuyas estructuras de supervisión reducen el riesgo de que los recursos sean apropiados por las autoridades.
Elmore informó en la Cámara de los Comunes que funcionarios británicos estudian opciones para proporcionar fondos adicionales. El Ministerio de Exteriores también asignó un especialista en gestión de combustible al Programa Mundial de Alimentos para facilitar la distribución de la asistencia dentro de Cuba.
Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), quien se encuentra en Londres realizando gestiones políticas, consideró en declaraciones a CubaNet que las sesiones demostraron la atención que recibe actualmente la situación de la Isla en el Reino Unido.
“El tema de Cuba en estos momentos tiene gran vigencia en el Reino Unido”, declaró. Sobre las intervenciones de los legisladores que denunciaron la naturaleza autoritaria del sistema cubano, agregó: “La defensa del régimen es muy débil. No ha habido ningún esfuerzo por defender su estructura política”.
Gutiérrez-Boronat dijo que sostuvo encuentros en el edificio del Parlamento con representantes conservadores y liberales, además de conversaciones con funcionarios de dependencias gubernamentales y otros actores políticos. A su juicio, la reciente visita a Londres del opositor José Daniel Ferrer y del activista Javier Larrondo también influyó en la atención prestada al caso cubano.
Las sesiones dejaron expuestas las diferencias sobre el peso de las medidas estadounidenses en la emergencia, pero también una preocupación transversal por la ausencia de libertades, los presos políticos y la posibilidad de que la asistencia humanitaria sea controlada por el aparato estatal. El acuerdo político firmado en 2023 permanece sin ratificar y el Gobierno británico no ha ofrecido un nuevo calendario para someterlo al Parlamento.









