En un notable giro dentro de la retórica del régimen cubano, el viceministro de Relaciones Exteriores de la Isla, Carlos Fernández de Cossío, marcó una clara distancia respecto al actual escenario político en Caracas al señalar que Venezuela ha dejado de ser vista por La Habana como un aliado estratégico estricto para pasar a ser considerada únicamente como un país «amigo».
Durante una entrevista concedida al medio estadounidense Bloomberg este viernes, el diplomático castrista sorprendió al relativizar el vínculo histórico entre ambos gobiernos tras la captura de Maduro y el ascenso del Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
Al ser interrogado sobre si Cuba mantenía a Venezuela en la categoría de aliado, Fernández de Cossío matizó el término: «Es un país amigo (…) Aliado es una palabra fuerte».
Respecto al panorama político interno venezolano y al papel de la actual mandataria interina, el vicecanciller admitió la perplejidad de las autoridades cubanas: «Estamos tratando de entenderlo. Es lo que puedo decir». Cuestionado sobre si consideraba que Rodríguez había traicionado la llamada revolución bolivariana, el funcionario se limitó a responder: «Parece que ha cambiado».
Las medidas económicas son «una esperanza»
Las matizaciones sobre la relación con Caracas se producen en un contexto de recomposición regional y de intensificación de las medidas de presión por parte de la administración de Donald Trump hacia la Isla.
Sin embargo, Fernández de Cossío fue enfático al descartar que el Gobierno cubano contemple cambios en la estructura de su sistema político como moneda de cambio ante una eventual negociación bilateral con Washington.
El vicecanciller defendió que la organización política del país es un asunto de soberanía interna y rechazó que las expectativas del Gobierno estadounidense sobre un cambio de régimen respondan a la realidad social: «Cuba no está pidiendo un cambio de régimen en Estados Unidos».
Asimismo, el funcionario argumentó que la insistencia de la Casa Blanca en condicionar el diálogo a transformaciones internas no representa el sentir de la mayoría de los ciudadanos y justifico que el malestar social en la Isla se dirige a Washington.
«Los cubanos protestan en Cuba, porque no pueden venir a la Casa Blanca. Entonces ponen su enfado en lo que está más cerca. Parte de eso es con el Gobierno cubano», dijo Fernández de Cossío.
Durante el intercambio con Bloomberg, el representante de la cancillería caribeña también resaltó que La Habana ha aprobado más de 170 medidas destinadas a flexibilizar la economía y dar mayor espacio al sector privado. No obstante, aseveró que el endurecimiento de las sanciones de Washington actúa como el principal obstáculo para implementar plenamente dichas reformas.
«Intentamos ser innovadores para cambiar (…) incluyendo cambiar nuestra economía, transformarla y entrar hoy en lo que es territorio desconocido para nosotros. Tratando de movernos en áreas de la economía que nunca hemos hecho, sin la experiencia, con la esperanza de que encontrar soluciones. Pero esto es una esperanza, no estamos seguros si lo podremos hacer, y si la agresión de EE.UU. continúa, sería muy difícil», resaltó.










