CDMX, México. – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, propuso este viernes que su país funcione como “puente aéreo” para que aerolíneas que vuelan a Cuba puedan abastecerse de turbosina, en medio de la escasez de combustible de aviación en la Isla, un problema que ya ha provocado suspensiones de rutas y ajustes operativos de compañías internacionales.
La mandataria condicionó la medida a una solicitud formal del Gobierno cubano: “Si lo pide Cuba, pues habría esas condiciones, por supuesto”, declaró durante su rueda de prensa de este viernes en Palacio Nacional.
Sheinbaum explicó que la idea permitiría sostener rutas y, en paralelo, facilitar la llegada de ayuda humanitaria por vía aérea. “Pueden cargar, pueden venir a México. De hecho, los vuelos mexicanos de aerolíneas mexicanas no están cerrados a Cuba porque aquí hay turbosina y está muy cerca”, dijo. En esa línea, bromeó con los periodistas al subrayar que el combustible tendría costo: “Tienen que pagar la turbosina, obviamente”.
El planteamiento ocurre después de que Sheinbaum sostuviera públicamente que los vuelos desde México han podido mantener operaciones hacia Cuba precisamente porque cargan combustible en México. “Los vuelos mexicanos a la Isla no se han suspendido, ellos cargan su turbosina aquí en el país”, afirmó.
En ese sentido, la aerolínea Viva indicó que su operación hacia La Habana continuaba “con normalidad” tras la notificación sobre “una limitada disponibilidad de combustible” en Cuba, con vigencia del 10 de febrero al 11 de marzo.
La crisis de turbosina ya impactó de forma directa en el mercado aéreo hacia la Isla. Air Canada anunció el 9 de febrero la suspensión inmediata de su servicio a Cuba. La compañía indicó que su “prioridad inmediata” era “repatriar a los pasajeros” que permanecían en Cuba y que operaría “vuelos ferry vacíos” para recogerlos.
También las aerolíneas canadienses WestJet Airlines y Air Transat anunciaron la suspensión temporal de sus vuelos a Cuba debido a la escasez de combustible para aviones en la Isla.
De acuerdo con Bloomberg, WestJet (la segunda mayor aerolínea de Canadá) y Air Transat habían dicho inicialmente que mantendrían sus operaciones mediante contingencias, incluida la posibilidad de realizar paradas técnicas para reabastecimiento fuera de Cuba. Sin embargo, ambas compañías cambiaron de postura a última hora este lunes y optaron por suspender los vuelos ante la incertidumbre sobre el suministro de combustible en aeropuertos cubanos.
Las autoridades cubanas comunicaron que no podrían suministrar combustible de aviación en nueve aeropuertos internacionales —incluido el principal de La Habana— “desde el martes hasta el 11 de marzo”, en el contexto de la más grave crisis energética que haya atravesado el país.
La suspensión de vuelos de aerolíneas canadienses golpea un flujo clave para la industria turística cubana. Incluso el Gobierno de Canadá actualizó su recomendación de viaje y pidió “extremar la precaución” al visitar Cuba por el “empeoramiento de la falta de electricidad, combustible y productos de primera necesidad, como alimentos, agua y medicinas”.
El episodio ocurre mientras Washington incrementa la presión sobre La Habana en el terreno energético. El 29 de enero pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” y crea un proceso para imponer aranceles a bienes de países que “vendan o proporcionen” petróleo a Cuba.








