MIAMI, Estados Unidos. – El Gobierno de Chile anunció este jueves que realizará un aporte a UNICEF para colaborar con la respuesta a la “catástrofe humanitaria” que vive Cuba, y precisó que el canal será el Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID).
El anuncio, formulado “por instrucción” del presidente Gabriel Boric, generó reacciones contrapuestas dentro del oficialismo y críticas desde sectores de la oposición, que cuestionaron la decisión por su eventual efecto político y por prioridades presupuestarias internas.
En su comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores explicó que UNICEF opera en la Isla con intervenciones vinculadas a provisión de agua, atención de salud y nutrición con el objetivo de “asegurar la continuidad de servicios esenciales” y con “especial foco” en niños, niñas y adolescentes.
La Cancillería sostuvo, además, que la situación se “ha visto agravada por el endurecimiento del bloqueo económico y energético” y reiteró su rechazo a “cualquier medida o sanción unilateral” cuando afecte directamente las condiciones de vida de las personas.
Aunque el comunicado de este jueves no detalló el monto, apenas el canciller Alberto van Klaveren confirmó que Chile destinará 1 millón de dólares a la Isla y recalcó que se trata de una asistencia canalizada por un organismo internacional. “Nosotros no financiamos regímenes dictatoriales; nosotros prestamos asistencia por vía de organizaciones internacionales de carácter humanitario”, declaró.
El propio presidente Boric defendió públicamente el envío de ayuda y enmarcó la decisión en una crítica al endurecimiento del bloqueo estadounidense. “El bloqueo que Estados Unidos ha impuesto a Cuba y que ha agudizado en las últimas semanas es criminal y un atentado a los derechos humanos de todo un pueblo”, escribió en su cuenta de X.
Desde el Partido Comunista, la diputada Nathalie Castillo valoró el anuncio y afirmó: “Esperamos que esta ayuda se materialice en el plazo más breve posible y que también se den a conocer los detalles de este aporte”. En sentido contrario, el diputado Eric Aedo (DC) cuestionó que “lo que hace el Gobierno en relación a la ayuda humanitaria a Cuba es una señal ambigua y compleja” y sostuvo que, con la medida, “simplemente se le dan más alas y fuerza a un régimen de carácter dictatorial”.
Por otro lado, el diputado Luis Fernando Sánchez (Republicano) calificó la decisión como “una vergüenza” y “inaceptable”, y otros parlamentarios insistieron en condicionar la ayuda o priorizar la presión política sobre La Habana.
En Estados Unidos, el congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez (republicano por Florida) criticó públicamente el anuncio del Gobierno chileno a través de X. “Desde el Congreso de Estados Unidos, denunciamos el respaldo del Presidente de Chile a la dictadura militar en Cuba. Los chilenos sobre todo deben estar al lado de la democracia y no de una dictadura militar. Chile enfrentará las consecuencias de este patético accionar”, escribió.
Tras esas declaraciones, el Gobierno de Chile evitó entrar en una controversia directa con el legislador estadounidense. El ministro de la Segpres, Álvaro Elizalde, afirmó que “el Gobierno de Chile no va a estar comentando las declaraciones de un parlamentario de otro país”.








