¿Quién es Lázaro Alberto Casas, el general cubano que se reunió con el director de la CIA?

La visita del director de la CIA a La Habana volvió a colocar bajo los reflectores al ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, uno de los hombres clave del poder militar en la Isla.
John Ratcliffe, director de la CIA / General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas
John Ratcliffe, director de la CIA / General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas (Foto: CIA Director John Ratcliffe - X / Cubadebate)

John Ratcliffe, director de la CIA, estuvo en La Habana este 14 de mayo. La visita duró unas horas y fue reseñada por el régimen en una “nota oficial” de poco más de dos párrafos en la que apenas informaba sobre el acontecimiento. Quizás previendo que algo tan importante no iba a pasar inadvertido para los medios de prensa fuera de Cuba, menos aún cuando existía constancia de que un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos había aterrizado y de que durante toda la mañana y la tarde del jueves hubo un movimiento inusual en el aeropuerto José Martí, algo que los residentes de las cercanías asocian con la llegada o la presencia de “alguien importante”.

Fue, de acuerdo con lo publicado en Granma, un “encuentro solicitado por Washington y aprobado por la Dirección de la Revolución”, en el que no estuvieron presentes Miguel Díaz-Canel ni el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, pero sí, al menos, según dan cuenta otras fuentes informativas, el ministro del Interior y Raúl Guillermo Rodríguez Castro.

De este último se vuelve cada día más evidente el papel que juega en las negociaciones, más en calidad de miembro de la familia Castro que como oficial de la Seguridad del Estado y jefe de la escolta de su abuelo Raúl. Del primero, para comprender mejor su verdadera importancia en esa reunión, sería necesario apuntar que no se trata solo de un “homólogo” del director de la CIA —puesto que, en la práctica, más que por el cargo, quizás le correspondería al general Alejandro Castro Espín, máximo jefe de los servicios de inteligencia cubanos, que maneja como un ministerio privado—, sino de un sujeto que, por herencia familiar, está vinculado estrechamente a GAESA, en tanto sobrino del ya fallecido general Julio Casas Regueiro, quien fuera ministro de las Fuerzas Armadas y principal artífice del denominado Grupo de Administración Empresarial, que junto con las FAR y el MININT constituye el verdadero núcleo de poder en Cuba.

En tal sentido, el general de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas es, junto con Raúl Guillermo, un elemento que articula fuertemente esos pilares del poder, al provenir de otra de las familias más influyentes dentro de la élite militar que dirige de facto todo el aparato de la dictadura, con Raúl Castro a la cabeza.

Ese factor, más que su historial represivo, puede explicar su rápido ascenso en el aparato militar cubano. Apenas nombrado ministro en noviembre de 2020, tras el fallecimiento del vicealmirante Julio César Gandarilla Bermejo, ascendió en menos de cinco años desde el grado de general de Brigada al de general de Cuerpo de Ejército. Asimismo, fue el primero en la historia del castrismo en ser designado ministro del Interior sin poseer una “trayectoria histórica” similar a la de sus antecesores, sin haber recibido la distinción de “Héroe de la República de Cuba” —ni siquiera la de “Héroe del Trabajo”— y sin haber ocupado cargos como diputado en la Asamblea Nacional o miembro del Comité Central del PCC. Todo eso llegó después.

Solo dos años de misión en Angola pesan en la biografía de Álvarez Casas, quien apenas en los años 80 se graduaba de la Escuela Militar de Contrainteligencia “Comandante Árides Estévez”. Un ascenso vertiginoso comparable con el del difunto general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, padre de Raúl Guillermo y entrenado desde muy joven por su mentor Julio Casas Regueiro, en calidad de yerno de Raúl Castro, para heredar el negocio.

A las “iniciativas” personales de Lázaro Alberto Álvarez Casas se debe el aumento significativo de la represión en la Isla en los últimos años, así como el manejo brutal de las protestas pacíficas del 11 de julio de 2021, contra las que Miguel Díaz-Canel dio una “orden de combate” que ya le había sido ordenada, a su vez, desde donde reside el verdadero poder del castrismo. Por eso, el nombre de Lázaro Alberto fue el primero entre los sancionados por la Ley Global Magnitsky por graves abusos contra los derechos humanos. No obstante, su poder, muy real, no proviene tanto de su voluntad y creatividad represivas como de su linaje.

Los nombres de sus tíos, Senén Casas Regueiro, quien fuera en su momento jefe del Estado Mayor de las FAR, y del fundador de GAESA han pesado más que las condecoraciones y trayectorias para que hoy ocupe el cargo de ministro y, sobre todo, para que participe en un diálogo donde se está definiendo, en primer lugar, el futuro de la “empresa familiar”. Para los militares cubanos, sin duda, no hay nada más importante, por lo que llaman “patria” al poder y al dinero acumulados, quizás porque se asemeja en algo a la palabra “patrimonio”.

Biografía del autor:

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

ETIQUETAS: