MIAMI, Estados Unidos. – Pacientes cubanos dependientes de hemodiálisis y sus familiares denunciaron que la paralización del transporte sanitario por la escasez de combustible, unida a la inestabilidad eléctrica y la falta de insumos médicos, está poniendo en riesgo la vida de miles de personas con insuficiencia renal crónica en la Isla, según un reportaje publicado por Martí Noticias y testimonios recabados por CubaNet.
Aunque el 6 de febrero las autoridades anunciaron un plan de medidas restrictivas ante la crisis energética que incluía al sector salud y aseguraron que no se afectarían servicios esenciales, varios entrevistados por Martí Noticias indicaron que la realidad es distinta.
“El Ministerio de Salud Pública dijo que todo estaba asegurado y no es así», declaró el doctor Abel Molina, cuya esposa, la también doctora Elaine Hernández, requiere hemodiálisis desde hace un año. “Los taxis que llevan a estos pacientes, no tienen combustible, están parados. Sin embargo, hay guaguas de algunos centros de trabajo que no son servicios priorizados, igual que los taxis de turismo, que están funcionando y los pacientes de hemodiálisis tienen que ir por sus medios. Lo que dice el Gobierno es que no hay transporte hasta nuevo aviso, pero siguen vendiendo la gasolina en dólares. Siguen rodando los carros del Gobierno, de los militares”.

Las autoridades sanitarias informaron a través de medios oficiales que el ingreso de pacientes para hemodiálisis está garantizado. Sin embargo, el propio Molina aseguró: “Eso es mentira, no hay suficientes insumos, ni personal sanitario. De hecho, hoy mismo [viernes 13 de febrero] yo tuve que pagar el transporte que me cobraron 2.000 pesos para allá y 2.000 pesos para acá y las hemodiálisis se hacen un día sí y un día no”.
De acuerdo con datos oficiales, cerca de 3.000 pacientes con insuficiencia renal crónica estarían en alto riesgo debido al impacto de los cortes eléctricos y la escasez de materiales sanitarios.
CubaNet recibió capturas de pantalla de los mensajes enviados por un doctor del Instituto de Nefrología “Dr. Abelardo Buch López” de La Habana ―en un grupo de WhatsApp― a pacientes que dependen de hemodiálisis y sus familiares. “Los pacientes que sus choferes no puedan darle cobertura de transporte la alternativa que tiene el centro es facultarle el ingreso”, indica el mensaje del médico, cuya identidad se reserva para evitar represalias a los implicados.
En el mismo intercambio se añade: “Estamos claros de todos los pro y contra, pero el equipo médico y de enfermería seguimos batallando por su salud”.


La doctora Luisa Ilizástegui, residente en Santiago de Cuba, explicó a Martí Noticias que el ingreso hospitalario prolongado incrementa los riesgos para estos enfermos: “Se sabe que los pacientes entre mayor tiempo se encuentran hospitalizados, tienen mayor riesgo de contraer infecciones y sin contar con el déficit de material de cura, que no hay gasa, no hay papel para esterilizar los instrumentos, etc.”.
Molina también alertó sobre la falta de insumos específicos: “A veces no hay capilares que son los filtros que se le ponen al paciente, y el paciente no se limpia y la mayoría de todos los medicamentos e insumos hay que comprarlos por la calle. No hay hierro para ponerles, tienen problemas con las transfusiones de sangre porque no hay sangre”.
A las carencias materiales se suma la deficiente alimentación hospitalaria. “La alimentación es pésima. Tienen que depender mucho de sus familias que le lleven sus alimentos a los hospitales”, afirmó Ilizástegui.
Por su lado, Molina subrayó la gravedad del escenario: “Mi esposa y yo somos dos médicos y sabemos las complicaciones; si el paciente no se da hemodiálisis en una semana, fallece. Van a caer la gente como moscas, es un genocidio porque no tienes medicina, no tienes comida, no tienes luz”.








