“Quizás ningún país venga en nuestra ayuda”: vicecanciller cubano sobre eventual operación militar de EE.UU.

Carlos Fernández de Cossío dijo en la televisión estadounidense que el Gobierno cubano ya prepara a la población para esa posibilidad.
Carlos Fernández de Cossío
Carlos Fernández de Cossío (Foto: Cubahora)

MIAMI, Estados Unidos ― Uno de los viceministros cubanos de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, reconoció que su gobierno tendría que defenderse solo si Washington emprendiera una acción militar en la Isla. “Somos conscientes de que estamos por nuestra cuenta”, dijo el domingo 27 de septiembre en el programa Washington Journal, del canal estadounidense C-SPAN.

“Si tenemos que enfrentar una agresión extranjera, tenemos que tener en cuenta que quizás ningún país venga en nuestra ayuda. Tendremos que ejercer nuestro derecho a la autodefensa, que es un derecho legítimo, por nuestra cuenta”.

El viceministro dijo que el Gobierno está tomando medidas ante esa posibilidad. “Sería ingenuo que el Gobierno cubano no se preparara, no los tomara en serio y no preparara a la población para esa posibilidad drástica”, afirmó, en referencia a los reportes sobre planificación militar estadounidense y a las declaraciones de funcionarios de Washington en esa dirección.

La entrevista partió del reporte que CBS News reveló el 25 de septiembre, según el cual la Reserva del Ejército de EE.UU. consultó a sus unidades si podrían aportar policía militar, personal médico y tropas de logística al Comando Sur en un plazo de tres a cuatro meses. 

Para Fernández de Cossío, “el reporte de CBS no se hace la pregunta de cuál sería la excusa”. “¿Cuál sería la razón para que el Gobierno de Estados Unidos y Estados Unidos como país hagan la guerra, causen daño, muerte y destrucción en Cuba? No se da ninguna razón”, dijo. “Será un atroz crimen internacional que EE.UU. use la fuerza militar contra Cuba, que es un país vecino pacífico”.

El argumento lo había adelantado un día antes en su cuenta de X. “La pregunta fundamental, que los medios corporativos nunca hacen, es si EE.UU. tiene derecho a usar la fuerza militar contra Cuba”, publicó el 26 de septiembre. “La otra: ¿cuál sería la excusa para cometer semejante crimen y provocar muertes y destrucción? Cuba, ciertamente, tiene el derecho legítimo a la autodefensa”.

El viceministro también respondió a las palabras que Donald Trump pronunció el 22 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, donde afirmó que Cuba es “un Estado absolutamente fallido” que “está fracasando como nunca antes, y caerá”, y que “la libertad llegará a Cuba”. 

Fernández de Cossío replicó que “Cuba es un país bajo agresión, no un Estado fallido”. “Está bajo agresión, una agresión implacable, multidimensional, de la nación más poderosa de la Tierra”, añadió.

Preguntado por el mensaje que había publicado en X el mismo día del discurso —“El Gobierno de EE.UU. padece la necesidad de justificar mediante mentiras y calumnias su genocidio contra el pueblo de Cuba”, escribió entonces—, el viceministro sostuvo que la política estadounidense aplica un castigo colectivo a todo el pueblo de Cuba, y no al Gobierno ni a personas u organizaciones concretas, y que su objetivo “es hacer pasar hambre al pueblo de Cuba hasta la sumisión”. “Cuando se intenta matar a toda una población mediante la hambruna, privándola de la posibilidad de salud, mediante la falta de combustible, que es necesario en el siglo XXI, es equivalente a un genocidio”, afirmó.

Al describir la vida cotidiana en la Isla, el funcionario pidió al público estadounidense imaginar un estado como Nueva York, Oregón, California o Luisiana privado de combustible, de la mayoría de las importaciones, del acceso a la tecnología, a los mercados y a las finanzas. “¿Cuál sería la realidad de la población allí? Si no puedes conservar tu comida, si no tienes transporte público, si tienes electricidad de dos a tres horas al día, no bajo un huracán, es decir, no durante dos semanas, sino durante meses, durante meses”, dijo. 

Asimismo, mencionó hospitales con horarios limitados de quirófano y con capacidad reducida en las unidades de cuidados intensivos por falta de electricidad. “Ese es un impacto humanitario dramático en las vidas de millones de personas. Y esa es la realidad en Cuba hoy”, agregó.

Preguntado sobre las exigencias de Washington al régimen de la Isla, Fernández de Cossío respondió que “lo que el Gobierno de Estados Unidos plantea públicamente es que quiere tomar Cuba, que quiere controlar Cuba”, y que eso “equivale a anular a Cuba como nación”. Añadió que la Casa Blanca también reclama cambios políticos y trazó un paralelo con Estados Unidos: “Creo que los ciudadanos estadounidenses, incluso los que están en desacuerdo con el Gobierno, no aceptarían que ninguna potencia extranjera dictara o exigiera a Estados Unidos cambiar su constitución, su sistema judicial, su sistema político. Eso es algo que deben decidir los estadounidenses, no los extranjeros”.

Cuando la presentadora, Kimberly Adams, le preguntó cuánto de la crisis económica cubana es atribuible al sistema político de la Isla y cuánto a las sanciones, el viceministro no atribuyó la responsabilidad al modelo cubano. Recordó que la presión económica se ejerce desde 1962 y que en 1992 y en 1996 Washington sostuvo que Cuba no sobreviviría a ella. “Cuba tenía dificultades, pero una influencia fuerte en eso era la agresión de Estados Unidos”, dijo. “Es bastante exagerado culpar a un gobierno por tratar de manejar su economía cuando está bajo la presión de la nación más poderosa de la Tierra”, agregó.

Sobre los contactos bilaterales, el viceministro confirmó que se han producido encuentros recientes sin resultados. “Hemos tenido reuniones de contacto con el Gobierno de Estados Unidos en los últimos meses”, dijo. “Tenemos relaciones diplomáticas, así que no nos resulta difícil entrar en comunicación si lo deseamos”. Añadió que esos intercambios “no han llegado muy lejos porque, mientras Estados Unidos continúe castigando constantemente al pueblo de Cuba con medidas económicas, es muy difícil creer que haya resultados”, y que La Habana está dispuesta a “entablar contacto con EE.UU. de manera respetuosa, con respeto mutuo”, si aparece voluntad política para algo “digno” y útil para los dos pueblos que respete la soberanía de ambos.

La entrevista se emitió un día después del discurso del canciller Bruno Rodríguez Parrilla ante la Asamblea General, el 26 de septiembre, en el que este describió el cerco al combustible impuesto desde enero como un bloqueo energético equivalente a un bloqueo naval y cifró en más de 7.000 los contenedores detenidos en puertos, muchos con alimentos, medicamentos y dispositivos médicos.

Dos días después de la entrevista, la presión volvió a aumentar. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro anunció el 29 de septiembre que los bancos estadounidenses ya no podrían abrir ni mantener cuentas a los cuentapropistas cubanos y que debían bloquear las existentes. También anunció la eliminación del permiso para que los estadounidenses viajen a la Isla a asistir a reuniones profesionales o en grupos de intercambio pueblo a pueblo.

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